© Juan Miguel Ramírez (Investigador)

 

“Lo vertido y expuesto en este artículo está recogido de diversos trabajos literarios, así como información que abunda en Internet. Su alto contenido violento podría dañar la sensibilidad del lector ”. El Autor

 

 

Un tema que siempre me ha llamado poderosamente la atención son los impulsos destructivos, que mueven a los criminales o asesinos en serie o los psicokillers. ¿Qué lleva a la mente humana a cometer tales atrocidades con el prójimo? Desde la noche de los tiempos, se pierde estos instintos asesinos que todos portamos en nuestro más interno subconsciente. Los entendidos en la materia psiquiátrica, exponen que todos somos asesinos en potencia. Somos como bombas ambulantes, con una espoleta a punto de accionar la detonación.

Este artículo no pretende dar una relación cronológica de todos aquellos monstruos que, al parecer, la sociedad ha moldeado con oscuras intenciones, sería interminable de narrar tanto horror y dramatismo en unas pocas líneas.

Lamentablemente, muchos de estos enfermos psíquicos han pasado, dramáticamente, a los anales de la historia por haber cometido cruentos asesinatos, tanto a gran escala como genocidios contra la raza humana o, a escalas menores, pero no por ello menos importantes. Las mentes perturbadas de estos individuos se llevan estudiando desde hace unos pocos años de forma científica.

 


 

Desde la Condesa Báthory hasta los asesinos de nuestro tiempo, detectives y científicos han intentado desentrañar cómo funciona la mente y el cuerpo de los asesinos, qué factores influyen en sus vidas para transformarlos en máquinas de matar sin sentimientos, caníbales o torturadores o ambas anomalías juntas.

Las bases de un estudio científico las expondría el médico vienés Franz Joseph Gall (1758-1828), ya que basó sus estudios de los criminales, tomando como punto de partida las características de la personalidad y cómo se relacionaban éstos con la forma del cráneo humano. A este estudio denominaron craneología o frenología. Esta teoría se oponía al pensamiento científico tradicionalista de la época, que separaba el cuerpo de la mente.

El Dr. Gall , pensaba que los caracteres y las funciones intelectuales de un individuo dependían de la conformación externa del cráneo. Es decir, que se podía analizar las facultades y funciones de la mente porque ciertas áreas del cerebro se correspondían con caracteres psicológicos, guardando relación con el tamaño y forma externa del cráneo.

No sería hasta la llegada de Cesare Lombroso (1835-1909) cuando difundió, en su obra, la concepción del delito como resultado de tendencias innatas, de orden genético, observables en ciertos rasgos físicos o fisonómicos de los delincuentes habituales (asimetrías craneales, determinadas formas de mandíbula, orejas, arcos superciliares, etc.).

Sin embargo, en sus obras se mencionan también como factores criminógenos: el clima, la orografía, el grado de civilización, la densidad de población, la alimentación, el alcoholismo, la instrucción, la posición económica y hasta la religión. Este médico Italiano, se vio muy influenciado por la obra de Charles Darwin , el Origen de las Especies , ya que buscaba la posible relación existente entre la obra de Darwin , su evolucionismo y la criminología. Lombroso , mediante sus observaciones, llegó a la conclusión de que algunos animales presentaban hundimientos en la fosa occipital, lo que hacía regresar a la especie humana a la animalidad.

Según esto, el comportamiento criminal no era consecuencia del mundo exterior, sino de la disposición natural de algunos sujetos a criminales natos. Durante muchos años, Lombroso trabajó arduamente para demostrar sus teorías, coleccionando grandes cantidades de cráneos y estudiando la morfología de miles de criminales o anormales.

 

Estas teorías fueron muy criticadas por algunos de sus contemporáneos como el Dr. Edmond Locard, el cual defendía que no había criminales congénitos sino medios y circunstancias que favorecen el crimen, es decir, que la sociedad era el caldo de cultivo de la criminalidad.

