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El hombre embarazado
"Se llama Thomas y está embarazado"... Así, de esta forma tan enigmática, y acompañando tal aseveración con el tono de voz que tanto le caracteriza, abordaba el bueno de Matías Prats la noticia hace ya algunas semanas en su telediario nocturno de Antena 3."Los duendes de la tele" -expresión utilizada habitualmente cuando algún técnico "la caga"- le jugaron una mala pasada al veterano periodista y en vez de la esperada imagen del tal Thomas preñado, los telespectadores asistieron atónitos a la aparición en pantalla de un sonriente Eduardo Zaplana, todavía en aquel entonces, portavoz parlamentario del Partido Popular. Solventado con presteza tremendo traspiés -y pedidas las consiguientes disculpas al político valenciano por parte del presentador- por fin pudimos ser testigos de la sorprendente fotografía que ha dado la vuelta al mundo y ha abierto un encendido debate sobre los límites que debe ponerse a la Ciencia.
Thomas Beatie (Oregón, EEUU) es un hombre de 34 años que nació mujer, es decir, un transexual. La particularidad del caso es que su aspecto exterior es absolutamente masculino: es un varón bien parecido, con barba de varios días y sin pecho femenino,
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producto de varios años de continuada terapia hormonal. Sin embargo mantuvo los órganos reproductores con los que nació.
Y eso es precisamente lo que hace posible su embarazo del que ya se cumplen siete meses. Thomas es legalmente un hombre y está casado con Nancy, una mujer divorciada que tiene dos hijas de su anterior matrimonio, y que no puede concebir nuevamente debido a una histerectomía a la que tuvo que someterse hace ya algún tiempo a causa de una enfermedad. Por eso, su marido, en una decisión sin precedentes, optó por dejar su tratamiento de testosterona para hacer posible el sueño de la pareja: tener un hijo en común. Pasados algunos meses el cuerpo de Thomas se reguló por sí mismo, sin necesidad de tomar estrógenos o cualquier otro fármaco que favoreciera su fertilidad. |
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El resultado salta a la vista: un avanzado estado de gestación -gracias a una inseminación artificial- que culminará dentro de un par de meses con el nacimiento de una niña. Sin duda nos encontramos ante una situación inédita, y si todo sigue su curso este hombre se convertirá en el primero en dar a luz en la vida real, más allá de las pantallas cinematográficas. Pero el camino recorrido por este matrimonio para llegar hasta aquí no ha sido de rosas precisamente. Ambos se lamentan de la discriminación de los médicos, rechazando hacer cualquier intervención de fertilidad aduciendo "objeción de conciencia" por motivos religiosos. Tampoco han encontrado excesivo apoyo en muchos amigos y familiares. En definitiva, que esta pareja ha llevado adelante su empeño luchando contra todos los elementos, las circunstancias y, sobre todo, una sociedad, la norteamericana, caracterizada por su conservadurismo. Evidentemente el caso se las trae. Es innegable que la imagen choca incluso para los que no nos caracterizamos por carcas ni reaccionarios. Cada uno de ustedes, amigos lectores, tendrá una opinión; pero sea cual sea, no me negarán que el debate está abierto, la polémica servida y la pregunta en el aire:¿debemos poner límites a la Ciencia?

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- Thomas Beatie -
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Este artículo ha sido publicado en la Revista Digital Angulo 13 en el mes de mayo de 2008 con la expresa autorización de su autor. |
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