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Lo acontecido en la noche del 5 de marzo de 1979 constituye uno de los expedientes ufológicos más fascinantes. Sin duda, se trató del “ovni” más brillante y espectacular de los registrados en 60 años de ufología hispana. Fue gigantesco, fue observado por miles de personas, fue fotografiado y fue investigado por el Ejército del Aire. Sin embargo, una posible solución ya se apuntaba desde las primeras semanas después del avistamiento. Se trata de una explicación, que no por serlo, deja de ser sorprendente.

_ Un foco de luz ascendía desde el mar hasta el firmamento _


 

Eran las ocho de la tarde. Hacia el oeste del archipiélago se percibía un extraño crepúsculo. Una gigantesca “nube eléctrica” era observada en el horizonte, sobre el mar. Se trataba de una extraña estructura a modo de anillos concéntricos y era realmente grande. Testimonios recogidos años más tarde, aunque algo exagerados debido al paso de los años transcurridos, hablaban de que ocupaba un cuarto de de la bóveda celeste; algo erróneo pero que servirá para darnos cuenta de la impronta que dejó lo observado en los miles de canarios que asistieron al espectáculo.

La cosa no quedaba aquí. Sobre las ocho y cuarto, un foco de luz ascendía desde el mar hacia el firmamento en una aparentemente lenta evolución. El extraño lucero atravesó la nubosidad previa (el fenómeno anterior), dejando tras de sí una gran estela gaseosa. Ésta se iba ensanchando de tal manera que aquello adoptaba la forma de una gran campana. Cuando el foco alcanzó una gran altura desapareció de la vista.

 

En los días siguientes del debate estaba servido ¿Qué fue lo que observaron los canarios aquella noche? ¿Un meteorito, una erupción volcánica, un misil, una nave extraterrestre? Muchos ciudadanos relataban la experiencia y las sensaciones que les produjo el fenómeno: inquietud, temor, incluso pánico en algunos casos.

La prensa se hizo eco del suceso: “Ovnis. Una realidad en Canarias” o “Extraño cuerpo luminoso en el cielo de Canarias” eran titulares que se podían leer durante los días posteriores en diarios como EL DIA. Los periódicos recogieron testimonios desde casi todos los puntos del archipiélago y publicaron la gran cantidad de fotografías que se habían obtenido, sobre todo desde el sur de Tenerife y desde la Gomera.

El Ejército investiga

Ya hacía 11 años que en el ámbito militar se había mostrado un interés oficial por los avistamientos de ovnis que tuvieran lugar en el espacio aéreo nacional; más concretamente desde 1968, año en que el Jefe del Estado Mayor firma una circular en la que insta a todos los ciudadanos a informar de cualquier observación anómala.

En este caso se nombró a un juez informador para esclarecer el asunto Con tal motivo se desplazó a las islas, recogiendo multitud de testimonios, analizando partes meteorológicos y consultando registros de vuelo producidos en la noche del 5 de marzo de 1979.

La conclusión del expediente militar (ya desclasificado desde hace bastantes años, como es sabido) fue sorprendente. Después de descartar diversas posibilidades: una explosión nuclear, una aurora boreal, un misil, experimentos de control del clima…se termina de la siguiente manera:

“En la etapa en que nos hallamos nadie ha demostrado racionalmente que inteligencias extraterrestres hayan visitado alguna vez la Tierra. Pero no hay que excluir totalmente la posibilidad de una visita semejante. Después del análisis de este fenómeno, agotando las posibilidades de la causa del mismo, tenemos que plantearnos seriamente la posibilidad de aceptar la hipótesis de que unas naves de origen desconocido e impulsada por una energía así mismo desconocida, se muevan libremente por los cielos de Canarias”.

Sorprendente, aunque estas palabras daban la medida de la incapacidad de explicar un fenómeno inusual, aunque para nada sobrenatural o de otro mundo.