Todas las investigaciones apuntan a desvelar si los asesinos nacen o se hacen, es decir, si su comportamiento homicida es consecuencia de la genética o se debe a factores ambientales. Es posible y probable que algunos factores biológicos, psicológicos y ambientales o sociales , guarden una relación muy estrecha en la sopa primigenia de un asesino. Si nos fijamos atentamente a la vida y conducta de alguno de los mayores asesinos de la historia moderna, podremos ver la gran cantidad de problemas emocionales que se produjeron en su infancia, lo cual marcaría de forma grotesca y dramática su futuro como homicida.


 

Mucho ha llovido y se ha escrito sobre los asesinos seriales, desde que el gran investigador criminalista Robert Ressler propusiera los primeros patrones como perfilador de la psicología de estos homicidas repetitivos , allá por los años setenta. Patrones de conducta es lo que buscaba este ex agente del FBI, para crear un perfil del asesino en cuestión.

Pero pasemos a conocer algunos de los psicokillers o asesinos en serie más tristemente recordados por la humanidad. Comencemos este horroroso recorrido de la mano de uno de los sádicos por antonomasia, Gilles de Rais. Nace allá por 1404, en Francia, en el Castillo de Champtocé cerca de Nantes. Sus progenitores eran personajes de la nobleza y adinerados de la época, la cual formaba una de las familias más ricas del reino. A la muerte de sus padres, Gilles se transforma en único heredero de los dominios familiares.

Su educación estuvo a cargo de su abuelo materno Jean de Craon , hombre afable y cariñoso que no supo encausar las perversas inclinaciones de Gilles . Tiempo más tarde, contrae matrimonio con su prima Catherine de Thouars , instalándose en el Castillo de Tiffauges. Gillles , pasaba la mayor parte de su tiempo con sus pajes, dedicándose a una vida ociosa y mostrando su inclinación por los jóvenes.

 

Todo esto iba a cambiar para agudizarse cuando es llamado a la corte de Carlos VII , al presentarse la guerra de los Cien Años. En estas circunstancias conoce a la Dama de Orleáns , Juana de Arco . Gilles de Rais , quedó prendado de la joven Juana hasta su muerte en la hoguera. El joven mariscal de 28 años se derrumba ante la pérdida de la mujer que idolatraba, a lo que se suma la muerte de su abuelo. Se refugia en su castillo, rodeado de buscadores de la piedra filosofal, para de alguna manera solventar sus ya escasos recursos económicos. De la mano de uno de ellos, Preslati se inicia en la magia negra coqueteando con el demonio. Llevados por la locura y el desenfreno celebra misas negras donde sacrifica jóvenes de las cercanías. Y para muestra un botón…

“Yo , Gilles de Rais , confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes –niños y niñas- y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos –aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto- y que los he matado con mi propia mano o hecho que otros mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados.

En todas estas viles acciones yo fui la fuerza principal, aunque he de mencionar como asesinos de niños a mis primos Roger de Bricqueville y Gilles de Sillé , a mis criados Griart y Étienne Corillaut , alias Poitou, a mi otro criado Rossignol y al pequeño Robin , que desgraciadamente ha muerto.

Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron.

Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuando esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente. Me gustaba poner mi miembro viril en los culos de las niñas que no sabían todavía para qué servían sus otras partes. Dejé que mi semen impregnara los cuerpos de estos niños y niñas hasta cuando estaban agonizando.

Éste no es el final de mis execrables crímenes. Siempre me he deleitado con la agonía y con la muerte. A aquellos niños de cuyos cuerpos abusé cuando estaban vivos, los profané una vez muertos. Después de que hubieran muerto, gozaba a menudo besándolos en los labios, mirando fijamente los rostros de los que eran más bellos y jugueteando con los miembros de los que estaban mejor formados. También abrí cruelmente los cuerpos de aquellos pobres niños o hice que los abrieran en canal a fin de poder ver lo que tenían dentro. Al hacer esto mi único motivo era mi propio placer. Codiciaba y deseaba carnalmente su inocencia y su muerte.

