LA ESCUADRA Y EL COMPÁS

VISIÓN PERSONAL DE LA MASONERÍA EN CANARIAS

LA ESCUADRA Y EL COMPÁS

© Juanca Romero Hasmen

Página dominical ANGULO 13 en DIARIO DE AVISOS (3-enero-2015) >

Página dominical ANGULO 13 en DIARIO DE AVISOS (3-enero-2015) >

Acabamos de estrenar el 2016, un año que por algún motivo no identificado, presiento será enriquecedor. Permítame amigo lector, que le felicite por el año nuevo, y le agradezca públicamente la fidelidad mostrada durante estos últimos años para con éste que ahora escribe negro sobre blanco en el decano de la prensa canaria. Ciertamente el tema que expongo esta semana puede resultar algo controvertido, más por el inmerecido lastre histórico que soporta, que por las auténticas raíces sobre las que se asienta. La Masonería representa claramente un conjunto de valores humanos ante los que absolutamente nadie daría la espalda si los conociera realmente; ¿quién no busca la verdad? El análisis y estudio filosófico de las conductas humanas, el desarrollo de conocimientos sobre ciencias, las artes, el desarrollo moral del propio ser humano, son algunos de los vértices en los que la masonería se desenvuelve y genera sus propias sinergias. Tras la ritualística y simbología, ciertamente pomposa, nos encontramos con un trabajo de desarrollo individual y colectivo que pocas veces trasciende a la sociedad.

Pero adentrémonos en algunos términos para que el profano en la materia no se sienta desplazado en la lectura. Cuando escuchamos hablar de una logia, en realidad está referido al conjunto de personas que practican masonería (masones) y que normalmente están asociados bajo el sello y la normativa propia de la entidad. En esta sociedad es donde de forma periódica se realizan los encuentros entre hermanos del colectivo, y se establecen estudios y debates en el marco que recoge la filosofía masónica. Además, las logias se agrupan en organizaciones superiores que pueden estar referidas a la zona territorial, país o cualquier otro indicativo que permita diferenciarlas del resto. Evidentemente estoy haciendo un breve esbozo sobre un tema que por su intensidad y profundidad, podría ocupar decenas de páginas en este diario.

Pero si algo hay que dejar claro de antemano, es que la masonería no es una sociedad secreta, sello del que debemos responsabilizar al extinguido general que durante décadas gobernó en el estado español, y que respondiendo a sus propias frustraciones intelectuales, dio orden de criminalizar gratuitamente todo lo que estuviese relacionado con la masonería. Lo apropiado sería referirse a la masonería como una sociedad discreta, sabedora de que la efectividad de sus aprendizajes y enseñanzas precisamente radica en el trabajo discreto. No en pocas ocasiones, y en estas mismas páginas, he hablado de la masonería sin ningún tipo de cortapisa, sin que ningún hermano de una u otra logia, haya intentado mediar para evitarlo o restringir uno u otro contenido. Al contrario, siempre he encontrado puertas abiertas para mostrar con total claridad de miras, lo que la masonería actual representa, y cuál es su importante función social.

Nunca he encontrado rechazo cuando mi curiosidad humana ha hecho decenas de preguntas sobre el asunto, tampoco cuando públicamente como hoy, me permito reflexionar sobre el sentido y la importancia de una sociedad como la que representa la masonería. Evidentemente, y no hay que negarlo, desde los ámbitos masónicos hay que hacer un mayor esfuerzo para mostrar con trasparencia lo que la masonería representa; hace 20 o 30 años este artículo hubiera sido imposible encontrarlo en un periódico con el peso social que tiene Diario de Avisos, o escuchar a los miembros de una logia responder a las avispadas preguntas de un periodista en un programa de radio… pero hoy en día esto se da, y lo hace con total normalidad. No sólo es responsabilidad de los masones mostrarse sin opacidades, sino que los propios medios de comunicación tenemos nuestro importante grado de responsabilidad, y se hace obligatorio mostrar a la sociedad lo que en realidad representa la masonería y sus conceptos. La escuadra y el compás, representan simbólicamente a la virtud y los límites morales y de respeto que cualquier masón debe mantener, pero me permito decir que el ámbito de estos simbolismos debería estar presente en cualquier casa, en cualquier nivel social.