 

_ En la tarde del 5 de marzo de 1979 se produjo el crepúsculo más extraño _


Experiencias balísticas en el Atlántico

Tendríamos que esperar a marzo de 2001 para confirmar lo que muchos investigadores ya sospechaban: el ovni de Canarias realmente fue un (más bien varios) misil lanzado desde un submarino. Esta conclusión se ponía de manifiesto en un artículo revelador publicado en la Revista de Aeronáutica y Astronáutica por los ufólogos Vicente-Juan Ballester olmos y Ricardo Campo con el título: “¡Identificados! Los OVNIS de Canarias fueron misiles Poseidon”.

_ Los misiles Poseidon C3 disparados desde submarinos americanos propiciaron los avistamientos anómalos del 5 de marzo de 1979 y otros como el del 22 de junio de 1976 (Caso Galdar) _


 

Las luces avistadas eran el producto de la quema de gases efectuada por varios misiles Poseidón C-3 disparados desde submarinos nucleares norteamericanos, en el curso de unas pruebas balísticas, ubicados en el Océano Atlántico. Los submarinos no estaban en aguas cercanas a Canarias, tal y cómo se podría pensar dada la aparente cercanía del fenómeno luminoso, sino a cientos de kilómetros al oeste del archipiélago, descartando de paso la posibilidad de que estas pruebas constituyeran algún peligro para la salud de los ciudadanos.

En aquellas fechas, en plena Guerra Fría, el Atlántico constituía un gigantesco campo de pruebas para los Estados Unidos que iba desde la península de Florida hasta Isla Ascensión, en su suroeste de África. Obviamente, estas pruebas eran secretas y, de hecho, este aspecto pone de relieve el gran papel de la ufología científica en estos asuntos: el de desentrañar misterios aparentemente irresolubles y, de paso, poner de manifiesto la naturaleza de unas maniobras, en principio, secretas; cuestión esta que no es la primera vez que se produce y no será la última, siempre que aún existan en el futuro ufólogos competentes.

Las pesquisas de Bellester Olmos y Campo les llevaron a consultar una tabla de lanzamientos balísticos que mantiene un astrofísico, Jonathan Macdowell, en Internet. Macdowell, astrofísico de la Universidad de Harvard, registra en su base de datos todos los lanzamientos de cohetes y misiles producidos en las últimas seis décadas.

De esta manera, se ha podido comprobar que hay una correlación precisa entre la hora en la que fue registrado el “ovni” canario y el momento en el que fueron disparados misiles Poseidón desde el submarino SSBN 642 (Kamehameha). El submarino, como ya apuntamos, habría estado situado en el campo de pruebas americano, es decir, en pleno Atlántico.

El registro de la tabla de Macdowell que apunta en este sentido es ésta:

LO98.171

2443938.28

5 marzo 1979

18:47

Poseidon SLBM SSBN 642,ETR USN

LO98.172

2443938.28

5 marzo 1979

18:48

Poseidon SLBM SSBN 642,ETR USN

LO98.173

2443938.34

5 marzo 1979

20:07

Poseidon SLBM SSBN 642,ETR USN

LO98.174

2443938.43

5 marzo 1979

22:25

Poseidon SLBM SSBN 642,ETR USN

La primera columna hace referncia a la identificación del lanzamiento

La segunda a la fecha en el calendario juliano

La tercera columna es la fecha en el calendario gregoriano

La cuarta indica la hora

La quinta hace referencia al proyectil (Poseidon) y al vehículo que lo transporta (SSBN 642)

A las siete menos cuarto de la tarde se habría producido el primer lanzamiento, el que una hora más tarde produjo la nube luminosa. Hay testimonios de este primer fenómeno en el expediente del Ejército del Aire. Éste sobre todo es observado en torno a las ocho de la tarde que es cuando anochece. Al situarse gran altura, los rayos del sol, ya bajo el horizonte, aún pueden iluminar las capas altas de la atmósfera, produciendo este curioso efecto luminoso en los gases del proyectil.

A las 20.07 se habría lanzado el segundo Poseidón, del cual ya hubo testimonios multitudinarios y se pudo seguir en todo su desarrollo; desde que sale del mar hasta que alcanza cientos de kilómetros de altura.

