© Juan Miguel Ramírez

 


Continuando con mi artículo anterior, me gustaría destacar algunas figuras que por su relevancia se han convertido en iconos del misterio con mayúsculas. No quisiera terminar este recorrido por el misterio sin nombrar a una de las mujeres más emprendedoras y valientes que nos dejó para siempre allá por el verano de 1937. Me refiero sin género de dudas a la gran piloto Amelia Earhart .



 

Amelia Mary Earhart , nació un caluroso 24 de julio de 1897 en la casa de sus abuelos maternos en la localidad de Atchison a lo largo del río de Missouri , Kansas. Su abuelo, Alfred Otis era uno de los más destacados ciudadanos de Atchison. Amy Earhart (la madre de Amelia) al sufrir un aborto de un embarazo anterior, decide regresar a casa de sus padres para esperar el nacimiento de su nuevo retoño. Tras el nacimiento de Amelia, dos años y medio después vendría al mundo su hermana Muriel. Ambas pasaron parte de su juventud bajo la tutela de sus abuelos maternos, llenos de comodidades gracias al desahogado económico que existía en aquella casa. Alfred, nunca vio con buenos ojos la práctica de la abogacía impartida por su yerno, ya que lo consideraba una persona “buena para nada”…

Después de distintos fracasos laborales del progenitor y padre de familia, Edwin Stanton Earhart decide probar fortuna como ejecutivo en 1905 con compañía ferroviaria Ferrocarril de Rock Island en Des Moines, Iowa. Amy y Edwin se mudaron a su nuevo lugar de residencia, dejando al cargo de la educación y manutención a los abuelos maternos. No fue hasta pasado al menos tres años que la familia Earhart reclamó la presencia de sus hijas en Des Moines. En ese entonces Amelia contaba ya con la edad de diez años, y allí tuvo contacto con la primera visión de un avión en la Feria Estatal de Iowa. Como más tarde relatara , “Era un montón de alambres corroídos y madera que no tenía nada de interesante…”

No sería hasta una década después cuando la intrépida Amelia tomara un interés desmesurado por la aviación. Tras años de una frágil estabilidad familiar y económica, el padre de Amelia entra en un estado de barrena como consecuencia de su adicción por el alcohol, su inseparable compañera en la mayoría del tiempo. En los albores de la primera Guerra Mundial (1914) Amy decide abandonar a su marido, el cual los había arrastrado de tener una privilegiada posición económica a la más absoluta de las miserias.

Gracias a algunos ingresos que disponía Amy de un fideicomiso mantuvo a las niñas y posteriormente las envió a una escuela privada de nivel medio para su preparación a la Universidad. En 1917 Amelia decide ayudar como ayudante de enfermería en Toronto, realizando su labor como enfermera voluntaria en un hospital militar, hasta el término de la guerra. “Allí me di cuenta por primera vez del significado de la Guerra Mundial. En vez de uniformes nuevos y bandas de música, sólo pude ver el resultado de cuatro años de lucha desesperada; hombres sin brazos, ni piernas, hombres paralizados y hombres que había quedado ciegos…”

En el otoño de 1919 Amelia se inscribió como estudiante de medicina en la Universidad de Columbia. Aunque sus estudios iban bien, en 1920 decide regresar al lado de sus recientemente reconciliados padres en California. Fue entonces cuando Amelia toma contacto con la aviación de forma fortuita, en un encuentro aéreo en Long Beach. Al día siguiente, dotada de un casco toma partido en un vuelo de un biplano de cabina abierta sobre Los Ángeles, con una duración de diez minutos, lo cual la marcaría hasta el día de su desaparición…

Amelia había oído hablar de una pionera de la aviación Anita “Neta” Snook, con la cual mantuvo una estrecha relación durante sus clases particulares de vuelo. Poco tiempo después, Amelia adquiere un viejo avión Kinner, al cual apoda El Canario.

 


     


 

Con el mismo tuvo algunos accidentes, que no mermaron la tenacidad de esta espléndida piloto. Idea que no compartían ni su profesora, ni sus contemporáneos. Pero no muy lejos, en 1922 despega un recorrido impresionante de aplastamiento de record. Comenzó con romper el record de altitud para una mujer, sobrepasando al barrera del los 14,000 pies de altura. En 1925 tomó parte en la empresa de Boston de la National Aeronautic Association, invirtiendo su poco dinero. Promovía de forma personal y prioritaria la incorporación de la mujer al mundo de la aviación. Pero no sería hasta abril de 1926 cuando se le propone ser la primera mujer que cruzara el Atlántico. Tras este record impresionante, Amelia comenzó una carrera de giras y conferencias, artículos en prensa, pero ella sabía que el éxito de su misión había sido de sus compañeros de vuelo Wilmer Stultz y Slim Gordon. Pero su gran oportunidad no llegaría hasta el 20 de mayo de 1932, la gran proeza era cruzar el Atlántico.

