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Bien es sabido por múltiples testigos e investigadores que en Belchite los fenómenos paranormales acontecen con relativa frecuencia, almas en pena que deambulan por calles y ruinas, manos invisibles que llegan a sorprender a visitantes eventuales y hasta la leyenda de una casa que durante un periodo de días concretos se levanta por si sola en mitad de la noche para después volver a desmoronarse sobre si misma.
Psicofonías de aviones, grabaciones de disparos efectuados allá por el 1937 han quedado registrados en grabadoras de investigadores que posteriormente todo seguidor que se precie a escuchado alguna vez.
Nuestra misión y hasta por qué no decirlo, ilusión radica principalmente en registrar prioritariamente estas claras y contundentes psicofonías que en tantas ocasiones hemos escuchado. Por supuesto nos interesa investigar todos los demás fenómenos que se precien aunque somos conscientes de que estos otros sean más improbables, aún estando en Belchite.
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La primera noche en Belchite
Son pasadas las 23:00, accedemos a Belchite por la parte de atrás de la iglesia de “San Martín”, el coche lo hemos tenido que aparcar en una de las desiertas calles que a pie de la iglesia se encuentran.
Nada más salir del coche un frio gélido parece cortarnos la piel a cada paso que avanzamos hacia la conocida iglesia. En este momento llevamos sólo el equipo de iluminación necesario para realizar una primera ojeada al lugar y decidir dónde ubicar nuestro primer campamento base.
Nuestra primera sorpresa no tarda en llegar cuando nos percatamos de que un grupo de personas estaba acampado en el interior de la iglesia de San Martín con la intención de pernoctar allí. |
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Como personas civilizadas que somos nos apresuramos en presentarnos ante los que allí nos miraban con cara de asombro. Más tarde estos nuevos amigos nos acompañarían en la primera jornada de investigación. A la luz de la luna comienza nuestro paseo nocturno desde las puertas de San Martín. Lo que podemos vislumbrar con la leve luz es sorprendente, parece que hayamos viajado en el tiempo y estemos en esos lejanos 1937-1940. Las linternas no alcanzan a dar cobertura a las cientos de ruinas que nos rodean junto a sus callejuelas que nos invitan a ir adentrándonos en la historia de Belchite que nos estremece.
Nuestros nuevos amigos nos brindan su agradecida compañía mientras junto a su campamento montamos el nuestro, los trípodes y maletas se amontonan sobre el antiguo suelo bajo la única cúpula que consiguió sobrevivir en San Martín. Las bajas temperaturas hacen que poco apetezca ponerse a grabar, pero la investigación es así. Nos abrigamos con todo lo que llevamos y comenzamos desplegando los sensores de movimiento junto a los DDI qué nos darán lectura de los posibles cambios iónicos que puedan producirse.
Apenas pasados tan sólo dos minutos los detectores colocados estratégicamente en el interior de la iglesia comienzan a sonar uno tras otro, la mayoría de ellos están colocados en alto para evitar así que el eventual movimiento de broza pueda causar la activación de los mismos. Habiendo tomado toda clase de medidas, los detectores continúan sonando incluso orientando alguno de ellos hacia el cielo, de manera que nada puede hacer que accidentalmente los active.
Observamos que un DDI muestra un bloqueo debido a indicios de iones positivos, ni siquiera haciendo toma de tierra con él logramos que una vez puesto en su lugar consiga estabilizarse, alertándonos con su led qué cargas poco frecuentes nos rodean.
David Ruiz continúa extrayendo material en medio de la sonata que nos están brindando los detectores de movimiento. Es tal la actividad en los volumétricos que decidimos incluso desactivar varios de los que tenemos más próximos.
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Comenzamos a preparar los grabadores, David incluso ya tiene en marcha su ordenador portátil. El viento continua azotando los sufridos muros de la iglesia. Todos los asistentes entumecidos, Intentamos no quedarnos quietos para de alguna forma generar algo de calor bajo nuestros abrigos.
