© Juanca Romero H.


 
De entre los innumerables lugares que en el Mundo hay cargados de un alo de misterio, sin lugar a dudas el Barranco de Badajoz es uno de los que se ha ganado a pulso su fama debido a los fenómenos de diferente índole que en su seno se desarrollan.
Espectros alados, seres blancos, voces, psicofonías, puertas adimensionales y un largo etcétera que conforman el ayer y hoy del que es sin lugar a dudas el barranco con más misterio de toda España.

Situado en la isla de Tenerife, en la parte alta del municipio de Güimar,
Se encuentra dentro del Paisaje Natural Protegido de Las Siete Lomas, presentando formaciones de monte verde, pinar y frutales.
En su recorrido se encuentra la Cueva del Cañizo, cueva aborigen, que era residencia de verano de los Menceyes de Güimar. Debe su nombre al entramado de cañas que presenta.
Su interés paisajístico reside principalmente en las especies endémicas de flora canaria que posee, y la gran espectacularidad de sus paredes verticales y la forma encajonada del Barranco.
Históricamente, tanto el Barranco de Badajoz como el Barranco del Río fueron abastecedores naturales de toda el agua necesaria para la irrigación de los cultivos de medianías y costas del municipio. En esta zona se ha registrado a lo largo de años de explotación una interesante evolución en la forma de captación de las aguas subterráneas, desde finales del siglo XIX hasta la década de los setenta del presente siglo (galerías, pozos, etc.).

El Barranco de Badajoz fue durante el invierno la residencia, primero del Mencey (Rey) de Güimar Acaimo, y después de su hijo, también Mencey de Güimar, Añaterve el bueno. Según se cree habitaron en la cueva del Cañizo.
Años antes de la conquista un grupo de franciscanos, habían empezado a predicar el evangelio por la isla de Tenerife, hecho que facilitó mucho las cosas a los conquistadores. Fue debido a esta evangelización la que hizo que el Mencey Añaterve hiciese un pacto de amistad con el que iba a ser su futuro conquistador, Alfonso Fernández de Lugo (pacto por el cual, según cuenta la leyenda, arrepentido de haber hecho, se suicidaría más tarde el Mencey Añaterve arrojándose desde la denominada Fuga de los Cuatro Reales). Este pacto provocó que muchos guanches llegasen a considerar a su Rey como traidor de su propio pueblo, por lo que muchos de ellos decidieron marchar a ocultarse a las zonas más altas del Valle de Güimar. El Barranco de Badajoz supuso para estos guanches (nativos de Tenerife) un auténtico refugio. Los manantiales que corrían por el Barranco les proveían de agua más que suficiente; La abundante vegetación entre la que se contaban árboles frutales, de alimento; y su abrupta y escarpada geografía, sumado a la abundancia de cuevas, les ofrecía escondite y alojamiento. Hasta bien entrado el siglo XVIII algunos guanches vivieron allí dedicándose principalmente al pastoreo por lo que pasaron de ser conocidos como guanches a ser conocidos como cabreros.

ORIGEN DEL NOMBRE DEL BARRANCO DE BADAJOZ

La isla de Tenerife fue la última de las Islas Canarias en ser conquistada y finalmente incorporada a la corona de Castilla en 1496. Fue al Adelantado Alonso Fernández de Lugo a quien los Reyes Católicos encomendaron esta empresa.
Una vez terminada la conquista y de acuerdo con la Real Célula de los Reyes Católicos (de 5 de noviembre de 1496 que permite el reparto de tierras, aguas, cuevas y demás bienes conquistados), se conceden datas (documentos de concesión de propiedad que estaban firmados por don Alfonso) a los colaboradores en la conquista de Fernández de Lugo. Es de está manera como en el año 1497 se le concede una data en el Barranco de Chamoco a Juan de Badajoz quien había sido colaborador del Adelantado y además jurado en el repartimiento de datas. A partir de este momento es cuando el Barranco de Chamoco pasa a llamarse Barranco de Badajoz.
(Fuente de referencia histórica: www.barrancodebadajoz.com)

Complicado se hace poder ordenar de mayor a menor relevancia los misterios que acontecen o han ocurrido en el pasado en el seno del Barranco de Badajoz. Pero por iniciar nuestro particular tour con cierta lógica temporal, comenzaremos con el caso de la niña de las peras, para después hablar de la presencia nazi en él, fenomenología ovni, puertas adimensionales, seres blancos y espectros alados.
El barranco por si mismo conforman una especial mezcla de belleza natural y acongojante sensación de estar siendo observado constantemente desde que se inicia la marcha por sus marcados senderos. Cojan la mochila y acompáñenos en una excursión inolvidable.

