© David Benito.


Todo empezó con la exhumación de un cadáver en el cementerio municipal de Guanajuato. El cuerpo del médico francés Remigio Lery había permanecido, misteriosamente, en perfecto estado de conservación. Después llegaron nuevos casos que superaron la centena, y que hoy pueden ser contemplados en uno de los museos más curiosos del mundo. El fenómeno permanece inexplicado.

- Vista exterior del museo -


 

El Museo de las Momias de Guanajuato (México) está situado en la colina de San Cayetano y recibe al día unas 2000 visitas, cifra que aumenta en festividades tales como el Día de Todos los Santos o en Semana Santa, cuando suelen acudir a él alrededor de 8000 personas.

Compartiendo edificio con el museo se encuentra otro curiosísimo recinto, el Salón de Culto a la Muerte , que alberga tanto cuerpos y objetos realmente macabros como auténticas curiosidades. Es una especie de preámbulo antes de acceder al Museo de las Momias. Y es que, aunque en general la sociedad mexicana trata la muerte con el mayor de los respetos, no olvida tampoco el lado humorístico de la misma. De ahí la existencia de este salón.

Una vez en el museo, podemos contemplar momias y restos de lo más variopinto. Por ejemplo, el dedo de un asesino, encontrado años después de su muerte sobre su propia tumba. O un feto en la tumba de su madre, quien se habría suicidado al descubrir que, encontrándose soltera, estaba embarazada, algo realmente mal visto en la época. Cuentan que el cuerpo se desintegró y que únicamente se conservó el feto.

También se puede observar una niña momificada de cráneo diminuto con su ropa perfectamente conservada. Tampoco las brujas se libran de la “quema”, y así podemos contemplar la momia de una de ellas, una mujer mayor que en su día se habría dedicado al curanderismo y que supuestamente habría tenido dotes ocultas, siendo calificada de “bruja” por el pueblo.

Panteón municipal

Sin embargo, para hablar de estas momias resulta obligatorio retroceder unos años en el tiempo y aclarar qué sucesos acontecieron para que hoy se puedan contemplar esta serie de extraordinarios cuerpos.

En el pasado, en México existía la creencia de que si los cuerpos sin vida se enterraban en iglesias o conventos, la “resurrección” se producía de una forma más rápida que si los restos mortales descansaban en cualquier otro lugar. Pero a mediados del Siglo XIX, al declararse los
 

-Imagen de una de las momias del museo -


bienes de la Iglesia como patrimonio del Estado con la Reforma , las leyes prohibieron que los enterramientos se efectuaran en las iglesias. Una medida que entró en vigor el 6 de septiembre de 1860, y que, sumada al crecimiento de la población en Guanajuato y una fuerte epidemia de cólera, provocó la inmediata construcción de un cementerio, ya que la población tenía serios problemas de espacio para alojar a tantos cuerpos sin vida. En 1861, con la obra aún sin finalizar, comenzaron a realizarse las primeras inhumaciones en el nuevo camposanto.

Un descubrimiento asombroso

Una de las curiosidades en torno a estas momias es la forma en que fueron descubiertas. Sucedía que, cuando vencía el derecho a tumba en el panteón municipal, los familiares acostumbraban a dejar de pagar las cuotas, por lo que los cuerpos debían ser exhumados para su posterior traslado y depósito a una fosa común.


- David de Benito (autor de este artículo), en el interior del Museo de las Momias de Guanajuato -


 

La primera familia que efectuó el pago fue la del doctor francés Remigio Leroy. Sus restos mortales, ubicados en el nicho 214 de la primera serie, iban a ser exhumados el 9 de junio de 1865. Al extraer el cuerpo surgió la sorpresa: se encontraba totalmente reconocible, momificado, sin que le hubieran sustancia alguna tras la muerte para su conservación. La impresión de todos los presentes fue mayúscula y con este hecho, dio comienzo el gran misterio de las momias de Guanajuato.

Pero, ¿por qué misterio? Pues sencillamente, porque no todos lo cuerpos exhumados estaban momificados. De ahí que se barajen diferentes hipótesis para el suceso.