De forma genérica podríamos decir que la masonería es una asociación de personas que quieren ser mejores, con pilares tan sólidos como la libertad, la ética, el respeto a la dignidad humana, el amor fraternal, la igualdad, la tolerancia… y para quienes puedan tener dudas, apuntar que entre los masones hay personas de cualquier clase social, nacionalidad, religión o ideas políticas, porque en realidad ni de política ni de religión se habla en la masonería; es a otros a quienes les corresponde opinar y regir los designios en estos frentes.

La masonería nace de los antiguos constructores medievales de catedrales y edificios sagrados. Estos grandes hombres utilizaban para sus enseñanzas, símbolos, y alegorías propias del arte de los canteros.  Y desde entonces nada ha cambiado. La masonería se muestra como una herramienta perfecta para el crecimiento personal, el conocimiento de nuestra propia capacidad para desenvolvernos entre el respeto y la tolerancia. Diría sin riesgo a equivocarme, que también ejerce de impulsora de valores tan importantes como la perseverancia, la disciplina o el necesario silencio y meditación reflexiva que pocas veces ponemos en práctica. Me viene ahora a la cabeza un viejo proverbio –quizá sin venir a cuento- que dice: “no digas nada si tus palabras no son más bellas que el silencio”.

No dejo de sorprenderme con el potente e imponente legado que la masonería ha dejado a lo largo de las décadas en nuestro archipiélago. Sin duda alguna, el máximo exponente de su arquitectura lo podemos encontrar en la santacrucera calle San Lucas. El Gran Templo Masónico de Santa Cruz de Tenerife intenta mantener el tipo mientras ve pasar por los alrededores el fantasma de la desidia y el olvido. Cierto es que este inmueble ha sido y sigue siéndolo, objeto de infinidad de planes y proyectos, pero a día de hoy, las entretelas municipales se enredan a favor de posibles intereses y una muy poca clara línea de intenciones por parte del ayuntamiento.

Digan lo que digan, el templo debe ser devuelto a la masonería y a los masones. Es de justicia que este importante espacio arquitectónico sea nuevamente el punto de encuentro para los hombre de bien que entienden su significado y significancia. Las autoridades deben hacer prevalecer la opinión de aquellos que por derecho son los legítimos moradores del lugar. Eso no significa que haya que dar la espalda a la ciudadanía, que podría disfrutar también del templo acudiendo a un hipotético museo de la masonería, o a diferentes conferencias y charlas sobre este llamativo asunto. Las autoridades competentes deben hacer prevalecer el conocimiento de los propios masones frente a los intereses mercantiles que por norma general pululan en torno a regentes y satélites. Personalmente he estado en dos ocasiones dentro del gran templo; la primera fue hace algo más de dos décadas, cuando haciendo el servicio militar, tuve que acudir hasta allí para realizar unas gestiones. Pude recorrer gran parte de las estancias del inmueble, y de algún modo sentir la profundidad de lo que debió representar y por qué no decirlo, también de los ecos del sucio pasado dictatorial. La segunda ocasión fue hace tan solo un par de años, en una visita guiada en la que pude descubrir que la ineficacia del ayuntamiento capitalino que desde el año 2001 adquirió el templo tras comprarlo al estado español por algo menos de medio millón de euros.

La habitual desidia que ha hecho de Santa Cruz, una capital sucia, gris y poco atractiva, es la que está permitiendo la muerte del gran templo tras el prolongado coma clínico al que se ha visto sometido década tras década. El Gran Templo Masónico puede ser la casa de la masonería con puertas y ventanas abiertas para la difusión de esta sociedad a la ciudadanía en general. Pero no sólo de grandes templos vive el hombre, y en algunas otras ocasiones hemos podido hablar en este mismo dominical, de los grandes y pequeños guiños que la masonería ha dejado en Canarias a través de la arquitectura (Parque García Sanabria, Cabildo Insular, Cámara de Comercio…), y a través de la pintura (Interior de la Basílica de Candelaria, por ejemplo).

Conferencia sobre esta temática

Precisamente, el próximo 13 de enero se desarrollará una interesantísima conferencia denominada “Simbología masónica en la arquitectura canaria”. El acto tendrá lugar en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de La Orotava, y correrá a cargo del Pasado Venerable Maestro de la Logia Añaza, Marino de Armas Benítez, 33º. A partir de las 20:30 horas, se hará un recorrido por el importante legado que la masonería ha dejado en nuestro archipiélago a través de la arquitectura. Una ocasión única para conocer de primera mano este interesante asunto, y de voz de una de las personas más autorizadas en la materia.

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