Cuando pongo en marcha mi grabador Marantz me percato de que algo está ocurriendo, las 8 pilas recién colocadas se han consumido sin ni siquiera haber puesto en marcha el grabador, sin embargo David con su portátil parece no tener mayor problema que el de poder ubicar el micrófono de manera que no se grabe el molesto ruido del viento.
Aún así decido poner mi grabador en REC pensando que por la baja temperatura esté marcando batería baja y que es solo algo temporal debido a una pequeña bajada de voltaje en las pilas alcalinas. Guardamos silencio y grabamos, David inicia algunas preguntas al aire con la esperanza de obtener alguna respuesta. Tras varias sesiones y después de cerca de 10 minutos las pilas de mi grabador no dan para más, yo por esta primera noche termino mi sesión de grabación, debo hacer hincapié que con estas 8 pilas alcalinas en unas condiciones normales podría grabar cerca de 8 horas respecto a los escasos 10 minutos que me han permitido.
David continua grabando y comprobando alguna grabación ya que el resto en el hotel las podremos escuchar a bien seguro mucho mejor. |
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Solo me queda una tarea pendiente en esta fría noche de luna llena, salir a explorar el pueblo con mi cámara de fotos. No son muchos los que se animan a salir así que hago varias salidas en solitario hacia la plaza de la cruz donde la luna hace que se ven perfectamente detalles como la fuente de la plaza colindante a la de la cruz y la mítica "torre del reloj".
Después de una hora tras mis primeras exploraciones al pueblo nos decidimos a abandonar Belchite rumbo al hotel para revisar el material registrado.
Nuestros amigos, pasaran la noche acampados en el interior de la iglesia, en cierto modo sentimos una leve envidia por no poder estar allí toda la noche, pero a cambio buscamos descasar para poder continuar al día siguiente con otra jornada de investigación.
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Día 2
Llegamos a Belchite esta vez por la tarde para verlo con luz de día y poder hacer alguna que otra fotografía, nada más llegar nos sorprende el aluvión de personas que pululan por las ruinas, como si de una excursión de colegio se tratase nos encontrarnos grupos de personas que cámara en mano recorren Belchite a eso de las seis de la tarde.
Lo primero que hacemos es dirigirnos a San Martin en busca de nuestros amigos acampados allí, quien sabe si la noche les trajo alguna sorpresa… Nos cuentan que salvo la incomodidad del propio descanso en una tienda de campaña no han presenciado nada extraño. |
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De día observamos un Belchite aun mas grande si cabe, repleto de calles… plazas y desolación.
Hoy ubicaremos nuestro campamento de nuevo en San Martin cuando la multitud vaya desalojando las ruinosas calles para no levantar demasiada expectación. La noche cae y con ella la soledad en el viejo pueblo, es curioso ver como lo que por la tarde es un no parar de transeúntes por un paraje anacrónico ahora se ha convertido en un lugar desolador donde solo reina el silencio y la sombras que la gran luna proporciona.
Lo tenemos todo listo, esta vez un despliegue total de instrumentos presiden la estancia en la iglesia de San Martin. Sensores de temperatura, detectores volumétricos, detectores electromagnéticos, detectores iónicos, cámaras remotas, cámaras de video, monitores de tv, varios ordenadores portátiles, grabadoras digitales y analógicas, micrófonos de todos tipo electro estáticos y hasta un modelo experimental de micrófono de exclusión sonora que yo probaré esta misma noche son algunos de nuestros instrumentos imprescindibles para nuestro cometido, la búsqueda de alguna actividad en la iglesia.
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3, 2, 1, Silencio, se graba
Todo listo para comenzar con la sesión son aproximadamente las 22:00h antes de cenar vamos a realizar algunas pruebas, conectamos los sensores de movimiento y tal como los vamos conectando comienzan la mayoría de ellos a sonar alrededor nuestro, igual que pasaba la noche anterior, de nuevo lecturas iónicas positivas en el centro de la iglesia… los flases de las cámaras iluminan ahora las paredes desnudas de la iglesia con la vaga esperanza de que quizá y con suerte podamos captar aquello que hace que los detectores se activen, momentos de silencio se van acumulando, monitorizamos con alguna grabadora lo que está aconteciendo en estos instantes por si entre los pitidos ensordecedores de los volumétricos captásemos algo que no pudiésemos percibir en ese momento.
