© Héctor Fajardo

 


La policía recibe a la semana 9 denuncias por desapariciones que se resuelven en pocos días

Los últimos casos sobre desapariciones de personas en el territorio canario han desencadenado cierta psicosis ante un fenómeno que no es nuevo y del que las autoridades policiales conocen e investigan desde hace varios años. La Policía Nacional asegura que en las Islas los distintos Cuerpos policiales reciben entorno a una media de nueve denuncias semanales por desapariciones. Éstas se presentan y resuelven en pocos días, en concreto entre el jueves y el lunes.

Los investigadores consultados dictaminan que “la mayoría de las desapariciones son fruto de la propia voluntad del individuo en que recae la búsqueda, el cuál es el primer interesado en no revelar su localización”.

De igual manera, casi la totalidad de las desapariciones se resuelven, en un 99% de los casos. “En ocasiones, los investigadores nos hallamos ante personas que no desean ser encontradas. Cuando le comunicamos a la familia que se encuentra bien, ellos insisten en que quieren verlo pero nosotros siempre debemos asegurar el deseo de una persona que decide desaparecer, aunque sus motivaciones sean más o menos comprensibles”, aseguran las mismas fuentes.

Las unidades de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se entregan en cuerpo y alma en el ejercicio de las labores de rastreo y no abandonan, durante los inicios de las indagaciones, ni las más variopintas hipótesis. En este sentido, la propia sociedad expresa su terror ante tales hechos y enuncia algunas teorías que se adaptan a las circunstancias de los hechos. No debemos olvidar que la pérdida de un individuo de una comunidad bajo extrañas circunstancias, genera angustia en el propio colectivo.

Momento de una de las manifestaciones para reiivindicar el regreso del niño Yéremi Vargas.


 

Leyendas urbanas

"Supuestas redes de tráfico de órganos o sectas satánicas, por poner algunos ejemplos, suelen ser los blancos principales de las primeras acusaciones elevadas desde el núcleo cercano al desaparecido”. Sobre este punto, las fuentes policiales consultadas matizan que “esas elucubraciones no pasan de ser meras leyendas urbanas que no se adaptan a la realidad”.

L a Guardia Civil asegura que “existen varios casos cargados de elementos que podríamos denominar extraños y que nos llevan a pensar que la desaparición no ha sido voluntaria”. En este sentido, es conveniente recordar varios casos menos conocidos que las tristes desapariciones de Yéremi Vargas o Sara Morales.

En este sentido, fuentes del Instituto Armado recordaron el caso de un guardia civil en servicio, cuya familia denunció su desaparición en 1992. “Su coche fue hallado en el barrio tinerfeño de Añaza con signos de haber sido quemado por una de sus partes. Por otra parte, su arma reglamentaria fue encontrada en el interior de una cueva.

Sin embargo, su cuerpo jamás apareció y hasta la fecha aún no hay noticias sobre su paradero”.

Es especialmente duro cuando el hecho se produce de forma repentina y el desaparecido deja atrás familia.

Un caso de similares características es el ocurrido el pasado mes de julio de 2006, en el que tres pescadores desaparecieron tras partir desde el municipio tinerfeño de Puerto de la Cruz. Antonio de la Cova, Luis González y Pedro Santos viajaban en una embarcación de recreo de seis metros de eslora, bautizada como Mencey Taoro Dos , que se supone debía haber regresado desde Valle Gran Rey, en La Gomera, pocos días después de su partida. Según el delegado de Gobierno, José Segura, el equipamiento de seguridad de la barca era “razonable”, ya que disponían, entre otras medidas, de bengalas, sistemas de comunicación avanzados y radares. Hasta el momento sólo se han hallado los restos del navío que tripulaban, los cuáles fueron reconocidos por los familiares que se trasladaron hasta Tarragona para identificar los restos hallados.

Las primeras investigaciones se centran en el entorno cercano a la persona desparecida

L a Policía Nacional informa de que tras la llegada de una denuncia sobre una posible desaparición, las autoridades inician de inmediato “todo un dispositivo de búsqueda destinado a la localización del individuo”.

 

Sara Morales, niña desaparecida en Gran Canaria.


Desde el Cuerpo Nacional de Policía también se insiste en asegurar que “no es cierto que las investigaciones sobre personas desaparecidas se inicien a partir de las 24 ó 48 horas de conocer la ausencia del individuo”. Sobre este hecho manifiestan que “desde la presentación de la denuncia se pone en marcha el dispositivo de búsqueda. De igual forma, se toman las precauciones oportunas por si se trata de una desaparición momentánea”, como las reseñadas anteriormente.

Instantánea de la Comandancia Provincial de Santa Cruz de Tenerife de la Guardia Civil.


 

De igual forma añaden que “el operativo desplegado aumentará a medida que surjan indicios que informen que pudiera tratarse de una desaparición forzosa. A medida que transcurra el tiempo se implantarán más efectivos en esos operativos”.

