Daniel Olivera.
 

LA SANGRE DE JAVIER

“Con los últimos acordes del himno nacional ya se duerme santa clara sobre la ciudad. Y aquel 77 colgado en la pared que acababa derramando la sangre de Javier…”.

Estos son los primeros versos de la estupenda “Canción de cuna”, composición musical del cantautor canario, residente en Madrid, Agustín Ramos. El cantante hace un recorrido cronológico a lo largo de la canción, partiendo desde aquel fatídico lunes 12 de diciembre de 1977, día de la muerte de un estudiante grancanario residente en Tenerife y matriculado en la carrera de biología en la universidad de La Laguna, isla de Tenerife, Islas Canarias. Ramos retrata, en lo que considero un excelente tema musical, toda una época -la de la transición política de un estado español franquista a la democracia- plagada de lucha, sufrimiento, sueños y esperanza ,y empañada con hechos tan tristes como el que nos ocupa en el presente artículo: el asesinato del estudiante canario Javier Fernández Quesada, de 22 años, aquel gélido día de finales de 1977.Hoy ,treinta años después ,aún no hemos encontrado una explicación medianamente creíble a la pérdida de una joven vida.

Situándonos en aquella luctuosa jornada sería conveniente contextualizar la situación para poder entender algunas cosas.

Eran unos momentos de fuertes luchas obreras en Canarias. Aquel día sindicatos nacionalistas y de clase de distintos sectores: frío industrial, conductores de guaguas y del tabaco, habían convocado paros y huelgas en Tenerife, en protesta por diferentes actitudes de sus respectivas patronales. Los estudiantes de la universidad de La Laguna -en esa etapa de nuestra historia siempre solidarios y a la vanguardia de las distintas luchas- decidieron sumarse a la protesta. Durante toda la mañana las calles de la ciudad fueron un caos: quema de contenedores, cargas policiales, lanzamiento de piedras, etc…Cuando todo parecía haber vuelto a la normalidad, varios agentes de la guardia civil entraron disparando en el Campus central de la universidad. Las pocas decenas de estudiantes que aún se encontraban por la zona huían despavoridos hacia dentro del edificio. Javier no tuvo tanta suerte y caía desplomado en las escalinatas que conducen a un” hall” que nunca más llegaría a pisar…Luego, una “comisión de investigación” en las cortes españolas que no condujo a nada. La “versión oficial” hablaba de “disparos al aire”, sin embargo numerosos testigos aseguran que Javier Fernández Quesada fue tiroteado a quemarropa. Sin duda nos encontramos ante un misterio que algún día, deseamos, se logre aclarar.

 

Javier Fernández Quesada


   
 
Columna de Opinión publicada en la Revista Digital Angulo 13 en el mes de enero de 2008 con la expresa autorización de su autor.

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