LA PROVOCACIÓN DE LOS FRAILES

LA PROVOCACIÓN DE LOS FRAILES
© Juanca Romero Hasmen / Diario de Avisos
“El nombre de la rosa”, aquella historia cuyo escenario era una abadía en la que la muerte se hacía presente en forma de asesinatos, y el culpable llevaba hábitos de la Orden de San Benito. Los encargados de resolver los crímenes, eran un fraile y su novicio de la Orden Franciscana. Bueno, pues aunque hasta donde yo sé, en la historia que les cuento no hubo muertos, los protagonistas también fueron frailes franciscanos, y el escenario natural, Santa Cruz de Tenerife.
Corría el siglo XVIII cuando la torre de la iglesia de San Francisco fue objeto de disputas entre los frailes de ese complejo conventual, y los responsables de la iglesia de La Concepción. Todo comienza por la envidia de que la torre franciscana fuera más alta y encima tuviera colgada cuatro hermosas campanas. Con rapidez corrieron a denunciarles a las autoridades eclesiásticas ya que, una bula de principios del siglo XV prohibía a los conventos el uso de más de una. Pero los franciscanos no quisieron conformarse y se defendieron presentando otra bula de Inocencio XI que si lo permitía, aunque únicamente para los dominicos.
El obispo, intentando mediar, pidió a los frailes que al menos quitaran una de aquellas campanas, obteniendo como respuesta la intermediación del Papa Pío VI a petición de los franciscanos, permitiéndoles poner cuantas campanas quisieran. Ante el desconcierto y rabia de los responsables del templo de La Concepción, y algún intento sin éxito para hacer crecer en altura su torre, los testarudos religiosos franciscanos colgaron una quinta campana y para darle remate, decoraron de forma suntuosa la cúpula del campanario con azulejos coloridos y brillantes como ninguno, consiguiendo así que su torre no solo fuera la más sonora, sino la más vistosa incluso desde la otra punta de la ciudad. En la actualidad, tanto el templo como su torre, siguen teniendo interesantes ingredientes; La torre y el reloj tienen titularidad municipal mientras que las campanas pertenecen a la parroquia… ¡que nadie se asuste! Para tocarlas ya no hay que pedir permiso al señor Bermúdez, sino que un dispositivo permite hacerlo desde el interior de la iglesia.
En otra ocasión hablaremos sobre los milagros que se atribuyen al Señor de las Tribulaciones, estrechamente ligados a extrañas sudoraciones, curaciones espontáneas y otra serie de prodigios. Para nadie puede pasar inadvertido el importante número de ingredientes insólitos y legendarios que enriquecen el legado cultural y antropológico de una Santa Cruz con tintes de soberbia capitalidad. Este y otros enigmas y curiosidades, serán mostrados por el colectivo Territorio del Misterio el próximo sábado 11, en horario de mañana. Inscripción de 10 euros, con descuento del 50% para desempleados. Toda la información en territoriodelmisterio@gmail.com. WhatsApp 628.368.842.

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