Gaudí: esbozos de un genio superlativo

Gaudí: esbozos de un genio superlativo

© Juanca Romero Hasmen

Antoni Plàcid Gaudí i Cornet nació un 25 de Julio de 1852 en Reus, cerca de Tarragona, hijo de un forjador y con una vida marcada por la muerte de su madre siendo aún muy joven. Después de trabajar como aprendiz de forjador (lo cual le sirvió de base para su excelente trabajo con el hierro), Gaudí comenzó sus estudios de arquitectura en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona. Allí no demuestra ser un buen estudiante, pero pese a ello, obtiene su diploma de arquitectura en 1878. Una vez terminados sus estudios, viajó por toda Cataluña y algunas regiones colindantes. En 1883 se hizo cargo de la continuación en Barcelona del templo expiatorio de la Sagrada Familia, una catedral neogótica que modificó totalmente el joven Gaudí. Así, en 1891 concluyó las trazas generales de la iglesia, compuesta por cinco naves y tres fachadas monumentales. En 1893 decidió concentrar sus esfuerzos en la construcción de la fachada del Nacimiento, que no pudo ver completamente concluida, y en 1908 publicó la primera imagen definitiva del templo, una especie de bosque ascendente de elevadas torres.
Gaudí también fue un destacado diseñador, tanto por las imaginativas forjas que caracterizan sus balcones y cancelas, como por el excepcional mobiliario que fabricó para distintos encargos privados. Al igual que sus coetáneos Víctor Horta o Henry van de Velde, practicó la arquitectura desde una concepción globalizadora, esmerándose en la concreción de cada detalle y proponiendo el mobiliario completo de cada vivienda que proyectaba. Su desconcertante personalidad destaca en la historia de la arquitectura como la de un visionario que inspiró el camino de otros como Pier Luigi Nervi o de Félix Candela, tanto como la impronta expresionista de las últimas obras de Le Corbusier. Sin embargo, su obra fue menospreciada por sus compatriotas noucentistas, defensores de un catalanismo basado en la cordura -el seny- antes que en la aparente locura del genio mediterráneo.
Por las noches, cuando terminaba su trabajo, Gaudí solía abandonar su tienda para dar un paseo, normalmente iba a la iglesia de San Felipe Neri. El 7 de Junio de 1926, fue atropellado por un tranvía. Debido a sus ropas viejas fue llevado a un hospital para pobres, el Hospital de la Santa Creu, donde fue encontrado por el diácono de la Sagrada Familia y el arquitecto Sugranyes, quién lo traslado a una habitación privada, en la cual falleció tres días después, el 10 de Junio de 1926. Una larga procesión despidió sus restos cuando fueron llevados a la cripta en la Sagrada Familia, donde fue enterrado.
Sagrada FamiliaLa Sagrada Familia, obra de Gaudí, es el edificio más visitado de Barcelona, y por el que sin duda se identifica la ciudad en el mundo entero. En 1883, el arquitecto aceptó continuar un proyecto de planteamiento neogótico ya empezado, pero lo rehízo totalmente, con vocación monumental y una decoración exuberante. Trabajó en él hasta su muerte en 1926. Aplicó de un modo original formas de geometría reglada. Paraboloides hiperbólicos, vueltas convexas, helicoides e hiperboloides son sólo una breve referencia de la complejidad de toda la estructura, que recoge la esencia de los conocimientos y la experiencia constructiva de Gaudí. Todos los elementos del templo, los arquitectónicos y los ornamentales, ponen de manifiesto una voluntad simbólica procedente de la tradición cristiana.
El criptograma de la Fachada de la Pasión es uno de los motivos más populares de la fachada de la Pasión. Se trata de un enigmático cuadrado con 16 cifras que permiten hacer 310 combinaciones diferentes sumando siempre 33: la edad de Cristo en el momento de su muerte (que es el hecho más importante de la Pasión). Gaudí no dejó muy claro cómo tenía que ser el recubrimiento escultórico de la fachada de la Pasión. Cuando Subirachs acepta el encargo (1987), una de las condiciones que pide es que pueda utilizar su estilo personal, para no crear confusión con la obra original de Gaudí y para seguir su propia trayectoria artística.
Más allá de lo meramente anecdótico de esta tabla matemática, podríamos plantear las siguientes cuestiones: ¿Es cierto que la conjunción hacia el número 33, refleja su fijación por la figura de Jesús que murió según las Escrituras a la edad de 33 años? Se dice que Gaudí tenía clara vocación masónica, ¿Qué relación tiene este enigma con la masonería? ¿Es válida la teoría que habla del criptograma como de un tablero de ajedrez donde el bien entabla una lucha contra el mal? ¿Por qué se sitúa el criptograma en esa fachada concretamente, en la de la Pasión y no en otro lugar de la Sagrada Familia?

Criptograma GaudiEs muy difícil para cualquier ser humano llegar a concluir que una serie determinada de números colocados de forma estratégica y sumados en cualquier dirección lleguen a dar como resultado un único y determinado número, pero cuando ese número es para más señas el que refleja la edad de Cristo al morir en la cruz según las Sagradas Escrituras, digamos que este enigmático juego numerológico pasa a la escala de auténtico misterio. Gaudí era un enamorado casi obsesivo del enredo ornamental y mental. Era dado a los acertijos y a la floritura en todo lo que realizaba y exponía, de tal forma que el significado de este criptograma se enmarca también en ese rango complicado e indeterminado. Este portentoso creador era acérrimo seguidor y miembro de una logia masónica, perfecto doctrinante de los pensamientos y actuaciones que la logia dicta, así es que podríamos relacionar este hecho sabiendo que en las logias masónicas son exactamente 33 los pisos o fases a superar para conseguir la «máxima» dentro de la agrupación, para ser maestro masón. Esta puede ser una más que razonable explicación a este enigma empedrado.
Hay quienes hablan de que el criptograma de la fachada de la Pasión es una alegoría a la lucha entre el bien y el mal de tal forma que en un tablero de ajedrez de 16 casillas se enfrenta el BIEN -representado con el número 33 resultante de los cálculos ya mencionados- y el MAL -representado de forma bastante rebuscada (creo yo) por el número 6 que es el producto de la suma de los dos 3 del 33, es decir 3+3 = 6 (número considerado como demoniaco o luciferino-. Insisto en lo rebuscado de esta teoría, ya que hay un recubrimiento de des-argumentación y falta de coherencia bastante notorio. Del por qué este criptograma se coloca en la fachada de la Pasión y no en otro lugar de la Sagrada Familia sigue siendo un enigma.

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