Con frecuencia, he de confesar, y mientras esos niños estaban muriendo, yo me sentaba sobre sus estómagos y experimentaba gran placer en oír sus estertores de agonía. Me gustaba que un niño muriera debajo de mi cuerpo, u observar como uno de mis criados cometía actos de sodomía con un niño o una niña y lo mataba después. Solía reírme a carcajadas a la vista de un espectáculo así en compañía de los mencionados Corillaut y Griart . Ordenaba que Griart, Corillaut y los otros convirtieran después en cenizas los cadáveres de mis víctimas (…)

Me gustaba ver correr la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías.

En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte de la muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos”.

 El asesino se entregó ante el capitán del duque de Bretaña que se presentó en Machecoul , el 15 de septiembre allá por 1440. El juicio duró todo un mes y el mismo se le declaró culpable, por lo que el 26 de octubre fue muerto en la horca.

Pero si este sadismo demostrado contra los más jóvenes no fuera suficiente, adentrémonos en la vida de otro personaje no menos cruel…

Erzsebet Báthory, la condensa sangrienta se la hacia llamar. Nació en Hungría, allá por 1560 dentro de una familia noble y acomodada. Los Báthory descendían de un poderoso clan de los Hunos y comenzaron a ganar relevancia a partir de mediados del siglo XIII. Como en otras tantas familias de la nobleza europea de la época, los Báthory contrajeron matrimonio entre ellos mismos, en numerosas ocasiones, y esta conducta endogámica trajo consecuencias tales como la aparición de diversos grados de enfermedades mentales y psicosis de diferente índole, de entre las que sin duda se destaca la de la condesa sangrienta.

Entre los familiares de la condesa, destacaban algunos con inclinaciones esotéricas y de corte satánico. Así que de muy niña, la condesa fue adicionada en los macabros mundos de la magia negra de la mano de su inseparable nodriza. A la temprana edad de 17 años, contrae matrimonio con el Conde Ferencz Nádasdy , conocido como el héroe negro, por sus cuantiosas victorias en el campo de batalla. Se trasladan a vivir en uno de sus castillos de los Cárpatos .

 

El aislamiento de la joven Erzsebet de cualquier grupo urbano y las idas y venidas de su esposo enrolado en el mundo bélico, hicieron de la condesa una nueva búsqueda de diversiones más que macabras, al descubrirlas de “forma accidental”. Al parecer, la condensa pudo probar la sangre humana en su propio rostro, al propinarle una agresión a una de sus doncellas.

La sangre que emanó de la herida de la sirvienta pudieron ir a para al rostro de la condesa, la cual comprobó que el rostro manchado por aquel líquido vital, transformaban su rostro en más juvenil. Su obsesión por la juventud que estaba perdiendo a raíz de sus diversos embarazos la llevó a rodearse de una corte de indeseables entusiastas del esoterismo, brujos y hechiceros.

Sobre el año 1604, su marido fallece en una de sus campañas militares, dejándola aún más sola si cabe y al mando de sus bienes heredaros. En el castillo, lleva una vida desordenada y llena de orgías sexuales de corte lésbico.

Se dedicaba a reclutar jóvenes que eran llevadas al castillo con la promesa de un trabajo como sirvientas. Pero la cruda realidad es que eran torturadas y desangradas hasta la muerte, para proporcionar sangre suficiente para los baños de sangre de la condesa. Las torturas a las que eran sometidas las muchachas que por desgracia visitaban el castillo eran de las más cruentas, pero entre una de ellas, destacaría la que proporcionaba la doncella de hierro .

El artilugio en cuestión, era el vivo retrato de una dama construido en hierro sólido, pero en sus entrañas guardaba unas afiladas puntas que atravesaban las jóvenes pieles de las chicas, las cuales se retorcían de dolor y se desangraban lentamente.

La sangre era recogida y utilizada en los baños de la condensa, que eran transportados por unas canalizaciones que disponía el macabro invento hasta los aposentos de la condesa.

