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Ante todo agradecerte el hecho de que dediques parte de tu tiempo en atender a Angulo 13.
Vinculado desde hace muchos años al mundo de los enigmas y misterios, ¿accedes a estos temas como otros muchos a través de la lectura de algún libro?
“El gran libro de los Ovni” de Pierre Delval, inmerso en una biblioteca un tanto apócrifa de un tío mío, me sirvió de primer peldaño. Bueno, eso y una serie de acontecimientos relativos a ovnis ocurridos en mi Vitoria natal justo en aquellas fechas. Yo tenía apenas once años y muy impactado por todo lo que pasaba me fui a entrevistar a los testigos que salían en la prensa. Fue algo inolvidable y que despertó algo que ahí continúa. Luego, un par de semanas después, el impacto que me produjo “100.000 kilómetros tras los ovnis” de JJ Benítez fue brutal…y definitivo. Sin esos libros yo no estaría contestando ahora a esta entrevista veintitrés años después. |
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Con tan solo 16 años te enfrentas a un micrófono y además realizando trabajo de campo, junto a los protagonistas de la noticia. ¿Exactamente en que consistía tu labor?
En realidad años antes, en Vitoria, ya acudía ha hablar a un programa que en aquella región se convirtió en mítico; “Entre Dos Mundos”, que dirigía Prudencio Muguruza. Con doce años, ya iba con mi primo a contar lo que pasaba por los pueblos de la comarca. Hace poco, en un programa de Milenio3 en Bilbao, desde el Palacio Euskalduna, el propio Muguruza lo recordaba. Fue emocionante.
Luego ya, como dices, empieza el ámbito periodístico. Ya ha llovido…primero fue en una emisora adscrita a la universidad, aunque yo todavía estaba haciendo tercero de BUP. Se llamaba Portoviejo Radio y allí estuve dos años. Fue el primer contacto con el micrófono y las ondas a nivel serio…y aquello fue, al menos para mí, un flechazo. Me pareció un mundo mágico. Luego vino la aventura de efectuar un programa íntegro sobre estos asuntos y el destino me llevó, junto al compañero Lorenzo Fernández a una emisora a unos treinta kilómetros de Madrid; un pueblo llamado Torres de la Alameda. Íbamos en autostop y nuestros padres no lo sabían. Allí, con la solanera de las tres de la tarde, en plena hora de la siesta, hacíamos un programa que se llamaba “Otra Dimensión” y que me imagino que ningún lugareño en su sano juicio escucharía. Era 1990 y así empezaba, de alguna forma, nuestra trayectoria radiofónica sobre este tipo de periodismo de lo extraño. Desde entonces jamás he dejado de hacer radio. |
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¿Soñabas por aquellos años con llegar a dirigir el programa de misterios más exitoso de nuestro país?
Hay que soñar. Y yo lo soñaba. Tener fe en los sueños es básico para seguir adelante en la aventura de la vida. Esa fe siempre es el motor que me mueve. |
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¿No os da vértigo al equipo de Milenio 3 y Cuarto Milenio escuchar las cifras de audiencia?
Me da más vértigo ver el tipo de gente que nos sigue y el afecto auténtico que existe. Eso impresiona más. Y lo vives a flor de piel cuando el programa va a una ciudad, o en una feria del libro. Quiero decirte que valoro más la calidad que la cantidad. Quizá porque he pasado además de por esas radios que antes te mencionaba, por otras diez que podemos llamar piratas, comunitarias, locales. Eso antes de desembarcar en las profesionales. He fregado los suelos de la radio para hacer la labor de grupo y mantenerla. He hecho radio en auténticas chabolas con cajas de huevos en la pared como aislante.
