LA BATALLA DE LOS PLANETAS

LA BATALLA DE LOS PLANETAS
© Juanca Romero Hasmen / Diario de Avisos
Corría 1978 cuando por la robusta tele de mi salón, asomaban unos híbridos personajes mitad pajarracos, mitad humanos. Esa serie de dibujos animados se llamaba “la batalla de los planetas”, en la que la máxima de cada episodio pasaba por establecer lucha tras lucha por el bienestar social de los vecinos siderales. Ahora los terrícolas estamos de enhorabuena por la irrupción de 7 nuevos planetas, que para ser precisos no son nuevos, sino que ya estaban hace millones de años pululando en otro sistema solar aparcado a “tan solo” 40 años luz, o lo que es lo mismo, a algo menos de 400 billones de kilómetros. Me temo que si queremos ir a visitar a estos redondeados vecinos, tendremos que hacer algunas paradas en apeaderos y gasolineras estelares, famosas por sus picaderos improvisados en los retretes metalizados. Lo trascendental de la información es que estos planetas tienen una masa similar al nuestro, y tres de ellos se sitúan en la denominada zona habitable, que les otorga la posibilidad de albergar océanos de agua en su superficie. Sin complejo de ningún tipo, se contonean en sus órbitas alrededor de una estrella enana con una brillantez mil veces menor que la del Sol, así es que nuestro monarca estelar puede estar tranquilo, que el cetro no se lo quita el recién descubierto.
Claro que para ser justos con estas cosas de la astronomía, las primeras pesquisas sobre esta familia planetaria se iniciaron en 2010, y no será hasta dentro de una década cuando sepamos a ciencia cierta -nunca mejor dicho- si hay formas de vida en alguno de los planetas del clan de los 7. El sistema ha sido bautizado con el nombre TRAPPIST-1 en honor a la herramienta que permitió descubrir los tres primeros planetas desde Chile, el pasado mes de mayo de 2016. Llegados a este punto informativo, no está de más amigo lector, advertirle sobre las hordas de pseudo-ufólogos que desde ya, están haciendo apología de marcianitos trompeteros provenientes de los “7 magníficos”. Ahora tendremos que andarnos con mucho cuidado frente a las informaciones provenientes de los vendedores de humo espacial, contaminadores de micrófonos con sus teorías de la falsedad, banalidad y risueñas lucecitas asalta caminos. La recomendación para este particular e interesante asunto, pasa por acceder a la información exclusivamente desde el ámbito científico, a través de publicaciones homologadas por el sector astrofísico y las personas autorizadas por su formación. Me reitero; la batalla de los planetas ha comenzado, y en el terreno se encontrarán dispuestos a establecer una encarnizada lucha, los buenos hombres de ciencia, y los ceporros platilleros, que saltarán a escena vestidos con trajes hechos con platina y un buen puñado de cables pelados, porque el magufólogo que se precie, es aquél que se pasa todo el día pelándose el cable.

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