Situemos los hechos entre el año 1905 y 1915. Unos padres, concretamente la madre, piden a su hija pequeña, como era costumbre, que vaya al barranco en busca de fruta antes de almorzar pero lo cierto es que la niña desapareció generando un gran revuelo no solo en el municipio sino en el Tenerife de principios de siglo. La zona fue rastreada hasta la última piedra en busca de la pequeña pero sin obtener resultados positivos, la niña no apareció. Bueno, no lo hizo en aquellos años pero lo cierto es que tres décadas después la niña regresó con el mismo aspecto pero para ella solo habían transcurrido unos quince o veinte minutos.
¿Que fue lo que contó la niña a su regreso?
Ella fue al barranco a buscar la fruta que su madre le había encargado y estando allí bajo un peral, vio como un ser muy alto vestido de blanco llamó su atención. Este ser no le dio a la niña ningún miedo, al contrario, le inspiraba confianza por lo que accedió a la invitación que éste le hizo de que le acompañara. La niña acompañó a aquel individuo hasta el interior de una cueva en la que había una escalera por la que descendieron hasta llegar a un jardín en el que había más seres blancos como aquel. La niña se entretuvo unos pocos minutos charlando con ellos hasta que su extraño acompañante la guió nuevamente hasta la salida de la cueva y se despidió de ella en aquel lugar.
Lo increíble de estos hechos es que el tiempo que la niña estuvo en el interior de aquella cueva (pocos minutos) en realidad había abarcado un periodo de unos treinta años.
Es curioso cuando menos descubrir que no existan oficialmente registros de la denuncia sobre la pérdida de la niña por parte de sus padres.

Accede desde aquí al video narrativo de esta leyenda.

Desde Angulo 13 hemos intentado en un par de ocasiones acceder a los partes de denuncias de aquellos años en la base de datos de la Guardia Civil pero sin obtener respuestas satisfactorias al respecto. También en el barrio de San Juan, de donde era natural la niña el silencio se da como respuesta oficial, tan solo una vecina del barrio dio un paso adelante al decirnos que quizás la niña de las peras aún esté con vida y que siga residiendo en el mismo lugar pero, ¿cómo saber quien es?

Se dice y así lo cuenta la leyenda, que en 1912 dos trabajadores de una de las muchas galerías de agua que se encuentran en el cauce del Barranco de Badajoz, concretamente la que está situada más al fondo del barranco, Izaña, se encontraban haciendo las cosas propias de su profesión cuando la pared que estaban excavando se les vino abajo quedando de esta forma al descubierto una amplísima galería. Fue entonces cuando vieron a tres seres completamente blancos que sin lugar a dudas no eran ninguno de sus compañeros. Estos seres hicieron por acercarse a ellos y en este momento la leyenda nos habla de dos versiones diferentes de los hechos que acontecieron a continuación. Por una parte se dice que los dos trabajadores corrieron barranco abajo como alma que se lleva el diablo hasta el cuartelillo de la guardia civil del pueblo de Güimar para presentar la pertinente denuncia ante las autoridades policiales. La otra versión de los hechos dice que los mineros llegaron a comunicarse con los seres blancos, los cuales llegaron incluso a instruir a los mineros cual era el lugar exacto para excavar y encontrar agua.
Saber cual de las dos es la versión que más se ajusta a la realidad es algo difícil, pero debo destacar que en la actualidad no existen documentos en el cuartel de la Guardia Civil del municipio de Güimar que haga referencia a hechos de esta índole en las fechas señaladas.