En esas emisoras es donde se aprende y se demuestra uno a si mismo si está dispuesto a sacrificarse por seguir la senda de la radio. Quiero decirte que lo más importante, con esta perspectiva y este bagaje vital, no son los datos de audiencia en si mismos. Lo importante es tener esos datos sabiendo de donde vienes, por donde has pasado y con qué actitud. Es fruto de un trabajo de muchos años, movido por un espíritu claro de amor al medio y a la comunicación por encima de todo. Los datos, y más viendo los últimos, son muy impactantes, pero ahora navegamos en un barco muy potente que es la SER y lo disfruto a tope. Y eso creo que llega al oyente. |
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Si te parece vamos a centrarnos por un instante en Milenio 3. Los que escuchamos el programa llegamos a creer que estáis en el interior de una nave tal y como te gusta definir el estudio 1 de la Cadena Ser. ¿Cuál es el secreto para que esta nave del misterio abduzca a la audiencia más trasnochadora?
Ilusión, ganas de trabajar, amar lo que cuentas. Pasártelo bien en el estudio. Estar siempre en positivo. Que la gente sienta que a ti te apasiona tanto como ellos lo que estas contando. Y ahí no hay trampa ni cartón. Los que están al otro lado del receptor son muy sabios.

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Milenio 3 aparte de un programa de radio y una gran familia, ahora es un libro de vertiginoso éxito. ¿Cómo surge la idea de sacar este dossier de casos tercer milenarios?
Era una idea que sobrevolaba hacía mucho. Pero como casi siempre faltaba el tiempo y el momento justo. Al final editorial Santillana nos convenció. La idea era prácticamente transcribir y elaborar la información ofrecida en los programas más impactantes. Aceptamos porque creíamos que era algo que, después de cuatro años y casi quinientos programas, la gente se merecía. Esa gente que vive el programa como algo suyo. Que le pertenece. El resultado ha sido explosivo y estamos muy contentos. Jamás un libro mío o de Carmen había estado diez semanas en todas las listas de los más vendidos. Es emocionante y hay que disfrutarlo. Sobre todo porque es otra muestra de confianza de miles de amigos. |
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¿Es necesario ser oyente del programa para disfrutar de los contenidos de “ Milenio 3, el libro”?
Yo creo que no. Al quien le guste el misterio, le gustará. O eso espero.
¿Cuánto hay de vosotros (tú, Carmen, Alberto etc.) y cuanto de los oyentes en el libro?
Los oyentes nos han condicionado, modificado, enseñado, insinuado y ofrecido muchas pistas. La interactividad con ellos es total. Yo en un principio no creía para nada en la posibilidad que la SER nos propuso de los SMS. Pensé que era algo que a nosotros no nos aportaba absolutamente nada en ningún sentido y que iba a perjudicar al programa a la larga. Pero creo que ha sido al revés. Son miles y miles de casos, pistas historias, documentos. Es una central informativa al instante y en permanente actualización…¡Es alucinante!. Hay noches con cientos de casos, con comunicaciones de Guardia Civil, Ejército, Policía…que luego se convierten en nuevas historias anteriormente desconocidas. Es, para mi, el gran hallazgo de los últimos años. |
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¿Tienes la sensación de que “Milenio 3, el libro” necesita una segunda entrega con urgencia?
Eso el destino lo dictaminará. Como siempre. Yo estoy sumergido en otras investigaciones más personales. Obsesivamente y viviéndolo a tope, como siempre. Lo que pasa es que el tiempo, con tantas cosas, va escaso. Ojalá llegue al final de esta nueva aventura. Os lo contaré. |
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Iker, eres un prolífico escritor del género dejándonos obras interesantísimas. ¿Es mucha la diferencia entre crear un libro como “Tumbas sin Nombre” por ejemplo y uno como “Milenio 3” ?
Es distinto porque “Tumbas Sin Nombre”, o “La Noche del Miedo”, o “Camposanto” son obras personales y solitarias en todos los aspectos. Donde dejas parte de tu alma. Donde intentas transmitir lo que has vivido e invitas a compartir esa pasión. “Milenio3, el libro” es un trabajo coral, donde cada investigador, corresponsal, miembro del equipo, donde cientos, miles de personas, han dejado su huella.
…Y con Cuarto Milenio llegó la eclosión Milenaria , toda una osadía con el panorama televisivo que hay en nuestro país ¿no crees?