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_ De izquierda a derecha, David Ruiz y Copérnico García en el interior de la Iglesia "San Agustín" _
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Esperamos unos treinta minutos, los pitidos van cesando, hemos comprobando toda posibilidad de error para descartarlo y resulta curioso como ahora cesan las alarmas estando los detectores en el mismo lugar.
Poco a poco el ambiente va cambiando, es ahora el momento de ponerse a grabar. Nada mas conectar David su H4 le marca la señal de batería baja, ¿será el frio? Pudiese serlo. Yo me dispongo a abrir dos paquetes de pilas para el Marantz, las coloco le doy a ON y todo marcha bien, posiblemente el grabador de David sufrió las consecuencias del frio tal como me paso a mi la noche anterior. ¡Todo listo ya! … a la voz de 3, 2, 1, silencio, comienzan las primeras grabaciones, esta vez arranco con algunas preguntas al aire animando a cualquier posible entidad a que se manifieste de cualquier modo posible, pero ni tan siquiera los detectores antes tan animados parece que quieran saltar, las rondas de preguntas suceden tras otras hasta la señal de "fin de prueba" que anuncio en voz alta. |
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Un grito desgarrador en la noche
Después de la primera sesión de grabación David decide dar un pequeño barrido por el pueblo en busca de lecturas electromagnéticas, a él se unen tres de nuestros amigos y testigos de nuestra investigación.
El grupo desde la iglesia avanza por la calle mayor hasta una casa que un conserva gran parte de sus estructura, David sin saber bien por que atraviesa el umbral de la puerta con el detector por delante, los demás le siguen silenciosamente, una vez en el interior el detector electromagnético comienza a sonar, la luz roja del detector baña la habitación y los presentes, la medición dura poco entre cinco y siete segundos, tras un brevísimo silencio todos escuchan el sollozar de un niño que se aleja desde donde se encuentran hacia el exterior, es tal la claridad que David uno de los acompañantes pregunta en voz alta: "¿Quien eres y que quieres?"
Nuevamente el silencio se apodera del lugar. |
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Tras la vuelta al campamento base los rostros de nuestros compañeros lo dicen todos, es tal es choque para alguno de ellos que una compañera comienza a llorar debido a la impresión sufrida durante el suceso. Tratamos de tranquilizarla, pero su nivel de ansiedad es tal que propone a su novio abandonar la zona de acampada y terminar así sus vacaciones teñidas de misterio.
A las 00:00 aproximadamente la chica y su pareja abandonan Belchite para regresar a sus domicilios en Alicante. Consternados por lo sucedido y en parte sintiéndonos culpables pasamos unos minutos en pausa hasta retomar junto a los dos únicos compañeros que aún permanecen en el campamento junto a nosotros, David y Abi.
Retomamos las grabaciones y mediciones pese al frio intenso que hace que nos ralenticemos. En esta siguiente sesión de grabación de nuevo mi grabador se detiene por falta de batería habiendo estado grabando un total de aproximadamente 12 minutos. |
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¿El frio tal vez?
Después de las sesiones nocturnas de fotografías y barridos en busca de cualquier emanación energética realizamos lo que será la última grabación de la noche. Esta vez se me ocurre que dadas las circunstancias y teniendo una tienda de campaña vacía podríamos realizar las grabaciones desde el interior con lo que el fuerte viento no nos molestara y nuestras heladas manos podrán operar mejor.
David Ruiz se encarga de estas grabaciones la cueles tras finalizar una sesión escuchamos lo grabado.