Por otra parte, según las mismas fuentes, las primeras indagaciones estarán centradas en el entorno cercano al desaparecido, ya que será donde los investigadores podrán obtener más datos sobre el comportamiento y costumbres del hombre o mujer al que se busca.

En el caso de los menores la situación cambia y si bien se ponen en marcha todos los esfuerzos de rastreo (igual que ocurre con cualquier desaparecido), es cierto que en estos casos los investigadores no se permiten ningún período prudencial de espera por si se trata de una desaparición voluntaria.

En este sentido, algunos sucesos se presentan rodeados de circunstancias extrañas. Por este motivo la policía inicia las investigaciones con especial cuidado. Un claro ejemplo lo hallamos en la desaparición de Víctor Cap Rodríguez, un joven de 29 años cuyo coche apareció a la altura de La Caldera de Taburiente, en la isla de La Palma.

Una vez registrado su vehículo se comprobó que había varios objetos de su propiedad pero sin rastro de él ni de ninguna prueba que indicara donde pudiera encontrase.

PROCESOS DEL ‘DUELO' ANTE LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO

•  Negación: La psicología identifica los mismos síntomas que atraviesa una persona ante la muerte de un ser querido, que ante su desaparición. En primer lugar se produce un estado de shock, de aturdimiento. El individuo intenta buscar conductas de evitación que le ayuden a paliar el dolor.

•  Adaptación: El siguiente paso es sentirse más irascibles, con reacciones de descontento. El individuo necesita estar solo para adaptarse a la nueva situación. Los familiares de los desaparecidos quedarán estancados en esta etapa, ya que nunca aceptarán la extinción total del ser querido al no comprobar si han fallecido o si continúan con vida y bajo que circunstancias.

•  Asimilación: En tercer lugar el estado de ánimo sufre cambios bruscos, los familiares se encierran en ellos mismos. El individuo es capaz en esta etapa, y en ciertas ocasiones, de ver la luz al final del túnel. En ese sentido, comienzan a asimilar que el hecho es irreversible.

•  Afrontamiento: Con la muerte de un ser querido, sus allegados serenamente comenzarán a aceptar la ausencia y asumirla sanamente. Poco a poco el individuo comenzará a centrarse y volverá a las actividades cotidianas. Por parte de los familiares de un desaparecido, alcanzar esta etapa es tremendamente complicado, ya que deberá aceptar la ausencia definitiva (algo así como la propia muerte).

•  Recuperación: Los tratados de psicología estiman que la duración normal de un proceso de duelo no supera los seis meses, en caso de muerte del ser querido. Si el proceso se prolonga podría tratarse de duelo patológico o complicado. En lo referente a los casos de desapariciones sin rastro, la psicología comprende que la superación total del hecho no llega a producirse por completo a no ser que el familiar acepte que su ser querido ha fallecido, “proceso de larga duración y de difícil interiorización”.

Cuando se denuncia una desaparición de una persona en las Islas, un complejo proceso de investigación y búsqueda se pone en marcha

C uando alguien denuncia la desaparición de un familiar, amigo o compañero en la Oficina de Denuncias y Atención al Ciudadano, se pone en marcha todo un operativo de búsqueda para tratar de solucionar lo antes posible el caso. El Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de Policía Judicial del Cuerpo Nacional de Policía de Santa Cruz de Tenerife tiene encomendada esta labor de localización de personas desaparecidas. Su labor, no obstante, no se para sólo en la investigación, sino que se trata de compaginar su labor con la atención familiar en unos momentos duros.

Cuando se ha producido la denuncia

Los Agentes del Grupo de Homicidios recopilan toda la información sobre el caso referente a cuestiones como rasgos físicos y vestimenta, de cara a cumplimentar una ficha lo más completa posible sobre la persona desaparecida. A la vez, se hacen averiguaciones tendentes a delimitar el círculo de amistades, personas con las que se relacionaba esa persona, lugares que frecuentaba o hobbies.

También se confecciona un pasquín , en el que se halla impresa una fotografía reciente, junto con los datos de filiación, si tiene alguna minusvalía o deficiencia y los teléfonos de contacto de familia y Policía. Ese pasquín es repartido entre los vehículos policiales, así como en comercios o establecimientos de las zonas que pudieran ser frecuentadas por la persona que falta.

 

José Segura, Delegado del Gobierno en Canarias.


Casi todas las denuncias se resuelven en pocos días.

Las desapariciones son muchas veces de jóvenes que prolongan sus salidas nocturnas sin avisar a la familia, lo que provoca que ésta acuda a la Policía, aunque luego el chico vuelve tras pasar varios días fuera. En las Islas son también frecuentes las desapariciones de marineros o tripulantes extranjeros de los buques que atracan en los puertos canarios, que luego no vuelven al barco, lo que provoca que el capitán denuncie lo ocurrido, aunque lo que ocurre es que han aprovechado su permiso para bajar a tierra para intentar buscar otra vida.