La suerte ayuda a los osados. Yo jamás me he prestado a los programas donde la gente discutía a voz en grito, tirándose casi de los pelos. Ha habido diez años de eso, de denigración sistemática por los ¿debates de misterio?
Yo no he participado en ninguno, quizá porque sabía que un día llegaría la oportunidad de hacer un programa, de dirigirlo, para contar el misterio como tú lo ves. En libertad. Ni mejor ni peor, simplemente como uno quiere hacerlo. Para mi la aventura en esta primera temporada ha sido maravillosa. Mágica. Lo que he aprendido de un medio nuevo y apasionante, al menos para mí, no tiene precio. |
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En confianza, ¿radio o televisión?
Ambos medios. Y prensa, y libros, Internet…uno, si es creador, quiere explayarse en todos los formatos, Cada uno tiene su secreto. Y que te den la oportunidad de aprender de cada mundo, tan distinto cada vez, es un privilegio. Yo me considero un aprendiz en constante formación, y me quedo con la magia a flor de piel de la radio, con las posibilidades y el impacto de la televisión, con la intimidad del papel, con el futuro de la red. Con todo.
La popularidad evidentemente tiene sus cosas buenas pero también en muchas ocasiones implica cosas y situaciones menos agradables. ¿Has sentido que estás más en el ojo del huracán crítico de lo que desearías?
Eso es lógico. Cada semana le hablo a tres millones de personas. ¿Cómo no me van a criticar? Eso es sano y además no se le puede caer bien a todo el mundo. ¡Eso si que sería un fenómeno extraño! |
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De entre las críticas que has recibido, ¿Cuál es la que más injusta te ha parecido?
Ninguna, porque las críticas a las que hago caso son de profesionales y personas que me pueden enseñar, y esas nunca son injustas. En mi vida, hace muchos años, decidí “blindarme en positivo”. Intuía la repercusión de lo que iba a hacer y decidí con todas las consecuencias solo ocupar mi tiempo en las cosas y en la gente que a mi me merece la pena. No pierdo un minuto con las críticas, los comentarios. Ni uno. Si lo hiciese no podría hacer lo que hago. Y mi misión es trabajar y disfrutar. Y hacer que mucha gente disfrute. Si te “blindas” así, con absoluta fe en tu trabajo, las cosas salen bien y “algo” te ayuda. Lo he comprobado.
¿Son las fotografías de las niñas del campo santo una espinita clavada?
Más bien fueron una gran sorpresa que además nos hizo aprender mucho. Yo, en un momento dado, llegue a creer que no había truco en ellas por parte de la familia. En todo caso, pensaba, si hay manipulación, es de algún intermediario o algo así. Y lo digo porque me parecía algo alucinante por mil cosas, sobre todo después de estar allí. La familia, el ir al camposanto con ellos, el conocer de verdad a los testigos. Gente que no ha ganado nada con esto, más bien al revés. Todo era fascinante. |
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Cuando una de las noches, con los micrófonos de la SER y el jefe técnico, algunos sonidos extraños se graban y se comprueban por gente que de verdad sabe, yo ya empecé a pensar que realmente algo pasaba allí. Te confieso que hasta cierta impresión me dio el lugar. Quizá por sugestión con toda la historia.
Ese dilema también varió cuando los especialistas mostraron sus dudas, como es lógico, también nosotros nos pusimos en guardia. Pero te confieso que, conociendo a los protagonistas, sobre todo a la tía, Isabel García, que vino a Cuarto Milenio a defender el asunto ante toda España, era algo asombroso pensar en un burdo engaño. Cuando la pintora Carmen Lupión, a quien no conocíamos, un día de marzo nos envió por mail una fotografía que era la misma, me di cuenta de hasta donde puede llegar el ser humano. ¿Por que nos habían intentado engañar y con qué objetivo?
Lo que nunca he logrado saber es el sentido de eso. Fueron un año de pesquisas y les prometí, a la familia y en el mismo lugar de los hechos, llegar al final. Pero por desgracia para ellos el final indicaba que uno de ellos había mentido. Sino no se explica el tema. La suerte fue contar con personas que, trabajando en el mundo de la foto, llegó a localizarla. En eso también se demuestra la gratitud de la gente siempre dispuesta a ayudar. |
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Con ese caso fuimos muchos (yo me incluyo) los que vertimos duras críticas contra Milenio 3.
