“Quiero saber como Dios creó este mundo. No estoy interesado en estudiar este o aquel fenómeno, ni en el análisis de este o aquel elemento. Solo quiero conocer sus pensamientos…” (Albert Eistein)

Juan Miguel Ramírez

© Juan Miguel Ramírez


Este artículo comienza su andadura una de esas noches que disfruto plenamente contemplando las estrellas escudado tras el objetivo de mi modesto telescopio. Desde hace muchos años, siempre me he preguntado si realmente estamos solos en este apartado barrio de la galaxia. Desde un principio, creo firmemente de que no somos los únicos seres inteligentes del Cosmos. Cada día que pasa, los astrónomos descubren nuevas estrellas acompañadas de cortejos planetarios en los confines del Universo que se nos ha sido revelado para nuestra tecnología actual.

En estos pocos años, hemos dado unos pasos agigantados en lo que a tecnología se refiere, somos capaces de ver más allá de nuestras posibilidades de antaño, en solo unas pocas décadas. Pero la andadura del hombre comienza hace ya más de cuatro millones de años, cuando fue implantada biológicamente la evolución de la bipedación…

En cuanto el primer primate fue puesto en pie, y pudo desplazarse erguido sobre sus patas. Lo demás es historia…y los fósiles y restos arqueológicos nos dan la razón. En esa maravillosa andadura de la evolución humana, el hombre ha descubierto infinidad de posibilidades técnicas, y sobre todo; lo que ha impulsado dichos descubrimientos ha sido la curiosidad innata del ser humano. Llegados a este punto en concreto, me gustaría introducir una reflexión del filósofo griego Metrodorus de Chios (4 º siglo aC) , que expresó: “Considerar que la Tierra es el único mundo poblado en el espacio infinito es tan absurdo como afirmar que en todo un campo sembrado de mijo, sólo crecerá un grano”…

Por lo que podemos saber, desde hace miles de años, el hombre miraba al cielo y se preguntaba que lugar ocuparía en el infinito cosmos, que eran aquellos puntos luminosos que nos acompañaban desde la noche de los tiempos. Muchísimas culturas desaparecidas, ya se planteaban la posibilidad de que el firmamento no eran fijos e inamovibles.

El gran impulso lo dio la cultura griega con sus filósofos de la época como Aristarco. De todos es conocido nombres que quedarán grabados para la posteridad por su contribución a la astronomía, Kepler, Tycho Brahe, Copernico, Galileo, Newton, Albert Einstein, y un sin fin de hombres que invirtieron todo su tiempo como mortales en darle una explicación al mundo que nos rodea, que no estamos solos, que somos parte de algún gran plan cósmico.

 


No puedo ocultar mi emoción al observar tras el objetivo del microscopio pequeños seres que luchan por sobrevivir en aquella parcela acotada que reposa sobre el portaobjetos. Para aquellas criaturas, que viven ajenas a mi observación, esa parcela es su mundo, y allí tienden a desarrollarse y a luchar por subsistir. Lo cual, me plantea nuevamente la hipótesis de no ser el experimento de “otros”. Como surgió la vida en nuestro planeta, a día de hoy sigue siendo uno de los mayores enigmas por descubrir.
 


 

Aunque disponemos de algunas teorías, la mayoría de ellas presentan lagunas insalvables. Todo aquello que no pueda ser demostrado en las frías salas de experimentación bajo la mirada inquisidora de la ciencia más ortodoxa carece de sentido. Pero aquí plantearemos algunas cuestiones sangrantes, dejando al lector que tome el camino más correcto a su forma de ver y entender el medio que le rodea…

¿Pero que circunstancias y medios se dieron para formar el caldo de cultivo de la vida, la sopa primigenia o prebiótica en la Tierra ?. Generalizando mucho, podríamos comenzar por la teoría Creacionista , en donde una mano divina e invisible hubiera dotado de vida nuestro planeta, como si de un truco de magia se tratara. En la otra orilla, tendríamos lo expuesto por Charles Darwin allá por 1859, en su revolucionaria teoría del origen de las especies . Esta nueva teoría, causó un tambaleo en los cimientos de la ciencia de la época, como si de un viejo Galileo se tratase cuando la inquisición intentó aplastar su teoría. En la misma, Darwin ponía de manifiesto una evolución relativa de las especies a partir de criaturas menos complejas, dejando claro que el hombre provenía de una antecesor en su especie, el mono. Ha día de hoy, es la teoría mayoritariamente aceptada por la ciencia. Solo nos faltaría buscar el eslabón perdido que uniera el mono con el Homo Sapiens. ¿Cómo es posible que criaturas tan complejas como nosotros hayamos sido transformadas desde las primeras protocélulas ? Buena pregunta, pero por el momento con escasas respuestas.