Lo que a priori puede parecer una descabellada idea, si analizamos las diferentes épocas y circunstancias podemos sorprendernos con algunas cuestiones relacionadas con simbologías y pequeños hallazgos que tienen su eje central en el Barranco de Badajoz.
Es conocido por todos los que se interesan por el mundo de los misterios, que los nazis, concretamente el Departamento de Arqueología Germánica de la SS, realizó grandes expediciones por todo el Mundo en busca de elementos exotéricos y de simbología judío-cristiana tales como el Arca de la Alianza, el Santo Grial, la lanza de Longinos, la Piedra del Destino y un largo etcétera. El mismísimo Adolf Hitler fue un hombre marcado por la magia, las doctrinas exotéricas y el mundo truculento de la adivinación. En otra ocasión hablaremos en Angulo 13 de las sombras que envolvieron y aún hoy en día envuelven la figura del Führer.
Fueron miles los objetos de esa índole que cayeron en manos nazis, pero los grandes símbolos jamás cayeron en manos alemanas. Tras la guerra, tanto el ejército de los estados unidos como el Británico incautaron toda la documentación que recoge los datos de esas expediciones pero están acogidas bajo el sello de Top Secret.
¿Qué tiene que ver esto con el Barranco de Badajoz?
El 28 de julio de 1991, una persona encuentra en el barranco la empuñadura o embellecedor de una daga que nos muestra a un ser alado. Si atendemos a las descripciones que la SS hacía sobre la “raza pura”, podemos observar que siempre estas imágenes venían representadas por seres provistos de dos grandes alas desplegadas. Hoy en día se sabe con certeza que los nazis estuvieron en el Archipiélago Canario, y no solo eso, sino que además con el permiso de Franco, se adentraron en nuestra geografía en busca de hierbas medicinales y quien sabe si para encontrar objetos de poder. De aquí en adelante todo lo que se puede decir sería mera especulación. Pero no es tan descabellada la idea si atendemos a los diferentes factores que confluyeron en una época en la que los nazis y su aterradora SS se podía mover por el territorio español con relativa facilidad, y si no sirva como ejemplo la búsqueda del Santo Grial en la Montaña de Montserrat en Cataluña.
Nota: La imagen de la empuñadura de la daga que se muestra en la parte superior, fue realizada por el tristemente desaparecido investigador y periodista canario Paco Padrón, quién pudo tenerla en su mano y quién nos abrió a los demás investigadores las puertas para crear hipótesis de trabajo en torno a la idea nazi entre otras.

El reconocido fotógrafo Teyo Bermejo junto con un grupo de amantes de los misterios subió hasta el barranco la noche del 1 de Julio de 1991 para realizar algunas instantáneas y pasar unas horas de sensaciones y conversación. Mientras este grupo de personas se dirigían sendero arriba, pudieron oír aleteos como de aves muy, muy cerca, tanto que parecía que se iban a estallar contra sus cabezas. Teyo Bermejo, en un acto impulsivo comenzó a sacar fotos a mansalva y hacia todos los lados en la completa oscuridad. El resultado de una de esas fotografías es el que mostramos a continuación y en la que sin ponerle mucha imaginación parece dibujarse una especie de ser con alas desplegadas y en posición aparentemente desafiante.

Debo decir en honor a la verdad, y después de haber atendido al magnífico análisis que el investigador Rafael Cabello ha hecho a esta imagen, que me declino más por la teoría de que este “supuesto ser” se ha originado por una simple forma caprichosa fruto de la baja velocidad de exposición y del movimiento de la cámara y de las diferentes fuentes de luz que desvelan esa fotografía y que dista mucho de ser un producto realmente parapsicológico o de explicación misteriosa.

ACCEDE AL ANÁLISIS DE LA IMAGEN REALIZADO POR EL INVESTIGADOR RAFAEL CABELLO.

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Bueno, llegados a este punto a mi personalmente me gustaría mostrar un apunte de mi cuaderno de campo. Concretamente el que hace referencia a un hecho que pudimos vivir tres personas la noche del 3 de abril de 2005 mientras hacíamos el camino de descenso del barranco los amigos Juan Padrino, Acaymo Padrino y yo.
La jornada había transcurrido tranquila y teníamos realizadas un considerable número de fotografía interesantes; Además en aquel trabajo de campo pudimos acceder al interior de la galería más peligrosa del barranco. Tras obtener información suficiente decidimos descender en busca de algo de “civilización” pero a algo más de la mitad de camino surgió la repentina sensación de que algo revoloteaba sobre nuestras cabezas. Lo curioso de ese hecho fue que a las tres personas presentes nos ocurrió lo mismo, has tal punto que en un par de ocasiones algunos llegamos hasta agacharnos. En la más absoluta de las oscuridades y guiados tan solo por nuestras pequeñas linternas, intentamos localizar que eran aquellas cosas que planeaban con una considerable fuerza sobre nosotros. Al poco tiempo esos revoloteos fueron acompañados de unos ruidos muy parecidos al llanto de niños, como una especie de graznidos o lamentos profundos que llegaron a asustarnos yo diría que bastante.
Es muy difícil describir la sensación de sentirte vigilado desde lo alto de tu cabeza y no saber que es lo que te está observando.
Nosotros atribuimos aquellos ensordecedores sonidos al grito de algún ave nocturna pero una vez que he podido consultar a diferentes especialistas en aves insulares y han escuchado el audio de la grabación en vídeo que hice en la oscuridad, llegamos a la conclusión de que por lo menos aquel comportamiento no es propio de ningún animal alado que coexista en esos hábitat, excepto ‘la coruja’, una especie de lechuza que emite un sonido inquietante y llega a lanzar piedras si se siente agredida. Pero si fueron ‘corujas’ y estos animales se desenvuelven en los márgenes del barranco, ¿por qué en ninguna otra de las muchísimas noches que hemos acudido al Barranco de Badajoz se ha repetido una escena como aquella? La ‘coruja’ es un ave de hábitos fijos y de conductas establecidas, ¿fueron realmente estos animales aquello que nos hizo sentir agredidos la noche del 3 de abril? ¿Porqué nuestras linternas no alcanzaron a desenmascarar nada de nada al iluminar el cielo y las paredes del barranco?
En fin, una simple anécdota pero que habla por si misma del nivel de sugestión que se puede alcanzar en lugares ‘magicos’ como es sin lugar a dudas éste.

