Las tres llaves de Amaro Pargo

ENTREVISTA CON EL ESCRITOR POMPEYO REINA

Las tres llaves de Amaro Pargo

© Juanca Romero Hasmen

Amaro Pargo, nombre que con tan solo escucharlo mentar, provoca que automáticamente realicemos un apasionante viaje por los océanos y sus enigmas. La imagen evocadora de un pirata escondiendo tesoros y trazando su propia ley, se convierte en recurrente cuando escuchamos su nombre. ¿Pero es cierto todo lo que se cuenta de este afamado hombre de mundo? Esta semana hablamos con Pompeyo Reina, escritor y autor del libro “El Sarcófago de las tres llaves”, en el que pone al descubierto muchas claves que nos ayudarán a conocer al controvertido a la par que desconocido Amaro.

Quizá sea la pregunta que más has escuchado. ¿Amaro Pargo fue corsario, pirata, ambas o ninguna de ellas? – Antes que nada tengo que aclarar que yo no soy ni historiador ni un experto en la figura de Amaro Pargo. Investigué para escribir la novela porque quería que tuviera una base real, que además de entretener al lector, le enseñara y despertara su interés por la historia canaria. Aún no se ha encontrado ningún documento que certifique que poseía una patente de corso, algo necesario para ejercer de corsario. En cuanto a la piratería, era una actividad que se castigaba con la muerte y Amaro Rodríguez Felipe, que era como se apellidaba realmente, era un caballero, no un delincuente. Obtuvo real certificación de Nobleza de Armas y tuvo además una gran relevancia en la ciudad de La Laguna. Es cierto que fue capitán y comerciante, hizo fortuna, atacó y se defendió a cañonazos de cuantas naves inglesas se cruzaron en su camino, capturando botines en algunas de ellas. También está el hecho de la calavera en su tumba; una calavera en una tumba es un símbolo de muerte muy común. En la misma iglesia de Santo Domingo donde se encuentra sepultado hay otras muchas tumbas con calaveras grabadas, pero la de Amaro Pargo parece que nos guiña un ojo. Si esto fue casual o intencionado no lo sabremos jamás. Quizá en la época ya corrían rumores de que su fortuna podría tener origen en la piratería y puede que la intención de ese guiño en su tumba fuera avivar esa leyenda. Todo esto es especular ya que no hay registro de ello, lo que es seguro es que Amaro Pargo no fue un pirata.

"El Sarcófago de las tres llaves", de Pompeyo Reina.

“El Sarcófago de las tres llaves”, de Pompeyo Reina

En tu libro “El Sarcófago de las tres llaves” pones luces y taquígrafos sobre la persona del controvertido Amaro Pago. ¿El gran desconocido? – La figura de Amaro Pargo es muy popular y a la vez muy desconocida. Es una historia apasionante que a mí me atrapó desde que me la contaron a grandes rasgos hace más de quince años cuando vine por primera vez a La Laguna a estudiar. Últimamente se ha reavivado el interés, no solo local sino a nivel internacional y eso es bueno. Parece que una empresa francesa de videojuegos tenía intención de que apareciera como uno de sus personajes. Muchos se echarán las manos a la cabeza, ya que se convertirá en un personaje de ficción y los hechos de su vida se tergiversarán. Pero eso no es del todo malo. Lo importante es darlo a conocer, hacerlo internacional. Todo el conocimiento que se transmite con secretismo y con reservas acaba cayendo en el olvido. Lo que hace falta es un buen trabajo de investigación sobre su vida realizado por un historiador que sirva como punto de referencia. Este tipo de trabajos no son muy leídos pero son necesarios para conservar y transmitir la Historia.

¿Es cierto que amaro Pargo ejerció de traficante de esclavos? ¿No es algo contradictorio el tráfico de personas con su marcada Fe religiosa? – No traficó, comerció porque lo hizo de forma legal. Él se dedicaba al comercio y los esclavos eran una mercancía más en aquellos tiempos. Y en cuanto a la fe, los designios de la fe dependen del momento histórico; a veces dictan matar moros, como en la reconquista, y otras en cambio, ser piadoso y perdonar. Hay que situarse entre los siglos XVII y XVIII y juzgarlo con la mentalidad imperante en aquella época. Nosotros por ejemplo, no me cabe duda de que seremos juzgados como bárbaros en la sociedad del futuro por la brutalidad con la que explotamos a los animales actualmente, habiendo otros métodos de hacerlo. Él tenía fama de piadoso como esclavista y hay que destacar el hecho de que su hombre de confianza era un esclavo al que liberó llamado Cristóbal Linche. Estaba tan unido a él que fue su voluntad que se enterrara en la sepultura familiar de los Rodríguez Felipe, donde reposaban sus propios restos y los de sus padres.