En su avión Lockheed Vega modificado por ella misma emprendió el vuelo. Como no bebía café, ni té, se mantendría despierta con sales de olor durante el viaje. Su escaso equipaje se compondría de un termo con sopa y una lata de jugo de tomate. Su viaje comenzaría en Harbour Grace, Newfoundland, y las islas británicas. Amelia había pulverizado varios récords en este vuelo. Era la primera mujer en volar sola el Atlántico, la distancia sin escala más larga volada por una mujer.

Su marido George se reunió con Amelia en Londres, y después de pasar varias semanas viajando por Europa, regresó a Nueva York para un gran desfile, en donde el presidente Roosevelt le otorgó la medalla de oro de la National Geographic Society. Defensora acérrima de los derechos incondicionales de la mujer, Amelia fue nombrada mujer del año. En 1934 Amelia le hizo saber a su marido, que su próxima aventura sería un vuelo transpacífico de Hawai a California…y posteriormente a Washington. Lo llamativo de esta empresa, era que al menos diez pilotos habían dejado sus vidas en el intento.
 

. Y así lo hizo, partiendo un 11 de enero de 1935 del campo Wheeler y aterrizando en Oakland, siendo nuevamente felicitada por el presidente. Pero todos estos retos no frenarían las ansias de Amelia por seguir batiendo récords aeronáuticos. Ahora intentaba dar la vuelta al Mundo por el ecuador. Para ello, elegiría otro modelo de avión, este sería el Lockheed Electra 10E, también elegiría a un navegante por estar familiarizado con el área del Pacífico; su nombre Fredrick Noonan .

Pero como si de un presagio se tratase, nada más despegar aquel 17 de marzo de 1935 del Aeródromo Luke, cerca de Pearl Harbor, el Lockheed pierde altura y tras diversos fallos del sistema, el avión rueda con su panza por la pista sin ocurrir daños de consideración personal. Debido a este contratiempo, Amelia decide retomar su plan de vuelo, como consecuencia de las condicionen meteorológicas en el Caribe, y en África. Con lo cual, viajaría hacia el este, en vez de hacia el oeste.

“Creo que tan sólo queda un vuelo exitoso más en mí, y espero que éste viaje sea eso. De cualquier manera, cuando termine éste trabajo, pienso retirarme de esta clase de vuelos de “malabarismo de larga distancia”.

 




 
Todo estaba ya previsto, Amelia y su navegante Fred Noonan salieron de Miami Florida con destino a California por la vía más larga, alrededor del Mundo. La primera de sus escalas fue San Juan, Puerto Rico…y de allí por todo el borde noreste de Sudamérica y posteriormente hasta África y el Mar Rojo. El vuelo a Karachi fue otra primicia…nadie antes había volado sin escalas desde el Mar Rojo, hasta la India. Desde Karachi, el Electra voló hacia Calcuta el 17 de junio…y desde allí, a Rangoon, Bangkok, Singapur y Bandoeng. En éste último lugar se encontraron con impedimentos climatológicos en forma de lluvias torrenciales que hicieron imposible el vuelo durante varios días, lo que aprovecharon para ajustar y reparar diversos instrumentos de navegación. Por no contar la disentería que contrajo Amelia. El 27 de junio reanudan el viaje con rumbo a Port Darwin, Australia. Una vez llegados a este punto del viaje, reparan el giro direccional, “y los paracaídas fueron empaquetados y enviados a casa”…no sería de utilidad alguna sobre el Pacífico. Sobre el 29 de junio Amelia y Noonan , llegan a Lae, en Nueva Guinea. Hasta este punto, habían hecho la friolera cantidad 22.000 millas y les quedaban unas 7.000 más por recorrer, todas sobre el Pacífico…
Amelia envió su último artículo por cable al Herald Tribune. En las fotografías, se podía comprobar que el largo viaje había hecho mella en la valiente Amelia, se le veía cansada y enferma. Amelia abandonó Lae sobre las 00:00 horas tiempo de Greenwich el 2 de julio. Se especula que el Electra fue cargado con 1.000 galones de combustible, que permitían una autonomía de vuelo de unas 20 ó 21 horas. A las 07:20 horas GMT, Amelia transmitió su posición que ubicaba el aparato a unas 20 millas al suroeste de las Islas Nukumanu.

