EL PUERTO DE LOS MASONES

EL PUERTO DE LOS MASONES
© Juanca Romero Hasmen / Diario de Avisos
La Historia está para ser escrita y por supuesto, ser divulgada. Muchas veces nos atrevemos a ejercer el papel de eruditos en determinadas materias, sin haber tomado contacto directo con los documentos o realidades que afiancen mínimamente los argumentos que utilizamos. Otras veces simplemente negamos la realidad porque la desconocemos o poseemos versiones sesgadas, unilaterales y bañadas de intencionalidad. Algo así ocurre con el siempre interesante tema de la masonería, del que hablan y escriben muchos, a veces con notoria incapacidad y otras muchas veces escorados al lado que les conviene por diferentes motivos. También hay que ser claro, para hablar de masonería no es necesario ser masón, ni todo masón está capacitado para hablar de masonería, que como en toda casa de buena familia, hay muchos de cabeza amelonada que oyen flautas entre sus muros y piensa que es el vecino el que toca. Ese empeño en ocultar lo que siendo masónico es patrimonio de todos, es simplemente un ejercicio de analfabetismo sintomático, y los primeros responsables somos los ciudadanos de a pie por adolecer de nula curiosidad y ganas de aprender.
Vayamos por ejemplo al Puerto de la Cruz, en Tenerife, donde se presume de sol y playa pero que a efectos culturales tiene un amplísimo legado que es poco conocido por la mayoría. Precisamente, y hablando de masonería, resulta sorprendente la cantidad de pistas y evidencias masónicas que el paso de los años ha dejado en la ciudad costera. Allí podemos encontrar importantes construcciones como la torre del campanario de la Iglesia de Nª Señora de la Peña de Francia, con una rotunda carga simbólica, curiosas historias como la de Caballero Sarmiento o el controvertido litigio del ardiente Judas en el que se vieron involucrados de forma directa un grupo de relevantes masones. El Puerto de la Cruz fue cuna de la masonería en la isla, eje central sobre el que pivotaban las enseñanzas humanistas y filosóficas que los masones de bien, los de verdad, siempre llevaron como estandarte y que hoy en día, los auténticos y no los de postín político, deben llevar. El Puerto de la Cruz está lleno de rincones con guiños masónicos, algunos con el tamaño de un mural de varios metros de alto, y otros apenas perceptibles para los viandantes, todos ellos siempre dispuestos a mostrarse ante los ojos de quien es receptivo al conocimiento, principalmente de sí mismo.
El próximo viernes 15 de julio, dentro de las actividades del colectivo Territorio del Misterio, se realiza una actividad al aire libre durante más de 3 horas a través de las claves ocultas del Puerto de la Cruz, en las que éstas y otras páginas de la historia saldrán a nuestro encuentro. La inscripción es de 10 euros, y puedes formalizarla en el email territoriodelmisterio@hotmail.com, o en el Tel.WhatsApp 628368842.

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