 

¿Estará la mano divina detrás de todo el conjunto?, así lo creen los que defienden la teoría creacionista, que combinada con la generación espontánea dispondría de una respuesta firme, a su duda. Pero dicha última teoría volvería a recibir un duro golpe de la mano del médico, biólogo y poeta italiano Francesco Redi (1626-16967), este profesional de la medicina fue especialmente conocido en su época y a posteriori por sus experimentos en Florencia. Donde demostró científicamente la invalidez de la generación espontánea de vida.

Cosa que confirmaría siglos más tarde el gran médico francés Luís Pasteur (1822-1895).La vida al parecer, es la combinación de distintos elementos químicos, sometidos a dispares medios, tales como: lluvia, rayos, temperatura, etc…

La combinación de todo ello, podría haber dado vida a las primeras células procariotas, convirtiéndose más tarde en eucariotas , y tras millones de pruebas, fallos, y mutaciones; a las primeras células estables que se replicarían siguiendo un patrón determinado (genes) bajo una medio determinado, el cual apunta al mar…la vida viene del mar a pasos agigantados. El agua como líquido elemento de la vida parece imprescindible. ¿Pero sería posible pensar que la vida es de origen extraterrestre?. Así lo afirma otra de las teorías, en concreto la de la panspermia.

La misma, sugiere que la vida o semilla que la originó pudiera estar diseminada por todo el Universo como constante biológica. Por lo tanto, la vida podría haber venido desde el exterior “ a caballo o lomos ” de asteroides o cometas, combinándose con elementos químicos de la Tierra que formaran la sopa primigenia de la vida. Algunos científicos argumentan las lagunas que presenta dicha hipótesis, basándose en las pocas probabilidades que tendrían estos organismos en llegar hasta nosotros viajando por el cosmos.

Ya que estarían expuestas, a temperaturas bajísimas, rayos cósmicos, la entrada a nuestra atmósfera (en la cual y debido a la fricción las temperaturas alcanzadas son tremendas), etc….Pero me vuelvo a preguntar, ¿qué pasa con los organismos extremófilos ?. Estos últimos son organismos que son capaces de vivir y desarrollarse en ambientes totalmente hostiles para la vida tal como la conocemos. Repasaremos algunos ejemplos de vida extrema.

Estas formas de vida, son capaces de vivir a más de cien grados centígrados de temperatura, junto a fumarolas submarinas o geíseres. En el otro extremo, tenemos temperaturas tan bajas como -20º C, organismos que se encuentran en el Lago Vostok (lago subglacial en la Antártida ). Otros viven en ambientes ácidos, por ejemplo fuentes hidrotermales y depósitos mineros. Un clarísimo exponente de ello, sería los microorganismos que viven en el Rio Tinto (Huelva-España). Los hay que sobreviven en ambientes alcalinos, salinos, o sometidos a grandes presiones, como serían los medios radioactivos. Incluso alcanzando periodos de letargo de 20 ó 30 millones de años. Por lo que podemos apreciar, la vida o lo que conocemos como tal, bajo la forma que sea, es capaz de ser tenaz a cualquier medio radical en que se desarrolle.


 

Intentando implantarse a voluntad en cualquier lugar del Cosmos. Llegados a este punto, vuelvo a preguntarme…

¿Habrá vida en otros planetas?, ¿podrían ser inteligentes?, ¿nos podrían estar visitando desde la noche de los tiempos?...

Pero por favor, no se anticipe en sus conjeturas. En el siguiente capítulo intentaremos presentar con evidencias, la posible visita de criaturas pensantes de otro barrio de la galaxia...

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Este artículo ha sido publicado en la Revista Digital Angulo 13 en el mes de julio de 2008 con la expresa autorización de su autor.

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