Hablan los militares norteamericanos

Con toda esta información, y con el ánimo de ahondar un poco más en el asunto, en 2003 me propuse contactar con los tripulantes del SSBN 642, causante de los lanzamientos, y me confirmaran esta teoría.

Pude hacerlo gracias a una página web que se conservaba en Internet con las direcciones de los tripulantes que estuvieron destinados en este submarino. Al serle enviadas las fotografías del “ovni”, coincidían en responder que se trataba del lanzamiento de un misil.

Uno de mis contactos, se identificaba como Gene. “Muy interesantes las fotos. Parece el producto de la llama de un misil” fueron sus palabras. “Para mí se trata de una prueba de lanzamiento de misiles” me comenta Bob Birt, encargado de mantenimiento del SSBN 642. Michael L. Harazim me dijo: “Probablemente se trate del disparo de un misil desde algún lugar” . Según Larry Tulle: “Para mí se ve claramente como un misil o cohete”. Y para Friederick Durrette “se trata del lanzamiento de un misil”.

 

_ El SSBN 642, el submarino que disparó los misiles desde aguas del Atlántico _


Durrette no estuvo destinado al Kamehameha, pero sí al Von Steuben que presumiblemente (y siempre según las tablas de Mcdowell), propició el avistamiento del 22 de junio de 1976, el denominado caso Galdar. “Sí, yo estuve en el Von Steuben y estuvimos cerca de Canarias en ese periodo” me manifestaba sin dudar. Son todos testimonios de miembros de la Marina norteamericana. Para ellos aquello estaba muy identificado.

Hasta aquí todo muy bien, pero lo ideal era poder hablar con alguien que hubiera estado en el Kamehameha la noche del 5 de marzo del 79. Con tantas tripulaciones que pasaron por el submarino durante casi 40 años de servicio, aquello era casi una lotería. Después de numerosos intentos tuve suerte.


_ Nota enviada por el Jefe de la Zona Aérea de Canarias al Jefe del Estado Mayor. Firmada el 23 de marzo de 1979, en la que ya se propone que todo lo observado fuera debido a pruebas con misiles _


 

Pude establecer contacto con Robert Boice y me contó una historia increíble sobre un simulacro de guerra nuclear: "Gracias por tu email. Sí, puedo responder a tus preguntas. Aquella patrulla era un ejercicio de alto nivel del Sistema de Misiles Balísticos de la Marina. Cada tres años, la Marina ponía a prueba los SSBN (los submarinos) y a la tripulación en un simulacro. Ésto era lo que se llamaba un Test Operacional de Flota (FOT, Fleet Operational Test).

Yo era Oficial de Abastecimiento en esa patrulla. Asumía la función de Oficial de Compensación de Misiles. Nuestra misión era secreta (incluso para la mayoría de los oficiales). Abandonamos Rota, España, dirigiendo nuestra patrulla hacia un área cercana a las costas de Islandia. Durante el trayecto, recibíamos (éramos confundidos) información inquietante sobre la situación política mundial. En un periodo de dos semanas, aumentamos nuestro nivel de Defcon 3 a Defcon 2 (listo para la guerra en cuestión de horas). En un único día, recibimos seis "alertas 1" (comunicaciones relativas al posible disparo de armas nucleares). Fué el último alerta 1 el que llevó al Kamehameha, SSBN 642, a Defcon 1 (situación de guerra) y a una serie de tres disparos de misiles C-3 hacia un objetivo especial ( destino desconocido). Los tres misiles fueron disparados con una diferencia de 15 segundos entre ellos.

La tripulación se encontraba en estado de shock, pero siguió las órdenes con exactitud. Dos horas más tarde éramos informados de que se trataba de un FOT y que habíamos pasado con éxito esta prueba especial. La medida de la exactitud de las cabezas explosivas fue llevada a cabo en el Campo de Pruebas de Misiles de Florida. Nosotros retornamos a XXXXXX para interrogatorio.