Tan largo tiempo de desapariciones sin explicación, hicieron caer todas las sospechas sobre el castillo.

 

Los campesinos estaban aterrados y no dejaban salir a sus hijas, otros incluso narraban los gritos que se escuchaban desde los muros de la fortaleza. Pero ella era una mujer de la nobleza y, por lo tanto, aparentemente intocable. Alimañas del lugar, como los lobos, supuso el descubrimiento de cuerpos asesinados de jóvenes cerca del castillo.

El Rey Matías , en persona, se ocupó del caso y visitó de forma imprevista el castillo de la condesa, en las lejanas y frías fechas de 1610. Después de una inspección ocular, el cortejo se percató del hallazgo de diversos cuerpos de chicas jóvenes torturadas y asesinadas, así como algunas que se mantenían vivas en sótanos del lugar. Se cree que el número de víctimas producidas en lo que duró la vorágine de sangre, superaban los cientos de mujeres. Fueron detenidos y llevados a juicio. Sus cómplices fueron imputados y ajusticiados.

El Tribunal Supremo, considerando la alcurnia de la condesa, le perdonó la vida, pero fue emparedada de por vida. Se le suministraba los alimentos a través de una ranura practicada en la habitación que la contenía. Después de soportar asombrosamente cuatro años de cautividad, Erzsebet Báthory muere a la edad de 54 años, en aquel triste 21 de agosto de 1614…


 

Vlad Tepes , otro singular personaje histórico sobre el cual se han escrito ríos de tinta. Mucho se ha hablado acerca de la mundialmente conocida obra literaria “ Drácula” , escrita por un irlandés de nombre Bram Stoker . Realmente se ha creado un culto alrededor de la magistral obra, pero ¿de dónde habría sacado Stoker la imagen cruel del conde para su obra?, aparentemente habría sido inspirada en la vida y obra de un príncipe rumano llamado Vlad Tepes , más conocido por su apodo El Empalador .

Vlad Tepes de Valaquia , nació posiblemente en Sighisoara hacia el año 1428, fue un comandante del ejército rumano que combatió ferozmente contra los turcos. Este hombre singular llegó a ser respetado y temido tanto por sus conciudadanos, así como por sus enemigos. Valaquia se vio envuelta en diversas guerras contra los turcos.

Todas estas experiencias fueron moldeando el carácter del joven Vlad que después utilizó, en su beneficio, contra los turcos, como mera estrategia militar y con un gusto macabro por el sadismo y el dolor humano. Una de sus torturas favoritas (y de ahí su nombre Tepes , “ empalador” ) era el empalamiento. Dicha técnica de tortura consistía en la introducción por el recto de un largo poste de madera que era sacado por la espalda.

Para que podamos comprender la crueldad de este personaje, pasemos a relatar algunas de sus actuaciones. Pero no todo eran combates y conquistas en la vida de Vlad Tepes , también abundan las historias, las anécdotas, entre las que destaca algunas realmente macabras. Tepes no dejaba la tortura y la muerte en los campos de batalla sino que los extendía allí por donde pasaba. El valaco, consideraba a los mendigos una carga social puesto que no creaban beneficios algunos y, sin embargo, vivían del trabajo y de los bienes de los habitantes del país.

Así pues, el príncipe Vlad organizó un espléndido banquete al que fueron invitados todos aquellos que pedían limosna. Durante el evento, Vlad les preguntó si deseaban no tener más necesidades, ni penurias, todos los presentes asistieron con la cabeza, siendo ésta la respuesta que les sentenció a muerte. Acto seguido, el valaco dio la orden de que prendieran fuego al aposento donde se hallaban reunidos los mendigos, poniendo fin a la existencia de todos los invitados (algunos se inclinan a pensar que los reunidos en la comitiva, eran ladrones y asesinos, pues se estaba convirtiendo en una amenaza para la estabilidad del comercio en el país). Ésta es sólo una pequeña muestra del horror que hizo patente el príncipe valaco sobre su reinado, hasta que fue decapitado por los turcos…

 

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