Particularmente las Islas Canarias se han caracterizado a lo largo de la historia reciente por ser un lugar de peregrinación de los investigadores del fenómeno ovni. Casos como los de La Punta del Hidalgo, Playa de la Tejita, El Médano, Gáldar, Corralero, El Golfo etc., son algunos de las decenas de avistamientos que se han datado en territorio insular.
Concretamente en la isla de Tenerife uno de los referentes es sin lugar a dudas el Barranco de Badajoz en Güimar donde se han recogido testimonios de gran valor investigativo. Concretamente en mis archivos tengo casi una decena de declaraciones de personas que afirman de primera mano haber sido testigos de avistamientos en el propio barranco o alrededores.

Como ejemplo sirvan las palabras de Silvana Domínguez, una mujer de mediana edad y natural del municipio de Candelaria que con palabras contundentes contaba lo siguiente ante el micrófono de mi compañero en la radio, Nacho Perea:


Silvana, ¿Qué fue lo que ocurrió la tarde del 21 de julio de 1998?
Pues a eso de las 14:30 más o menos estaba yo con mi cuñada subiendo desde el Puertito de Güimar por el arcén de la carretera cuando de golpe y porrazo vimos un rayo verde o azul entrar directamente en los altos del barranco, pero fue muy rápido, como si fuera una especie de ‘tubo gordo’ muy brillante.
Habla de un rayo, ¿Tenía una forma definida?, ¿Hizo algún tipo de ruido?
Pues era como un tubo muy largo, que se yo……… pues más o menos como una guagua (autobús) de esas dobles, articuladas, pero todo brillante entre verde y azulado. La verdad es que yo no oí ruido ninguno, pero es que estábamos lejos.
Y cuando entró en el barranco, ¿Qué ocurrió?
Pues se metió en la montaña, como si la atravesara desapareciendo. Yo diría que lo vimos más o menos unos 2 segundos.


Verdaderamente interesante poder contar con testimonios como estos, pero si éste corte de entrevista parece relevante, lo que a continuación muestro es aún más inquietante. Es un breve extracto de una conversación obtenida por mi compañero de las ondas, Pedro Carrillo para su programa ‘Márgenes Oscuros’ en el año 1993. Es la descripción que hace N.R.F.G. natural de Güimar de lo que vio la mañana del 31 de enero de ese mismo año en el mismo interior del Barranco de Badajoz:


“Fue una cosa que no olvidaré nunca porque aquello fue una pasada. Yo estaba cogiendo agua de una de las galerías que hay en el barranco para llenar la cantimplora y sentí como el aire se quedaba quieto, como si estuviera seco y de repente por encima de mi cabeza, pero muy bajito, una especie de nube amarilla y muy rápida, se metió en la pared de la montaña haciendo un ruido como si fuera un trueno hasta que desapareció. De verdad que aquello fue ¡una pasada! Yo me quedé mirando como un bobo para lo alto de la pared y después estuve como media hora con la cámara de fotos preparado para ver si se repetía algo pero no pasó nada más.”

Como hemos podido comprobar en este reportaje de investigación, el Barranco de Badajoz encierra muchos enigmas al margen de lo interesante que ya es por si mismo.
En este breve paseo por sus misterios no nos olvidamos de las psicofonías y cánticos que se han recogido en diferentes investigaciones e incluso en grabaciones obtenidas por casualidad por algunos excursionistas ajenos al mundo de lo paranormal. Fenómeno orbe, que aquí tiene un ‘santuario’ muy importante, las ‘caras’ que se desdibujan el las laderas a modo de rocoplastias, lluvia horizontal de piedras y otros pequeños misterios que han quedado recogidos en reportajes anteriores dedicándoles incluso algunos monográficos.
Simplemente hemos querido desvelar a muchos la magia de un lugar de belleza incalculable y de gran valor histórico, botánico y geológico, sin olvidarnos del valor que tiene para aquellos que dedicamos algunas horas de más a esto de la investigación y el estudio de los misterios.

 
 
 
 
 

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