JUAN DE BADAJOZ, dueño y señor del barranco de los misterios

JUAN DE BADAJOZ, dueño y señor del barranco de los misterios

© Juanca Romero Hasmen

En 1496 se dio por concluida la conquista de la isla de Tenerife. Esta invasión por parte de los castellanos no se produjo de manera simétrica y tranquila, sino que estos armados hombres se encontraron multitud de vicisitudes con las que no contaban. Los nueve menceyes de la isla reaccionaron de forma dispar ante la llegada del conquistador. En unos casos se enfrentaron de forma virulenta dejando un reguero de muertes en los dos bandos aunque éstas destacaron por su cuantía en el bando aborigen. En otros casos, concretamente en los menceyatos de Anaga, Abona, Adeje y Güímar, se postularon en el que se conoce como bando de paz, donde los guanches se mostraron más sumisos y colaboradores con el invasor llegado de tierras peninsulares. En el caso del menceyato de Güímar  el grado de colaboración fue realmente importante. El Mencey Añaterve dio cobertura a las pretensiones de conquista consiguiendo de esta manera que su población fuera menos castigada y que el grado de esclavitud fuese muchísimo menor que en el resto de la isla, donde los aborígenes eran capturados y en la mayoría de los casos, esclavizados y llevados a puertos peninsulares. Muchos de los guanches colaboradores con los castellanos incluso obtuvieron porciones de tierras en el momento de hacer el reparto del territorio. Conjuntamente con esta posición de trato de favor entre ambos bandos en el menceyato de Güímar, se intensificó el proceso evangelizador por parte de los misioneros que ya desde tiempo antes estaban en la zona. Una vez que se da por concluida la conquista de las islas Canarias y que el adelantado Alonso Luís Fernández de Lugo informa de la gesta a la Corona, se recibe por parte de los Reyes Católicos las directrices de reparto de las tierras, aguas y bienes del archipiélago según otorgaba la Real Célula del 5 de noviembre de 1496. De esta forma, aquellos hombres que habían participado activamente en la consecución de la conquista mediante su colaboración financiera o por sus méritos de guerra, recibieron grandes y fructíferas extensiones de terreno mientras que aquellos que no destacaron, soldados, evangelistas etc. tuvieron que conformarse con pequeños terrenos poco productivos y situados en las zonas de las islas menos agraciadas. Es el caso de Juan de Badajoz, un colaborador  del Adelantado quien recibió en 1497 la data que le otorgaba la propiedad del Barranco Chamoco, lugar que por este motivo pasó a denominarse con el nombre del extremeño, “Barranco de Badajoz”. Pero conozcamos un poco más la figura de este controvertido personaje:

Firma Juan de BadajozComo he indicado anteriormente, Juan de Badajoz era natural de Extremadura. Su relación con las Islas Canarias no se centro solamente en actividades propias de la conquista sino que se involucró notablemente en los asuntos propios de islas como Fuerteventura y Lanzarote. Formó parte en el proceso de conquista de las islas de Gran Canaria y Tenerife siendo vecino de la villa de Gáldar en la primera de estas islas y de la villa de San Cristóbal en la segunda. Su estancia en la que hoy es conocida como la ciudad de San Cristóbal de La Laguna o ciudad de Adelantados fue muy activa, ejerciendo de miembro jurado en el consejo lagunero en 1497, además de teniente de alguacil mayor y alcalde de la cárcel. Un apunte interesante para añadir a esta breve biografía es que nuestro protagonista fue criado del adelantado Alonso Luís Fernández de Lugo. Gracias a la documentación que hoy en día se conserva en los archivos concejiles y en las escribanías públicas, podemos saber a ciencia cierta cuáles fueron las tierras recibidas en el proceso de repartición una vez dada por concluida la conquista de las islas. Debo admitir en este punto, la rotunda sorpresa con la que me he encontrado durante las tareas de documentación e investigación para elaborar estas líneas que ahora leemos. Partía en esta labor con la idea preconcebida de que Juan de Badajoz fue un hombre indignado por el resultado de esas reparticiones y molesto por lo que había recibido como premio a su labor en la conquista. ¡Nada más lejos de la realidad! Se trata de un adelantado en el más amplio sentido de la palabra. Fue muy bien pagado por parte de Lugo, de tal manera que obtuvo territorios muy importantes y por los que otros hubieran llegado a matar. A los territorios que le fueron otorgados en 1485 en la isla de Gran Canaria, concretamente en el Real de Las Palmas y en Gáldar, se sumaron en 1497 en la isla de Tenerife, Heneto, San Lázaro, la zona que ocupa en la actualidad el Aeropuerto Tenerife norte o también llamado de Los Rodeos, Tacoronte y territorios dentro del actual municipio de Güímar. Veamos exactamente qué fue lo que se le concedió en propiedad dentro del municipio que alberga el barranco que lleva su nombre, Güímar: 1497 – Se le concede unas cuevas en la montaña de San Francisco para utilizarlo de majada y cuadra. 1503 – Se convierte en propietario de un hilo de agua en Güímar, encima del Mocanal, con 5 fanegas de tierra apropiadas para el cultivo de viñedos y huertos o 3 fanegas para cañas. Debido a que en las crónicas de la época no se encuentra prácticamente información sobre la calidad humana y social de este personaje, he querido saber algo más a través del estudio grafológico de su propia firma. Para ello, la prestigiosa grafo psicóloga y escritora Clara Tahoces ha realizado un breve análisis tomando como fuente la firma original de Juan de Badajoz. Es el momento para mostrar mi infinita gratitud a Clara por su inestimable aportación, máxime teniendo en cuenta que para realizar un estudio  grafológico concienzudo hace falta mucho más que una simple firma escaneada. Tahoces a través de su firma, nos dice lo siguiente:

