CIBER MISTERIOS: OUTLET DE LO INSÓLITO

CIBER MISTERIOS: OUTLET DE LO INSÓLITO
© Juanca Romero Hasmen / Diario de Avisos
Desde que hemos entrado en la sociedad de la información, y en nuestras vidas se ha colado el universo digital, la forma de concebir todo lo que nos rodea ha pasado a ser menos tridimensional y racional. Apenas masticamos la información, directamente la engullimos sin contrastarla y debatirla. El periodismo se está viendo sodomizado por las redes sociales y los autodenominados informadores, pescadores de pejes verdes que acaban vendiendo a precio de bacalao norteño. La información referida a los temas de misterios, que es lo que nos ocupa cada semana en este espacio, tampoco ha logrado desmarcarse del veneno digital. Desde hace unos años, la figura del investigador y divulgador se ha visto devaluada de forma superlativa, pasando de aquellas interminables crónicas de chaleco multi-bolsillo y pipa de fumar, a las pajilleras notas informativas que frígidos viciosillos de los ordenadores envían desde los humedales de sus habitaciones. Ahora muchos que publican en Internet, son eruditos de las letras, hacen programas de radio y llaman televisión a la ventanita del Youtube.
Da igual si los contenidos son plagiados, tuneados o inventados, desde que la maquinaria “divulgativa” se pone en marcha, las hordas de los nuevos investigadores y radicales de la psicofonía, comienzan su periplo a favor de egos y fétidas teorías sacadas desde la paranoia desmedida. Y así surge la fauna del misterio outlet, dispuesta a convencernos de que un pixel muerto en una fotografía en la que aparece el ataque a las Torres Gemelas, en realidad es un OVNI pendenciero, o que un pelo en la lente de la cámara nada tiene que ver con el extraño ser alienígena que ha salido en su fotografía. A los grandes mentirosos de la década de los 80 y 90, creídos de estar tocados por seres espirituales y planetarios, les han sustituido los que han tenido conversaciones con Dios a través de una aplicación móvil o en una Ouija digital. En estos tiempos donde lo digital manda, vemos como pululan por los andurriales del misterio, los grandes y nuevos mentirosos, coexistiendo con los caducos mediocres segundones de antaño. Da igual cuan serio sea el divulgador o investigador de temas fronterizos, si en su entorno hacen caldo de cultivo los que inventan fantasmas, fabrican platillos y tienen conversaciones trascendentales con seres radiactivos y algo lunáticos. El peligro de la chusma mediocre e involucionada siempre ha existido, pero en estos tiempos cibernéticos en los que no existe el control ético y profesional, estamos asistiendo al mayor esperpento informativo de todos los tiempos, a días de perversión informativa y sicarios de la verdad, al menos de la verdad personal y mínimamente apuntalada desde algún tipo de convicción. Tenemos la obligación de adaptarnos a los nuevos tiempos sin abandonar los viejos valores.

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