ENIGMÁTICA TENIA

ENIGMÁTICA TENIA
© Juanca Romero Hasmen
Pasamos media vida intentando dar explicación a las cosas de fantasmas, marcianos y otros tipos de anomalías, cuando podríamos estar presumiendo de desconocimiento sobre algo que nos toca mucho más de cerca… nosotros mismos. Dejando a un lado las cuestiones referidas a la metafísica, existen otras más mundanas que personalmente me aterrorizan. Esta semana me apetece hablarle de la tenia [taenia], conocida con el coloquial nombre de Solitaria, moradora de tripas humanas, y terrorífica de aspecto. La idea de imaginar un enorme gusano de varios metros de largo, recorriendo mi interior al tiempo que se nutre de mi sustento, no es precisamente tranquilizadora. Una tenia adulta puede llegar a medir entre 2 y 7 metros de longitud, aunque se han registrado casos de algunas solitarias de hasta 8 metros de largo. Como si de un alien se tratase, el bicho se agazapa en nuestro intestino delgado, sabedor de que causa pavor entre aquellos que logran detectarla y llevarla hasta el ruidoso exterior.
Y esto es lo que le ocurrió hace unos meses a un ciudadano indio que tras acudir a un centro clínico con fuertes dolores abdominales y anemia. Después de los pertinentes chequeos y una endoscopia, los médicos detectaron una tenia de casi dos metros de longitud. Decidieron extraerla a través de la boca del paciente; “la jalamos firmemente y al final se completó la intervención tras una hora y cuarto. Nunca había visto una solitaria de este largo”, afirmó el médico que realizó la extracción. Al parecer, el bicho llegó en estado larvario hasta el interior del paciente a través de la ingestión de carne de cerdo, y una vez alojada dentro del buen hombre, se dedicó únicamente a hacer buena vida, llena de comelonas y grandes descansos. Amigo lector, tampoco es cosa para la obsesión, teniendo en cuenta que son millones los bichejos microscópicos que residen entre nuestras cada vez menos prietas carnes.
Es cierto que la tenia es ese bicho de aspecto demoniaco que nos come desde dentro, pero puestos a tener miedo, debemos acechar con mayor vehemencia a las tenias de carne y hueso que pululan a nuestro alrededor, chupadoras de nuestras raíces y confiscadoras de verdades ajenas. En otra ocasión y en un entorno aún por definir, le hablaré de la Tenia Reflectus, persona que identifica en su presa, el reflejo de lo que ella misma es en esencia… pero ese es otro ángulo del misterio. Volviendo al insólito bichejo morador de tripas, mi recomendación pasa por acariciarnos la barriguita y poner nombre al gusano, por aquello de adelantar las confianzas. Así, el día en el que en un chequeo rutinario el doctor nos dé la noticia, habremos adelantado mucho en esa relación esporádica, parasitaria, adelgazante y ligeramente dolorosa. Si quiere mostrarse lastimero ante sus acólitos, ponga una larga tenia en su vida.

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