"Los Caras de Bélmez es el punto y final a un fenómeno que nada tuvo de real"

© Héctor Pérez Fajardo


 

El periodista y redactor de temas científicos del diario El Mundo en su delegación de Valencia, Javier Cavanilles, en corealización junto al escritor Francisco Máñez, ha publicado recientemente su primer libro titulado Los caras de Bélmez. Una obra que viene a desmontar uno de los fraudes más mediáticos de los últimos años. Cavanilles habló para LA GACETA y trasladó sus impresiones respecto a una obra que les ha costado más de dos años de trabajo. Este libro representa la obra más completa y desmitificadora respecto a la conocida como la casa de las caras de Bélmez. Ningún trabajo antes ha estado tan documentado y todas las pruebas apuntan a que se trató de un fraude urdido por varias personas y que finalmente, no resultó lo lucrativo que pretendían.
¿Cómo surge la idea de dedicar todo un libro al caso de las caras de Bélmez?

Fue un poco por casualidad. En 2004, la Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (Seip) descubrió nuevas caras en una casa distinta de la que todo el mundo conocía. Paco Máñez aseguró que esas apariciones no eran más que unas manchas hechas con aceite y agua, y yo escribí varios artículos diciendo, además, que había cierto interés inmobiliario en todo eso. Pedro Amorós, presidente de la seip, me puso una demanda y, al recopilar datos para el recurso nos dimos cuenta de que todo lo que se había escrito en los últimos años sobre este tema no sólo era mentira, sino que los defensores del fenómeno lo sabían. Al final teníamos tanta información que decidimos escribir un libro.

¿Qué se encontrará el lector que adquiera la obra?

Lo que hemos hecho es diseccionar lo que es un fenómeno paranormal tan famoso como el de las caras de Bélmez y, a partir de ahí, explicar que todos se parecen y cuales son los mecanismos que hacen que hechos anodinos con el tiempo se conviertan en un gran misterio que nunca lo fue.
 

Javier Cavanilles & Francisco Máñez

(Fotografía de Alberto Di Lolli / El Mundo)


En el libro hablamos por ejemplo del origen del espiritismo, la sábana santa, la máquina de la verdad las hadas de Cottingley. La idea era no sólo demostrar que las caras eran falsas, sino que la gente que le gustan estos misterios sea más crítica y que ellos mismos puedan aplicar ciertas pautas a la hora de estudiar algún tema que les interese. A los que no crean en estos temas le sorprenderá, por ejemplo, ver como han sido creyentes en los casos paranormales los que más han ayudado para tumbar esta mentira.

¿Cómo se hicieron?

Han existido muchos métodos. La primera la hizo un pintor con sales de plata. Es como un negativo: a medida que le daba la luz la imagen se formaba. A partir de ahí se han hecho de mil maneras, algunas tan curiosas como con excrementos de animales, con grasa de la cocina o haciendo fotos al suelo y retocando los negativos. Hay muchas que ni siquiera han existido, simplemente la gente decía que las había visto y pasaban a la leyenda. En todos los casos, está la mano del hombre, o de muchos, detrás. No hay manchas que parecen caras, las caras fueron pintadas y tienen pinta de manchurrones, que es muy distinto.

¿Todo fue orquestado como base de un negocio? ¿Ha sido lucrativo?


Siempre ha habido un componente económico, eso es innegable, pero no sólo ha sido un negocio. Para la familia y muchos de los investigadores que pasaban por ahí, les servía para darse a conocer. Pero se pensó más como negociete que como un gran negocio. Eso llegó con las nuevas caras, cuando el Ayuntamiento intentó comprar la casa. Entonces los herederos pidieron mucho dinero y la Seip tuvo que intervenir para descubrir nuevas caras en otra casa que sólo costaba 14 millones. Como negocio tampoco ha sido nunca algo excesivamente lucrativo, en parte porque las caras sólo fueron famosas de verdad durante dos meses. Lo que ha ocurrido, como dijo el veterano Ramos Perera, es que han ganado dinero pero no tanto como les gustaría.

¿Quiénes son “los caras de Bélmez”?

Al principio, en los 70, su utilizó esta expresión para definir a los que se intentaron forrar con el fenómeno pero al escribir el libro nos dimos cuenta de que todo el mundo, con sólo ir al pueblo y contarlo a los amigos, ya ayuda a que el caso siga con vida. Nosotros al escribir el libro contribuimos a que el tema volviera a ser noticia y, no hace falta que lo diga, nuestro libro no se regala, se vende en librerías. Por eso decimos que todo el mundo es un poco un cara de Bélmez pero unos -los que han creado y han mantenido el falso misterio- mucho más.


Portada del libro " Los Caras de Bélmez"


 

¿Existió alguna cosa llamada “la operación tridente”?

Ni por asomo. Lo que pasa es que en los años 90, cuando la revista Enigmas sale al mercado, necesitaba algún tema nuevo. Entonces inventaron una historia absolutamente ridícula según la cual la Iglesia , el Régimen y la prensa intentó acabar con el fenómeno mediante la famosa Operación Tridente. Lo que pasa es que en los 90 las caras llevaban mucho tiempo olvidadas incluso por los amantes de estos temas. Así que el hoy famoso Iker Jiménez y el actual director de la revista, Lorenzo Fernández, se inventaron una historia parar dar a entender que las caras eran auténticas y que se había engañado a la gente en 1970 al hacerles creer que era un fraude.

¿Esta obra acaba definitivamente con este fraude o aún coleará?

Creemos que es definitiva en el sentido de que ya no queda nada realmente importante por decir. Sin embargo, el caso sólo ha muerto de momento. Al mes de salir el libro, por ejemplo, Antena 3 llevó a uno de los dueños de la casa a someterse a la tan famosa como mentirosa, Máquina de la Verdad. TVE 1 dedicó cerca de hora y media de su programa de documentales de producción propia Hora Cero, defendiendo las caras como el gran misterio de la historia de España y eso que tenían todo la documentación que demostraba que eso no era cierto, y sabemos que la tenían porque se la dimos nosotros. El tema se olvidará de momento, pero es de suponer que en unos años, cuando se olvide la polémica alguien intentará sacar algún beneficio.

¿Qué es eso de la Cátedra de Derecho Paranormal de la Universidad de la Laguna ?

Todo nace de una broma. Por mis artículos en El Mundo, el presidente de la Seip me puso una demanda contra el honor (que perdió, aunque ha recurrido la sentencia). Poco después, el presidente del Círculo Escéptico, Fernando Frías, daba una conferencia en La Laguna y llevó la demanda. Allí la analizó con los alumnos y las conclusiones son para morirse de risa. Aprovecho para felicitar a todos los alumnos, ya que el resultado es muy interesante.
 
 
Esta entrevista ha sido publicada en la Revista Digital Angulo 13 en el mes de diciembre de 2007 con la expresa autorización de su autor.
 

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