“IKERMISTERIOS”, FENÓMENO PERIODÍSTICO

PÁGINA DOMINICAL ANGULO 13, EN DIARIO DE AVISOS

“IKERMISTERIOS”, FENÓMENO PERIODÍSTICO

© Juanca Romero Hasmen

Ha llovido mucho desde aquellos días en los que nuestro invitado decidió enamorarse, apasionarse, desvivirse por todo lo insólito. Quizá naciera con esa inquietud buscadora que hoy en día ha consolidado y continúa con total vigencia. Esta semana he querido recurrir como en otras ocasiones a nuestra  particular y densa hemeroteca para extraer una entrevista realizada hace ya un tiempo al polifacético y reconocido periodista, Iker Jiménez. Una amplia y distendida conversación de la que sin duda se pueden sacar interesantes titulares.

Vinculado desde hace muchos años al mundo de los enigmas y misterios, ¿accedes a estos temas como otros muchos a través de la lectura de algún libro? –“El gran libro de los Ovni” de Pierre Delval, inmerso en una biblioteca un tanto apócrifa de un tío mío, me sirvió de primer peldaño. Bueno, eso y una serie de acontecimientos relativos a ovnis ocurridos en mi Vitoria natal justo en aquellas fechas. Yo tenía apenas once años y muy impactado por todo lo que pasaba me fui a entrevistar a los testigos que salían en la prensa. Fue algo inolvidable y que despertó algo que ahí continúa. Luego, un par de semanas después, el impacto que me produjo “100.000 kilómetros tras los ovnis” de JJ Benítez fue brutal…y definitivo. Sin esos libros yo no estaría contestando ahora a esta entrevista veintitrés años después.

¿Soñabas por aquellos años con llegar a dirigir el programa de misterios más exitoso de nuestro país? –Hay que soñar. Y yo lo soñaba. Tener fe en los sueños es básico para seguir adelante en la aventura de la vida. Esa fe siempre es el motor que me mueve

¿No da vértigo al equipo de Milenio 3 y Cuarto Milenio escuchar las cifras de audiencia? –Me da más vértigo ver el tipo de gente que nos sigue y el afecto auténtico que existe. Eso impresiona más. Y lo vives a flor de piel cuando el programa va a una ciudad, o en una feria del libro. Quiero decirte que valoro más la calidad que la cantidad. Quizá porque he pasado además de por esas radios que antes te mencionaba, por otras diez que podemos llamar piratas, comunitarias, locales. Eso antes de desembarcar en las profesionales. He fregado los suelos de la radio para hacer la labor de grupo y mantenerla. He hecho radio en auténticas chabolas con cajas de huevos en la pared como aislante. En esas emisoras es donde se aprende y se demuestra uno a sí mismo si está dispuesto a sacrificarse por seguir la senda de la radio. Quiero decirte que lo más importante, con esta perspectiva y este bagaje vital, no son los datos de audiencia en si mismos. Lo importante es tener esos datos sabiendo de dónde vienes, por donde has pasado y con qué actitud. Es fruto de un trabajo de muchos años, movido por un espíritu claro de amor al medio y a la comunicación por encima de todo. Los datos, y más viendo los últimos, son muy impactantes, pero ahora navegamos en un barco muy potente que es la SER y lo disfruto a tope. Y eso creo que llega al oyente.

Si te parece vamos a centrarnos por un instante en Milenio 3. Los que escuchamos el programa llegamos a creer que estáis en el interior de una nave tal y como te gusta definir el estudio 1 de la Cadena Ser. ¿Cuál es el secreto para que esta nave del misterio abduzca a la audiencia más trasnochadora? –Ilusión, ganas de trabajar, amar lo que cuentas. Pasártelo bien en el estudio. Estar siempre en positivo. Que la gente sienta que a ti te apasiona tanto como ellos lo que estas contando. Y ahí no hay trampa ni cartón. Los que están al otro lado del receptor son muy sabios.

Iker, eres un prolífico escritor del género dejándonos obras interesantísimas. ¿Es mucha la diferencia entre crear un libro como “Tumbas sin Nombre” por ejemplo y uno como “Milenio 3”? –Es distinto porque “Tumbas Sin Nombre”, o “La Noche del Miedo”, o “Camposanto” son obras personales y solitarias en todos los aspectos. Donde dejas parte de tu alma. Donde intentas transmitir lo que has vivido e invitas a compartir esa pasión. “Milenio3, el libro” es un trabajo coral, donde cada investigador, corresponsal, miembro del equipo, donde cientos, miles de personas, han dejado su huella.

…Y con Cuarto Milenio llegó la eclosión Milenaria, toda una osadía con el panorama televisivo que hay en nuestro país ¿no crees? –La suerte ayuda a los osados. Yo jamás me he prestado a los programas donde la gente discutía a voz en grito, tirándose casi de los pelos. Ha habido muchos años de eso, de denigración sistemática por los ¿debates de misterio? Yo no he participado en ninguno, quizá porque sabía que un día llegaría la oportunidad de hacer un programa, de dirigirlo, para contar el misterio como tú lo ves. En libertad. Ni mejor ni peor, simplemente como uno quiere hacerlo.

En confianza, ¿radio o televisión? –Ambos medios. Y prensa, y libros, Internet…uno, si es creador, quiere explayarse en todos los formatos, Cada uno tiene su secreto. Y que te den la oportunidad de aprender de cada mundo, tan distinto cada vez, es un privilegio. Yo me considero un aprendiz en constante formación, y me quedo con la magia a flor de piel de la radio, con las posibilidades y el impacto de la televisión, con la intimidad del papel, con el futuro de la red. Con todo.

