ALGO SE MUEVE EN CASA DE CAROLINA

ALGO SE MUEVE EN CASA DE CAROLINA
© Juanca Romero Hasmen / Diario de Avisos
Primero llegó un email y después otros dos. En cada uno de ellos, aquella mujer contaba con todo lujo de detalles lo que estaba ocurriendo en su piso de estudiante en La Laguna. Lo cierto es que al primero de ellos no le hice demasiado caso, quizá por estar de vuelta de otros muchos que contando cosas parecidas, lo que perseguían era un chute de notoriedad. Fue en los sucesivos emails cuando fijé toda mi atención debido a la riqueza de detalles. Aunque a muchos les parezca algo que ocurre en lugares lejanos, no son pocos los inmuebles en nuestra tierra, en el entorno en el que vivimos, que están sujetos a las anomalías próximas a lo que calificamos como temas fronterizos.
En este particular caso, nos encontramos con 3 chicas herreñas que viven durante los meses que abarca el año universitario, en un piso que les alquila un paisano de la isla de El Hierro afincado en Tenerife. Desde hace algo más de año y medio, Carolina lleva siendo testigo de percepciones extrañas y algunos contactos directos con lo que describe como la presencia de un viejo vestido de negro, que se pasea por el pasillo a la altura de la puerta que lleva a la cocina, y que según nos dice, en muchas ocasiones hace ruidos mientras está descansando o estudiando. Verdaderamente insólito lo que cuenta, pero mucho más cómo lo cuenta. Con estas descripciones llenas de detalles, hace unos días acudí a reunirme con ella para conocerla en persona y de paso, poder tomar contacto con el escenario de los reiterados hechos que me relataba en sus correos. A pocos días para comenzar el nuevo curso académico, me encontré con el piso abarrotado de cajas de cartón llenas de libros y ropa. Nos sentamos en unas sillas de la cocina, y en ese espacio de la casa, con total precisión, la joven me cuenta que “…algunas noches cuando estoy estudiando en el salón, veo muy clara la sombra achatada del viejo. A penas se mueve y de golpe desaparece. Ya hemos mirado si hay algo en el pasillo que haga sombras, pero tú mismo puedes ver que no tenemos nada en esa zona 5mg cialis online. ¡Además, que desaparece! […] Otras veces, y da igual si es de día o por la noche, rueda las sillas de la cocina cuando no hay nadie dentro de ella. Una vez se movió una de las sillas hasta la puerta de la cocina y pudios verlo 6 personas desde el sofá”.
Sea lo que sea que esté ocurriendo en ese piso lagunero o en la cabeza de quienes viven en él, lo cierto y verdad es que para quienes están allí, todo es tan real como el papel que ahora estamos leyendo. De alguna forma, la juventud de las inquilinas, el barato precio de alquiler y la proximidad a la facultad de magisterio, hacen que un año más estas chicas escojan el piso que afirman estar compartiendo con el que ellas denominan como el “el viejo”, por su oscura y flacucha presencia. Toca seguir con detenimiento este expediente.

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