Como antesala al análisis de la firma de Juan de Badajoz se debe decir que no se puede aseverar que haya firmado con su nombre al completo o simplemente utilizando iniciales o simples trazos. Llama la atención lo ilegible y la inclinación desigual de la misma. Si nos detenemos en el análisis en la primera letra en forma de palo, posiblemente una J, vemos como ésta se inclina hacia la derecha a diferencia de otras que tienen una marcada tendencia invertida (mirando hacia la izquierda) o recta (hacia el centro). Este rasgo nos habla de que el personaje en cuestión era una persona fuertemente emotiva. El conjunto de la firma es ascendente, lo que muestra rasgos de ambición, un continuo afán de superación en lo personal y también en lo laboral aunque llama la atención el hecho de que la última letra tiene un final descendente, pudiendo entrever que sufría alguna tendencia al desánimo o que podía estar sufriendo algún bache de tipo emocional en el momento en el que la firma fue realizada. La firma en su conjunto muestra rasgos redondos, de curvaturas que nos muestra a una persona de buenas maneras, excelente cuidador de las formas. Dulce y atenuado de carácter, con facilidad para amoldarse a las situaciones más diversas. En lo relacionado con el tamaño de la firma habría que decir que falta información para obtener conclusiones fidedignas, ya que no se dispone de un texto original que sirva para comparar ambos. No obstante, se puede deducir con claridad que el tamaño de la misma es grande y con tendencia a expandirse, aspectos éstos que muestran a una persona con una importante visión global de las situaciones, capaz de ver los problemas en su conjunto. Otro detalle a tener en cuenta es el hecho de que la firma es bastante desligada, algo propio de personas intuitivas. A veces desarrollan un pensamiento pausado, quizá propiciado por bloqueos emocionales que les impiden tomar decisiones de importancia. En determinados puntos de la firma se detectan algunos temblores en los trazos que pueden ser consecuencia de los útiles empleados en la escritura, con seguridad, más rudimentarios que los que se utilizan en la actualidad, o especulando un poco, como consecuencia de algún tipo de enfermedad. En la firma se pueden ver claramente óvalos muy abiertos, que desvelan a un personaje con problemas para guardar los secretos que se le confían. Ligeramente deslenguado y con tendencia a la incontinencia verbal. Observando el trazo serpenteante de la rúbrica, vemos a una persona capaz de conseguir todo lo que se propone a través de la palabra, liante con el verbo y gran comunicador. Como conclusión, podemos decir basándonos en el análisis grafológico de la firma de Juan de Badajoz, que se trata de una persona segura de sí misma, con un fuerte afán de superación que le lleva a conseguir todo lo que se propone. De paso firme y seguro. Medita todas sus decisiones antes de tomarlas. En el trato personal, nos encontramos con un individuo educado, que sabe guardar las formas y sabe complacer a sus interlocutores ofreciéndoles aquello que desean escuchar. Influyente, se amolda con facilidad al entorno de reunión en el que se encuentra y consigue centrar la atención sobre él.-

Juan de Badajoz se casó con Catalina Guerra, hija del respetado Jacquemard Barnies. Fue padre de 7 hijos antes de fallecer hacia el año 1533 según se recogen en los documentos de la época.

Fuente: “Barranco de Badajoz, entre Leyendas y Misterios”, Juanca Romero © 2008

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