Con el tiempo y con la siempre recomendada meditación y sosiego, uno se da cuenta de que no tiene sentido que se consienta un fraude por parte del programa cuando se tiene muchísimo que perder (credibilidad, audiencia etc.) y no se gana absolutamente nada.
¿Al final que conclusiones has sacado sobre este polémico caso?
Me pareció un caso muy interesante y la demostración de que no se puede fiar uno de casi nadie en estos asuntos. Nos comprometimos a llegar al final y con ayuda de mucha gente lo logramos.
Muchos son los que ven en Iker Jiménez al sucesor del mítico profesor Jiménez del Oso en las labores de divulgación de los misterios. ¿Te molestan ese tipo de comentarios? |
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Hay mucha gente que piensa que soy su hijo, por lo del apellido. Pura leyenda urbana. La verdad es que Fernando, durante años, me enseñó muchas cosas. Aún recuerdo el día que le día el boletín que hacíamos, hace doce años, en papel. Una reliquia que se llamaba “La última Hora”. Le gustó y nos dijo a mí y a Lorenzo que quería ficharnos para iniciar la aventura de una revista que se iba a llamar Enigmas. Ese momento, esa alegría, fue inolvidable. Fueron cinco años aprendiendo, riendo, discutiendo e ilusionándonos a diario. Una escuela impagable. Fernando es inimitable, un icono, y la repercusión social de lo que hizo yo creo que nadie la logrará nunca.
¿Te gustaría que te recordaran en el futuro como divulgador, escritor o investigador?
Me gustaría que me recordaran como un periodista que se apasionaba con el oficio de buscar y contar.
Ahora y como es habitual, te invito a responder de forma breve una ráfaga de preguntas cortas, ¿estás dispuesto?
¿El mayor fraude de la historia?
Los dogmas y las ideas fijas que tantas veces han herido la sociedad. Dogmas como creer que todo está descubierto o que la realidad solo puede descifrarse científicamente. Dogmas como desvirtuar en ciertas épocas el mensaje de Jesús de Nazaret. Dogmas como los políticos, que hacen que la gente no tenga criterio propio y esté sometido a unas ideas preconcebidas por otros. El dogma que pretende que la gente no piense por si misma. Eso si que es una monumental mentira que continúa.
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¿El gran enigma de nuestro país?
A nivel histórico muchos. A nivel criminológico, otros tantos. A nivel fenomenológico o presuntamente paranormal, por la polémica, la duración y las aristas que aún siguen desafinado, quizá Bélmez. ¿Un libro de culto? Cientos y de muchas materias y autores. Pero por lo que significó en mi niñez: 100. 000 kilómetros tras los ovnis de JJ Benitez. ¿Un libro para no comprar? Todos los libros pueden enseñarnos algo. De nosotros depende. ¿Qué produce verdadero miedo a Iker Jiménez? El cainísmo interno de muchos seres humanos, el odio, la manipulación de la masa, la alabanza de la mediocridad, la falta de valores actual. Muchas cosas que me aterran más que los fenómenos extraños. |
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¿Qué es lo que nunca falta en tu equipo de trabajo de campo?
Mi cuaderno.
¿En alguna ocasión te has visto sobrepasado por una investigación hasta el punto de sentirte controlado por ella?
En el proceso de tres años de “La Noche del Miedo” hubo momentos en que sí.
¿Hay vida más allá de la muerte?
Espero que sigamos aprendiendo cosas.
¿Eres “ratón de campo” o “ratón de biblioteca”?
Yo creo que hay que compaginar ambos mundos. Y apasionarse y disfrutar de las sorpresas que nos aguardan en una carretera o en una biblioteca.
Muchas gracias Iker, ha sido un honor tenerte como invitado en Angulo 13
A vosotros. Suerte en la aventura y un abrazo

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