En una de las grabaciones finales se obtiene una nítida voz masculina que nos dice "¿por que abrí?" |
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Día 3 - La última noche
Está vez llegamos a Belchite en plena noche, sobre las 00:20 tenemos claro que esta vez nuestra zona cero será la iglesia de San Agustín donde desplegaremos todo nuestro equipo técnico con el fin de abarcar la gran extensión del edificio, aunque llamarle edifico es un insulto a tal construcción que después de sus tantas magulladuras aun podemos vislumbrar sus cientos de detalles arquitectónicos así como algunas de sus pinturas en el interior.
Esta vez vamos a ser tan solo cuatro asistentes en la investigación entre los cuatro una joven compañera habitante de Fuendetodos la cual viene en condición de testigo de lo que pueda acontecer esta noche. En el interior de la iglesia parece que el viento que sigue azotando las ruinas de Belchite no es tan agresivo y apenas se hace notar, con lo que las grabaciones van a ser más fáciles de realizar y controlar. Comenzamos a descargar todo colocándonos bajo techo en la parte izquierda del interior de la iglesia, aproximadamente en el centro de la iglesia, lo primero que aremos David y yo será el evaluar cuales serán los puntos donde vamos a ubicar los detectores volumétricos de movimiento, aremos un despliegue de 7 volumétricos todos distribuidos en el interior.
Cuando estamos colocando el segundo volumétrico el primero a nuestras espaldas comienza a sonar, con una frecuencia de aproximadamente diez segundos de intervalo, nos acercamos y corroboramos que está todo bien y que nada explicable puede hacerlo saltar, sucesivamente vamos colocando el resto, durante ésta tarea intermitentemente los volumétricos comienzan a sonar de la misma manera que el primero lo hacía. |
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Llega el momento en que mientras preparamos los grabadores tenemos que desconectar algún detector de movimiento, ya que el casi no parar de sonar resulta muy molesto, concretamente uno que tenemos colocado bajo un arco y mirando hacia arriba, en vertical. Comenzamos con las grabaciones empleando distintos métodos y portadoras. Al comienzo de mi grabación de nuevo el grabador me marca que la batería está agotada, ahora ya no me sorprende ya que todas las noches viene ocurriendo igual.
En estos 3 días he consumido ""veinticuatro pilas alcalinas"" para un total de aproximadamente dos horas de grabación, por suerte no es la única grabadora que llevo en el equipo. |
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| Las grabaciones siguen un curso normal hasta que nos percatamos de que uno de los detectores parece responder a nuestras preguntas lanzadas al aire, no en todas las preguntas pero si en la mayoría. Los detectores Iónicos nos dan muestra de una carga positiva en el interior de la iglesia, lectura casi idéntica a la obtenida en San Martín. |
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Luces en la oscuridad se aproximan
Tras realizar un primer descanso nos damos cuenta de que unas luces se acercan hacia nosotros por la puerta de acceso a San Agustín… Una grata sorpresa cuando vemos que Joseba Orraca y Charo Lozano (Grupo UFO) son los portadores de la luminaria. Nada mejor para este descanso que deleitarnos con un buen café caliente que trae preparado Charo en un termo, con este clima y condiciones es toda una bendición.
Nuestros compañeros van a acompañarnos y ayudarnos en las pruebas de las siguientes sesiones de investigación. En estas últimas sesiones de grabación y experimentación los primero que testificamos es que los detectores que antes no paraban de sonar ahora parece que incluso estén averiados, haciendo que en varias ocasiones vayamos a verificarlos.
Son las cinco de la mañana y la investigación llega a su fin, el cansancio acumulado comienza a hacer mella en nosotros, tenemos mucho material para analizar y contrastar así que damos por finalizada la sesión de hoy.
Al día siguiente de nuevo nos pondremos en camino para regresar a nuestros hogares donde con tiempo iremos analizando lo registrado.
Es una lástima dejar Belchite atrás, la sensación que me asalta es la de dejar "algo" allí, algo que no hemos visto, algo que parece nos espera entre las ruinas de Belchite hasta que volvamos de nuevo.

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Este reportaje ha sido publicado en la Revista Digital Angulo 13 en el mes de marzo de 2009 con la expresa autorización de su autor. |
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