Acláranos si es leyenda urbana eso que se cuenta sobre la “relación sentimental” entre Amaro Pargo y sor María de Jesús, la Siervita de Dios”. ¿De dónde surge esta historia? – En esta cuestión siempre ha habido mucho morbo metido a calzador. Sor María de Jesús poseía una personalidad magnética y arrolladora. La conoció a través de una sobrina que había ingresado en las Catalinas de La Laguna. Existía una diferencia de edad importante entre ellos, más de treinta años, además del hecho de que los romances con religiosas era algo castigado por la ley. Tenemos un caso documentado en el mismo convento en el que un Nava y Grimón, un individuo de buena familia, intentó fugarse con una novicia. El romance acabó en tragedia: los pillaron en el antiguo puerto de Garachico antes de que zarparan. A ella la encerraron de por vida en una celda del convento y a él le cortaron la cabeza y la clavaron en una pica en la plaza del Adelantado.  Y en cuanto a amor platónico, algo podía haber de eso, pero más por devoción que por deseo físico. En una ocasión sor María le regaló el brazo de un cilicio en forma de cruz para que le diera suerte en uno de sus viajes. Un cilicio es un accesorio utilizado para provocar deliberadamente dolor o castidad en quien lo viste. No es el tipo de prenda que se regalarían precisamente unos enamorados.

Pero existe una relación milagrera –si se permite la expresión- entre la religiosa y Amaro, ¿verdad? – Se cuentan muchas historias. Por ejemplo, se dice que en una tormenta en la que iba a naufragar Amaro Pargo arroja al mar el brazo del cilicio que le había regalado sor María de Jesús y la tormenta se aplacó milagrosamente. Él sentía verdadera devoción por la religiosa. De hecho solo falta corroborar uno de los milagros de sor María de Jesús para completar los tres necesarios para iniciar el proceso de beatificación.

Amaro Pargo

Amaro Pargo

Y muchos andan todavía hoy en día buscando los tesoros de Pargo. ¿Tanto tuvo?, y lo más importante, ¿dónde lo retuvo? – Tuvo muchas riquezas y posesiones, muchas de ellas las conocemos, pero muchas otras desaparecieron. Lo tenía todo cuantificado en una libreta forrada en pergamino y marcada con la letra “D” según revela en su testamento. La libreta nunca apareció. Su patrimonio estaba compuesto por joyas, porcelana china, valiosas telas, armas y armaduras y un sinfín de objetos. Gran parte de las joyas se prestaron a otras familias y nunca se devolvieron quedando únicamente los recibos de dichos préstamos. Es poco probable que escondiera algún tesoro enterrándolo bajo tierra ¿qué razón tendría para ello?

¿Qué es exactamente el sarcófago de las tres llaves que da título a tu libro? – Cuando murió sor María de Jesús el 15 de febrero de 1731 a los 87 años Amaro Pargo solicitó permisos a los superiores de la Orden de Santo Domingo para trasladar los restos a un sepulcro donde seguir venerándola. Al exhumar el cuerpo tres años después de su muerte descubrieron su estado incorrupto y este hecho propició que Amaro Rodríguez Felipe sugiriese que el cuerpo de sor María de Jesús descansara en un lujoso y costoso sarcófago. Este sarcófago de madera policromada, que se conserva en la iglesia del convento de Santa Catalina de Siena en La Laguna, se descubre cada aniversario de su muerte para mostrar el cuerpo retirando un lateral que se abre con tres llaves que giran en diferentes sentidos. Una de estas llaves se guardaba en el mismo convento, otra en el convento de Santo Domingo y la última la conservó el propio Amaro Pargo. Además, el sarcófago está decorado con poemas dedicados a la religiosa, en los que en acróstico, uniendo la primera letra de cada frase, se puede leer el nombre de Amaro Pargo. Este hecho es suficientemente sugerente para plantear en la trama de la novela el reto que supone desentrañar algún mensaje oculto:

Aquí yace flor preclara,

María de Jesús pura,

A quién fue esplendor de clara,

Rara en virtud y hermosura

O en todas las virtudes rara.

Pare aquí el humano afán

A mirar con luz divina,

Rara ave peregrina

Girando al cielo Guzmán

O al trono de Catalina.

¿Cuál fue el punto de partida para que iniciaras este apasionante viaje literario en torno a este relevante lagunero? – Había leído el libro que escribió Domingo García Barbuzano “El corsario Amaro Pargo”, que es el documento más completo que existe hasta la fecha, ya que la historia de este personaje siempre me había fascinado. Estaba acabando de escribir mi primera novela y en un momento en el que dejé volar mi imaginación mi mirada se posó en la estantería en donde guardaba aquel libro y pensé: “haría falta escribir una historia ligera como Los Goonies pero basada en la figura de Amaro Pargo”. Y así lo hice, la escribí tal y como me hubiera gustado leerla. No lo hice desde el punto de vista de un escritor, sino como lector, ya que leyendo tenía más experiencia.

Gracias por querer compartir esta página dominical con los lectores de Angulo 13 en Diario de Avisos. – Gracias a ustedes, y gracias también a todos los que han leído la novela. Ha sido un placer escribir para ustedes.

PUBLICIDAD

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies