Una vez dentro, el espectáculo que descubrió le dejó estupefacto: los gusanos se extendían por todo el cuerpo de su amada y el olor de la putrefacción lo impregnaba todo.
Izanami se sintió humillada y ultrajada, por lo que enfurecida, le envío una horda de mil quinientos demonios, de los que el dios pudo deshacerse a duras penas.
El Batsudo , el “camino de Buda”, ofrece en cambi, una visión más consoladora de la muerte en la figura de Jizo Bosatsu , dedicado en exclusividad a consolar a los muertos. Aparece representado como un monje de faz agradable cuya cabellera está rasurada. Ataviado con una túnica, sujeta entre sus manos un bastón. Su misión es redimir a las almas del infierno para conducirlas al cielo.
El seppuku o la muerte ritual
El seppuku o suicidio por desentrañamiento, no es una práctica tan erradicada del Japón moderno como la lógica dicta. En su momento era un ritual muy extendido entre los samurai , para quienes la muerte significaba una cuestión de honor.
Morir por causas naturales no era deseable para ellos. Era preferible morir pronto y violentamente, ya que, esto representaba una predilección por parte de los dioses sobre el guerrero. Ése es el motivo de que adoptasen como emblema el capullo de cerezo –bello y efímero-. A pesar de lo expuesto, no era deseable –se consideraba un acto de cobardía- buscar la muerte sin un motivo que lo justificase. Sólo se podría realizar el seppuku para vengar la muerte de un amigo, evitar el deshonor o pagar un crimen o error cometido, y presentaba dos variantes: el obligatorio y el voluntario. El obligatorio era “privilegio” exclusivo de los samurais , mientras que el voluntario servía como signo de protesta o adhesión a un movimiento o a una persona. El primer tipo se abolió en 1868, pero el voluntario, aunque se quiso prohibir al año siguiente, llegándose a presentar una proposición al Parlamento, ésta fue rechazada por 200 diputados de los 209 que conformaban la cámara. Aunque las cosas han cambiado, tal vez la práctica de esta ceremonia -consistente en abrirse el vientre con un puñal muy afilado, para que, con posterioridad, alguien de confianza te corte la cabeza con una katana-, haya quedado en un segundo plano. Sin embargo, no son raras las noticias que nos llegan desde aquel país sobre suicidios políticos, financieros, personales e incluso de escolares de muy corta edad, que ante situaciones que se siguen considerando deshonrosas, prefieren morir a vivir en la desgracia de saberse mancillados por una cultura que no conoce el perdón. |