Página Dominical ANGULO 13 en Diario de Avisos (19-octubre-2014)

Página Dominical ANGULO 13 en Diario de Avisos (19-octubre-2014)

La popularidad evidentemente tiene sus cosas buenas pero también en muchas ocasiones implica cosas y situaciones menos agradables. ¿Has sentido que estás más en el ojo del huracán crítico de lo que desearías? –Eso es lógico. Cada semana le hablo a millones de personas. ¿Cómo no me van a criticar? Eso es sano y además no se le puede caer bien a todo el mundo. ¡Eso sí que sería un fenómeno extraño!

De entre las críticas que has recibido, ¿Cuál es la que más injusta te ha parecido?
Ninguna, porque las críticas a las que hago caso son de profesionales y personas que me pueden enseñar, y esas nunca son injustas. En mi vida, hace muchos años, decidí “blindarme en positivo”. Intuía la repercusión de lo que iba a hacer y decidí con todas las consecuencias solo ocupar mi tiempo en las cosas y en la gente que a mí me merece la pena. No pierdo un minuto con las críticas, los comentarios. Ni uno. Si lo hiciese no podría hacer lo que hago. Y mi misión es trabajar y disfrutar. Y hacer que mucha gente disfrute. Si te “blindas” así, con absoluta fe en tu trabajo, las cosas salen bien y “algo” te ayuda. Lo he comprobado.

¿Son las fotografías de las niñas del campo santo una espinita clavada? –Más bien fueron una gran sorpresa que además nos hizo aprender mucho. Yo, en un momento dado, llegue a creer que no había truco en ellas por parte de la familia. En todo caso, pensaba, si hay manipulación, es de algún intermediario o algo así. Y lo digo porque me parecía algo alucinante por mil cosas, sobre todo después de estar allí. La familia, el ir al camposanto con ellos, el conocer de verdad a los testigos. Gente que no ha ganado nada con esto, más bien al revés. Todo era fascinante. Cuando una de las noches, con los micrófonos de la SER y el jefe técnico, algunos sonidos extraños se graban y se comprueban por gente que de verdad sabe, yo ya empecé a pensar que realmente algo pasaba allí. Te confieso que hasta cierta impresión me dio el lugar. Quizá por sugestión con toda la historia. Ese dilema también varió cuando los especialistas mostraron sus dudas, como es lógico, también nosotros nos pusimos en guardia. Pero te confieso que, conociendo a los protagonistas, sobre todo a la tía, Isabel García, que vino a Cuarto Milenio a defender el asunto ante toda España, era algo asombroso pensar en un burdo engaño. Cuando la pintora Carmen Lupión, a quien no conocíamos, un día de marzo nos envió por mail una fotografía que era la misma, me di cuenta de hasta dónde puede llegar el ser humano. ¿Por qué nos habían intentado engañar y con qué objetivo?

Lo que nunca he logrado saber es el sentido de eso. Fueron un año de pesquisas y les prometí, a la familia y en el mismo lugar de los hechos, llegar al final. Pero por desgracia para ellos el final indicaba que uno de ellos había mentido. Sino no se explica el tema. La suerte fue contar con personas que, trabajando en el mundo de la foto, llegó a localizarla. En eso también se demuestra la gratitud de la gente siempre dispuesta a ayudar.

 

Muchos son los que ven en Iker Jiménez al sucesor del mítico profesor Jiménez del Oso en las labores de divulgación de los misterios. ¿Te molestan ese tipo de comentarios? –Hay mucha gente que piensa que soy su hijo, por lo del apellido. Pura leyenda urbana. La verdad es que Fernando, durante años, me enseñó muchas cosas. Aún recuerdo el día que le día el boletín que hacíamos, hace doce años, en papel. Una reliquia que se llamaba “La última Hora”. Le gustó y nos dijo a mí y a Lorenzo que quería ficharnos para iniciar la aventura de una revista que se iba a llamar Enigmas. Ese momento, esa alegría, fue inolvidable. Fueron cinco años aprendiendo, riendo, discutiendo e ilusionándonos a diario. Una escuela impagable. Fernando es inimitable, un icono, y la repercusión social de lo que hizo yo creo que nadie la logrará nunca.

¿Te gustaría que te recordaran en el futuro como divulgador, escritor o investigador? –Me gustaría que me recordaran como un periodista que se apasionaba con el oficio de buscar y contar.

Te invito a responder de forma breve unas preguntas cortas, ¿estás dispuesto? ¿El mayor fraude de la historia? –Los dogmas y las ideas fijas que tantas veces han herido la sociedad. Dogmas como creer que todo está descubierto o que la realidad solo puede descifrarse científicamente. Dogmas como desvirtuar en ciertas épocas el mensaje de Jesús de Nazaret. Dogmas como los políticos, que hacen que la gente no tenga criterio propio y esté sometido a unas ideas preconcebidas por otros. El dogma que pretende que la gente no piense por sí misma. Eso sí que es una monumental mentira que continúa.

¿El gran enigma de nuestro país? –A nivel histórico muchos. A nivel criminológico, otros tantos. A nivel fenomenológico o presuntamente paranormal, por la polémica, la duración y las aristas que aún siguen desafinado, quizá Bélmez.

¿Un libro de culto? –Cientos y de muchas materias y autores. Pero por lo que significó en mi niñez: 100. 000 kilómetros tras los ovnis de JJ Benitez.

¿Un libro para no comprar? –Todos los libros pueden enseñarnos algo. De nosotros depende.

¿Qué produce verdadero miedo a Iker Jiménez? –El cainísmo interno de muchos seres humanos, el odio, la manipulación de la masa, la alabanza de la mediocridad, la falta de valores actual. Muchas cosas que me aterran más que los fenómenos extraños.

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