Un problema añadido, eran las comunicaciones tan precarias que existían en la zona. Se desconoce si Amelia recibió su último comunicado anunciando el aumento de las ráfagas de viento, que habían aumentado en 10 ó 12 millas por hora. A las 08:00 horas GMT, Amelia hizo su último radio-contacto con Lae. Se comunicó su posición en dirección hacia las Islas Howland a unos 12.000 pies de altitud. La Isla Howland es un atolón deshabitado situado justo al norte del ecuador, en el Océano Pacífico , alrededor de 3100 km ( 1675 millas náuticas) al suroeste de Honolulú .

Está a mitad de camino entre Hawaii y Australia . No existe una evidencia real de que esta fuera la trayectoria precisa recorrida por la nave después de Nukumanu. El buque guardacostas de los Estados Unidos, El Itasca , había estado estacionado en las Islas Howland por varios días para operar como contacto de radio con Amelia, por las malas condiciones radiofónicas en la zona, como comentamos anteriormente. Nadie vio u oyó el avión sobrevolar la zona. Varias transmisiones cortas fueron recibidas por El Itasca, con variable intensidad sonora, pero no fue posible calcular su posición ya que las mismas fueron muy breves. Sobre las 19:30 horas GMT fue recibida una inquietante y breve transmisión…

“KHAQQ llamando al Itasca. Deberíamos estar sobre ustedes, pero no podemos verlos….el combustible se agota”

 


A las 20:14 GMT El Itasca recibe su última transmisión de voz de Amelia proporcionando datos de su posición. El Itasca continuó transmitiendo en todas las frecuencias hasta las 21:30 horas GMT, pero ya se temía que el combustible del Electra se hubiera consumido y Amelia y Noonan hubieran ido a parar a las frías aguas de la zona. Con lo cual, se iniciaron los protocolos y procedimientos de búsqueda.

Se ha determinado que el avión pudiera haber caído entre 35 y 100 millas de las costas de las Islas Howland. A bordo de la nave, se encontraba una lancha salvavidas, de la cual, nunca se tuvo rastro alguno. Es posible que tras el amerizaje y el impacto contra el mar, el avión permaneciera un tiempo prudente bajo flotación, ya que los tanques al estar vacíos, podrían haberse comportado como flotadores. El mismísimo presidente Roosevelt autorizó una búsqueda con nueve buques navales y 66 aeronaves. El 18 de julio, la búsqueda quedó concluida, aunque su marido George Putman continuó pidiendo ayuda, él mismo abandonó toda esperanza de vida allá por el mes de octubre. Amelia mandaba cartas periódicas a su marido, a lo largo de la travesía. Estas fueron publicadas en el libro “Last Flight” (El último vuelo)…al final del libro se recoge una nota de ella hacia su marido:

“Quiero que sepas que soy muy conciente de los riesgos…Lo hago porque lo quiero hacer. Las mujeres deben tratar de hacer las cosas tal como los hombres lo han hecho. Y cuando fallen, su fracaso no debe ser sino un reto para otras.”

¿Dónde está Amelia?, a lo largo de todos estos años, se han propuesto muchas teorías, algunas con base fundamentadas, y otras totalmente descabelladas. Pero me gustaría para terminar enumerar algunas de ellas, y que el lector juzgue por sí mismo lo que pudiera haber ocurrido con Amelia y su navegante.

  1. Algunos investigadores, apuntan a que Amelia podría estar trabajando bajo misión secreta de espionaje para el presidente Roosevelt y fue capturada por los japoneses y fusilada.
  2. Otra apunta a que estrelló a propósito el aparato en el Pacífico.
  3. Capturada por los japoneses, fue obligada a transmitir para las tropas americanas como “La rosa de Tokio” durante la 2ª GM
  4. Vivió por años en una de las islas en el Pacífico del sur con un pescador nativo.
  5. En 1961 se pensó que se había encontrado los huesos de Amelia y Noonan sobre Saipan, pero los resultados de su análisis apuntaban a nativos de la zona.
  6. Otras más disparatadas decían que Amelia regresó a los Estados Unidos bajo otra identidad.

El Proyecto Earhart, es una investigación iniciada en 1988 que por el momento no ha arrojado luz alguna sobre lo ocurrido a aquel fatídico vuelo. En 1938 en la Isla Howland se construyó un faro en su honor, como si de alguna manera quisiera seguir dando cobijo a una posible reaparición de la gran mujer piloto Amelia Mary Earhart…

 


En otros artículos daremos un repaso a otros desaparecidos de forma misteriosa, que se marcharon para no volver jamás…

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Accede a la primera parte de este artículo publicada en el mes de febrero de 2008:

El Limbo de lo Perdido __ Parte 1ª.

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Este artículo ha sido publicado en la Revista Digital Angulo 13 en el mes de abril de 2008 con la expresa autorización de su autor.

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