Momificación espontánea

Aunque los cuerpos que nos ocupan reciben el nombre de momias, este no resulta el término adecuado porque, al contrario de lo que sucede por ejemplo con las egipcias, las de Guanajuato no fueron manipuladas con ungüentos o vendajes. Se trata, por el contrario, de un proceso totalmente natural, por lo que el término correcto que se debería aplicar sería el de cuerpos deshidratados. De hecho, los guías oficiales del centro hablan de “momificación espontánea”, un proceso que tiene una duración aproximada de cinco años.

Hay varias explicaciones para el fenómeno. Una de las hipótesis apunta al clima, semicálido y constante. Otra incide sobre la altura a la que se encuentra el pueblo. Sin embargo, la más plausible es la que se refiere al suelo, rico en minerales, unido al aire seco de la zona.

Guanajuato se asienta sobre un terreno calizo de alta higroscopicidad, es decir, capaz de absorber y exhalar la humedad; condiciones medioambientales que propician la desaparición de los órganos internos del difunto y la conservación de sus tejidos externos, pelos, uñas e, incluso, piezas dentales. De hecho, según consta en los apuntes de D. Manuel López, empleado del Registro Civil de Guanajuato, los cadáveres que se encontraban cubiertos de carbón y cal eran os que terminaban momificados, mientras que aquellos que se hallaban en cajas de zinc no duraban más de diez años.

Más de 100 cuerpos

Tras los descubrimientos, las momias fueron situadas en un habitáculo del cementerio. Una vez que fueron encontradas las momias, las colocaron en un habitáculo del cementerio. Los cuerpos momificados iban en aumento y el lugar pronto suscitó el interés general, por lo que a finales del siglo XIX los cuerpos fueron expuestos, colocados de pie y sin protección alguna.

En la actualidad se encuentran protegidos por una vitrina especial y repartidos por las diferentes salas del museo. Sin embargo, no dejan de impresionar al visitante.

 

- Denominada como una de las momias más pequeñas del Mundo -


Algunas de las momias permanecen vestidas con los ropajes con los que fueron enterradas, como la del citado Remigio Leroy, que conserva en buen estado su chaqueta y pantalón. Otras han alcanzado una merecida fama, como la momia “más pequeña del mundo”, que mide solo 30 centímetros , o “la china”, el único cuerpo oriental del museo. En total, el recinto alberga 125 cuerpos.
       

- Alguno de los cuerpos más famosos del museo -

 

Ignacia Aguilar, “sepultada viva”

Esta momia presenta una expresión de agonía por asfixia. Se cuenta que sufrió un ataque epiléptico, el forense pensó que había expirado y fue enterrada viva.



Don Justo Hernández, “el hacendado”

Es una de las momias más famosas del museo que destaca por ser una de las más altas y que, dado su apodo, probablemente fue en vida un rico hacendado del pueblo.

 


         
 

DOBLEMENTE INMORTALES

Las momias de Guanajuato conquistan el cine

Las momias de Guanajuato han llegado también al cine. En 1879 el director Federico Curiel inmortalizó el fenómeno en la gran pantalla con la película Las momias de Guanajuato; y poco después, en 1972, un nuevo filme, El robo de las momias de Guanajuato, volvería a reflejar el interés por el tema.
 


 

 

CIUDAD ENCANTADA Y PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Misterios y leyendas en las calles de Guanajuato

Situada en la zona central de México, Guanajuato, nombrada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad el 9 de diciembre de 1988, es una ciudad típicamente colonial plagada de interesantes monumentos, como “El Pípila”, “ La Alhóndiga de Granaditas” o el “Museo Iconográfico del quijote”. No sólo es un importante recinto cultural de México. También se trata de una ciudad plagada de leyendas referidas a enclaves como el “Callejón del Beso”, la “Casa de la tía Aura” o la “Casa de las Brujas”. Incluso hay quien asegura haber visto por sus calles una momia vestida de monje, que los habitantes identifican con el espíritu de un sacerdote muerto. No nos extraña.
 



 

- Momia medio conservada -


 

- Momia de una mujer que se suicidó estando embarazada -


 

- Momia con una herida muy clara -


       
 
 
Este artículo ha sido publicado en la Revista Digital Angulo 13 en el mes de abril de 2008 con la expresa autorización de su autor.

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