Espero ayudar con esto a tu trabajo. Algunos detalles más pueden ayudarte a verificar mi historia. La tripulación era la "tripulación dorada", dirigida por el Comandante J.A. MacGregor.

Gracias por las fotos. Las valoro mucho.”

Seguidamente le pregunté a Boice sobre el peligro que podría haber supuesto aquel tipo de pruebas para la población:

"No, los misiles no contenían cabezas nucleares. Los misiles fueron reemplazados durante una operación ordinaria de reequipamiento. Sólo el Comandante Jefe, el Oficial Ejecutivo y el Oficial de Armamento sabían qué misiles tenían unidades de telemetría en lugar de ojivas explosivas. La reentrada del vehículo se producía en el campo de pruebas del Atlántico (para medir la precisión del MRV -Multiple Reentry Vehicle, Vehículo de Reentrada Múltiple-).

He visto muchos misiles lanzados por la noche y siempre me sorprende el brillo prolongado que permanece en el cielo. En parte, es debido al gran calor de las partículas de aire cargadas y en parte es debido a las reflexiones de la gran pluma de gas. El vuelo dura unos 17 minutos desde el lanzamiento .”


_ La prensa canaria se hizo eco de multitud de testimonios producidos en lugares muy distantes entre sí _


 

Para Robert Boice, el fenómeno luminoso era algo normal. Lo había observado en otras ocasiones. Incluso nos ofrece una sencilla explicación sobre el mismo. El militar prosigue:

“La hora del día en que esto ocurrió es difícil de recordar. La tripulación trabajaba en tres turnos rotativos de seis horas cada uno. Tuvimos alertas 1 a lo largo del día. El submarino estaba en hora GMT. Sin embargo, pienso que podría haber ocurrido entre las 9.30 pm y las 11:00 pm. La maniobra de lanzamiento de misiles era llevada a cabo por la Marina en raras ocasiones. La mayor parte de las tripulaciones de los SSBN nunca lograban disparar un misil. El FOT era un test de verificación interna sobre la fiabilidad de los sistemas de los SSBN y la tripulación (programa PRP).

La historia es bastante interesante. ¿Cómo has llegado a saber sobre los disparos de misiles realizados desde el SSBN 642? Los registros sobre tales misiones eran siempre considerados "Alto Secreto" Con 17 SSBN operando en tu área, ¿cómo me elegiste de entre 34 tripulaciones?

 

_ El fenómeno pudo ser observado desde todos los puntos del archipiélago canario _


Por favor, dile a tu gente que esto no era un ovni ni nada de lo que temer. La Marina de los Estados Unidos nunca desarrollaría pruebas de armas nucleares en aguas nacionales o internacionales. Los experimentos con cabezas nucleares no están permitidos debido a la naturaleza de los tratados internacionales a las limitaciones de este tipo de pruebas."

 

 

Boice me confirma la idea del Atlántico como un auténtico correpasillos para los navíos norteamericanos en aquellos años. “Hasta 17 SSBN operando en tu área” me decía (entiendo que en aguas relativamente cercanas a Canarias). Hemos logrado acotar geograficamente la observación con esta declaración de Robert Boice y con ello resolver definitivamente un caso que ya parecía cerrado.

Sin embargo, me temo que, para muchos, de poco servirán los datos. Cuando lo que está en juego es la necesidad de creer, las pruebas empíricas y los testimonios de los expertos quedarán relegados a la nada. La espectacularidad de la observación y las sobrenaturales conclusiones de un juez informador que no tenía ninguna especialidad en balística de misiles (que además fue corregido por un superior que sí sospechaba sobre la auténtica naturaleza la observación) bastarán para perpetuar el misterio innecesariamente, bien para seguir vendiendo libros y revistas, bien por auténtica ansia de creer que no estamos solos.

 

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_ En el Club La Prensa del periódico El Día se organizaron encendidos debates. Uno de los ponentes, el desaparecido periodista Paco Padrón, defendía el origen extraterrestre de la observación _

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Este artículo ha sido publicado en la Revista Digital Angulo 13 en el mes de abril de 2009 con la expresa autorización de su autor.

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