ANIVERSARIO ENTRE AVIONES

ANIVERSARIO ENTRE AVIONES
© Juanca Romero Hasmen / Diario de Avisos
Este lunes se conmemora el 40º aniversario de la mayor tragedia aérea de la historia, en la que la colisión de dos jumbos –KLM y Pan Am- dejó la cifra de 583 víctimas mortales. Mucho se ha dicho y escrito sobre aquel luctuoso día, y hay que aceptarlo, entre lo dicho también se han incrustado grandes mentiras y teorías de la confusión. Durante años se criminalizó la labor profesional de quienes estaban en la torre de control aquella tarde, se señaló con dedos inadecuados a unos y otros intentando buscar culpables y de paso eximirse de responsabilidades. Que nadie lo dude, el accidente de Los Rodeos del 27 de marzo de 1977 tiene unos escenarios, protagonistas, víctimas y culpables perfectamente identificados. Durante años he podido indagar en las diferentes vertientes de este expediente, en el que los principales ingredientes son los motivos por los que todos los vuelos que se dirigían a Gran Canaria, fueron desviados a Tenerife, las condiciones meteorológicas y si el aeropuerto estaba técnicamente preparado, el motivo por el que se dio orden de maniobrar dos grandes aviones por la misma pista y en el mismo momento… y así, hasta medio centenar de circunstancias que sirvieron de eslabón en una cadena de hechos difíciles de evitar. El papel que el MPAIAC jugó en este episodio de nuestra historia no es baladí, si atendemos a las declaraciones que alguno de sus miembros ha realizado, afirmando la autoría del explosivo colocado en la terminal de pasajeros de Gran Canaria y que motiva el desvío de los vuelos. José Francisco Falero, ex militante del MPAIAC, en el documental “Cubillo, historia de un crimen de estado”: “Nosotros en el aeropuerto de Gando pusimos un artefacto en la floristería sencillamente para hacer ruido, en una floristería que se rompían cuatro jarrones, y se acabó. Porque nada más iba a suceder, y efectivamente eso fue lo que sucedió. Resulta que inmediatamente reivindicamos nosotros lo de la floristería, en la sala de espera del aeropuerto de Gando, sin afectar a nadie, a nadie, lo único que fue ruido”. Lo que el MPAIAC califica de “petardo”, causó heridas a la empleada de esa floristería de la terminal, y no lo olvidemos, el desvío de todos los vuelos a Tenerife. Dicho lo cual, el accidente finalmente se produce por un cúmulo de circunstancias y porque el comandante del avión de la KLM despegó sin haber recibido la autorización para hacerlo.
Me permito la licencia de recomendar la lectura de mi libro “Catástrofe 77, tragedia en Los Rodeos”, único monográfico dedicado íntegramente a explicar las claves que produjeron el accidente, además de incluir en él, otros aportes referidos a cuestiones  catalogadas como insólitas por propios y extraños. Puede adquirirlo en librerías, y a través de la siguiente dirección web: www.juancaromero.com/index.php/libros/catastrofe-77

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