En muchas ocasiones se trata de ancianos o personas que padecen algún tipo de enfermedad que les provoca desorientación, y en la mayoría de los casos son localizados por los radio patrullas o gracias a la colaboración ciudadana. Según la Policía, la mayoría de las desapariciones son “meros retrasos” en volver al domicilio, o “abandonos voluntarios” de personas que deciden comenzar una nueva vida en solitario o lejos de lo que fue su círculo familiar.


Logo de la Brigada de Homicidios y Desaparecidos de la Policia Nacional española.


 

En otras ocasiones sí son verdadera desapariciones.

Muchas veces de personas con depresión, que dejan a la familia alguna carta de despedida explicando sus propósitos suicidas, o simplemente despidiéndose de ellos. En este caso, y si durante el dispositivo de búsqueda inicial no ha aparecido la persona, pasados unos meses se solicita a la familia los datos necesarios para hacer una ficha ante morten . En ella se incluyen todas las señas físicas que permitan identificar al desaparecido si más adelante se encuentra un cadáver. Aparece información sobre piezas dentarias, cicatrices, operaciones, implantes o tatuajes.

En 2004 desapareció una mujer de 31 años en Santa Cruz de Tenerife. Dos meses después se hallaron en una casa abandonada en la Finca La Multa los restos de una persona cubiertos de cal y tapados con colchones viejos.

Las investigaciones del Grupo de Homicidios permitieron determinar que se trataba de la desaparecida, así como también identificar a un testigo presencial del crimen, y los autores fueron identificados y detenidos. Los posteriores exámenes forenses certificaron los hechos.

A veces se localiza un cadáver a los pocos días de producirse una desaparición .

En este caso se abre un proceso de identificación para tratar de determinar quién es esa persona. En ese caso comienza la labor de la Brigada Provincial de la Policía Científica, que pueden identificar al fallecido bien mediante la reconstrucción de las huellas del óbito, bien la extracción de una muestra de ADN del padre, madre, hijo o hija del desaparecido, al objeto de cotejarla con la extraída del cadáver.

Este tipo de investigación se llevó a cabo en relación con la desaparición el pasado año también en Santa Cruz de Tenerife de A.M.R., de 50 años, que faltó de su domicilio. Dos días más tarde se localizó el cadáver de un varón de similares características en el Barranco de Santos de esta ciudad, debajo del Puente Galcerán. Posteriormente se pudo comprobar mediante analítica de ADN de su madre, que se trataba del denunciado como desaparecido. El fallecimiento fue producido por una sobredosis de cocaína.

Algunas denuncias proceden de maltratadores .

Algunos maltratadores acuden a la Policía para alertar de la desaparición de su mujer e hijos, cuando éstos fueron los que acudieron antes a las autoridades para denunciar su situación. Se trata de las falsas denuncias de desaparición que formulan los maridos maltratadores. Muchas mujeres acuden a la Policía para denunciar la situación de violencia que sufren, y entonces se pone en marcha un mecanismo que les permite salir rápidamente de sus domicilios con sus hijos, aprovechando para la huida un momento en el que el agresor no esté en casa. Mediante el DEMA, estas mujeres encuentran un hogar temporal en el que se hallan protegidas de su presunto agresor, cuya ubicación ni tan siquiera conoce la Policía para evitar filtraciones. Cuando el maltratador acude a denunciar el caso desconoce que las autoridades ya están al tanto de lo ocurrido, y lo que han hecho es poner en marcha un procedimiento para evitar que esa persona siga agrediendo a los que piensa que son de su dominio.

Cada desaparición y cada investigación es única, aunque haya un protocolo establecido

La Policía resalta que cada desaparición es distinta y única, y que cada caso debe ser tratado de forma diferente, atendiendo las especiales circunstancias que han rodeado a ese hecho. De esta forma, aunque existe un protocolo de actuación establecido de antemano, en cada caso hay que adaptarse a las singularidades.

También hay que tener en cuenta que detrás de cada desaparición existe una familia que se encuentra en una situación muy complicada. Se trata no sólo de la preocupación de no saber si se va a localizar o no al ser querido, sino de la incertidumbre que existe sobre si esa persona puede encontrarse bien o no, y sobre todo el temor a que el familiar o el amigo haya podido ser víctima de algún hecho delictivo.

En este sentido, los agentes que se encargan de llevar a cabo todas estas investigaciones y que forman parte del Grupo de Homicidios deben tener en cuenta que es necesario compaginar la efectividad policial de cara a localizar cuanto antes a la persona desaparecida con una especial atención personal a la familia, que en casos así atraviesa una de las peores situaciones imaginables.

Regresar al comienzo del artículo.

DEJA TUS COMENTARIOS SOBRE ESTE ARTÍCULO EN NUESTRO FORO DE OPINIÓN.

 
Este artículo ha sido publicado en la Revista Digital Angulo 13 en el mes de enero de 2008 con la expresa autorización de su autor.

© Angulo 13. Copyright 2005 - 2008.Juanca Romero H.

Reservados todos los derechos de copia parcial o total de los contenidos de esta publicación. Consulta, contactar mediante correo electrónico.