CARTA ABIERTA A UN REY

CARTA ABIERTA A UN REY
© Juanca Romero Hasmen
Hoy, día 19 de junio, el día en el que en el estado español ondean macro y micro banderas de la tocada patria y en el que Felipe VI ya ocupa la carta más alta de la baraja, he querido rescatar de mis archivos una carta abierta que hace algo más de dos años escribí y dirigí al que entonces era rey, el conocido (en variopintos círculos) como Juan Carlo I.Así pues, y apelando a su benevolencia, replico el texto íntegro de lo que en aquella ocasión quise compartir con los lectores:

_____________________San Cristóbal de La Laguna a 16 de abril de 2012

Estimado señor:
Me pongo en contacto con usted después de haber hecho amagos durante algunos meses, un par de ellos en realidad, para escribir y compartir algunas inquietudes y pareceres que considero deben ser puestos en su conocimiento. Yo soy un ciudadano de esta nación llamada España, país que considero único y unificador de diferentes culturas e identidades (yo eso de las nacionalidades dentro de mi patria no lo entiendo ni comparto). Nací en 1973, año en el que aún vivía el dictador aunque por esas fechas ya le acechaba de un modo u otro la guadaña de la que todo lo iguala. Desde siempre, sin imposiciones y con total convicción, me he declarado partidario de la monarquía y de su importancia en un país como el nuestro. Pero todo ha cambiado, y lo ha hecho a través de un profundo proceso de evolución y madurez individual. He pasado de ser monárquico en mis primeros años de adolescencia, a sentirme más bien “Juan carlista” en los años sucesivos, no sin luchar intelectualmente contra algunas grandes contradicciones que la institución que usted representa lleva adosadas a lomos de la corona.
El motivo principal por el que le escribo esta breve misiva es para hacerle saber y hacer pública mi meditada y rotunda decisión de RENUNCIAR A MI SENTIMIENTO MONÁRQUICO a partir de hoy y de forma oficial. De entrada ya le hago saber que no soy republicano, no creo que renegar de la monarquía lleve implícito ser otra cosa más allá de ser una persona libre para saber lo que es y lo que no es. Considero oportuno aclararle cuales son algunos de los motivos por los que he tomado esta decisión. Don Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, le ruego haga un pequeño alto en su apretada agenda para leer con calma las siguientes líneas si así lo estima oportuno.
Debe saber que a mí me importa poco si le ha salido un yerno presunto chorizo y el otro digamos que un poquito especial. Sí una de sus hijas está presuntamente enfangada con los números de algunas empresas y derivados, sí su mujer duerme en otra cama y ha soportado sus gilipolleces machistas (eso cuentan los mentideros rosa), y si su hijo se casó con una plebeya, a mí toda esa roña me trae sin cuidado. En todas las familias cuecen habas y en algunas hasta las acompañan con papas fritas.
No le voy a engañar al decirle que todo influye en mayor o menor medida, pero el eje central de mi decisión está en mi hartazgo al ver como parte de mi dinero es lapidado por su institución de forma indiscriminada y sin ver los frutos recogidos en ningún momento. ¡Ya sé!, muchos alegan que usted fue pieza fundamental en el paso a la democracia y que lo del 23 F se superó gracias a la intervención suya como Jefe del Estado (algún día expondré el por qué discuto ese apunte concreto). Pero yo me pregunto: ¿Hasta cuando tenemos que estarle agradecido por esas tareas puntuales y sobretodo, cuanto debemos pagar para agradecer el servicio prestado? Algo cara nos sale a los españoles la minuta si tenemos en cuenta los frutos que se recogen. Yo para justificar mi sueldo debo ponerme a escribir y sentarme frente a un micrófono o acudir a convocatorias de prensa, hacerlo con efectividad y profesionalidad. Actualmente más de cinco millones –casi seis- de españoles acuden a la cola del INEM para luchar por su comida y no perder la dignidad al final del camino. Don Juan Carlos, ¿cómo justifica usted los 8 millones y medio de euros de presupuesto para la Casa Real?, ¿En qué gasta los casi 300.000 euros anuales que recibe usted directamente en concepto de sueldo? Yo por las mañanas compro el pan, voy a buscar las verduras más baratas y miro con lupa la lista de la compra. ¿Eso lo hace un rey con su dinerito o va en una partida aparte? Recurro a la frase tópica que dice “que está viviendo con mi dinero”, ¡y es verdad!
Resulta que YO con mi sueldo no puedo casi vivir y usted lo hace con lo que me quita el estado para en parte, ponerlo dentro de su cartera, ¡hay que joderse Juan Carlos!
Me he hartado de la mamandurria, de ver como en su casa unos viajan y viven a cuerpo de rey (que frase más oportuna) en los EE.UU. Otros de caza disparando a conejos, elefantes y alguna que otra extremidad… Yo para viajar tengo que hacer milagros con la cuenta corriente, y como mucho lo hago dentro de mi país y contando los días. ¡No!, no espere de mí señor Juan Carlos, que le llame asesino porque le ponga cachondo matar elefantes. Quizá esa afición le venga heredada por parte de la mujer del domador. Por resumir mi exposición: simplemente me fastidia mucho mantener a un puñado de vividores que no muestran balance de lo hecho al final del año. Ya sé que los políticos también huelen a charcutería, pero a ellos los puse yo y otros muchos millones de españoles dónde están, y los puedo cambiar de vez en cuando.
¿Sabe “señor rey”?, si hoy me ponen delante una urna, votaría NO a su continuidad y a la de su institución. He pasado de respetarla a compararla con un MICROLAX, solamente vale para descomponerme cuando algo estriñe, pero parece demasiado caro el maldito fármaco. No puedo respetarle como un español más. Un español más se paga sus gastos con el sudor de la frente y no con el sudor de su…
Acabo esta misiva abierta deseándole mucha vida a su persona y corta a la monarquía en España. Espero poder ver como su hijo mantiene a la prole con su trabajo diario en alguna empresa, como al cuñado salami… ¿o es presunto chorizo?, bueno, como lo meten por vereda y que los dineritos que ahora reciben pasen a ser utilizados por el bien común del país. Espero que la monarquía caiga y lo haga no demasiado tarde. Que pueda verlo y sentado junto a mi hija explicarle que no se ha perdido nada, que al contrario, se ha ganado y mucho.
Desde hoy no soy monárquico. Se lo digo para que lo apunte en la libreta de los insurrectos, de los que ya no tragan con los cuentos de princesas, bodas reales y coronas patrióticas. Yo a la patria la defiendo con mi trabajo, sin necesidad de escudos.
Ni monárquico, ni republicano. Mi nombre es Juanca Romero H. y la única etiqueta que llevo es la que pone Talla L en mi chaqueta de vestir.
Disculpe que no le desee pronta mejoría por su convalecencia clínica. Yo a los asesinos de animales solo les deseo que la sangre derramada se les invierta.
De verdad espero que no se haya sentido molesto por lo escrito en estas pocas líneas. Mi única intención ha sido la de hacerle partícipe de mi decepción y renuncia.
Reciba un cordial saludo.
Atentamente

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