POCO OVNI PARA TANTO ROCKEFELLER

POCO OVNI PARA TANTO ROCKEFELLER
© Juanca Romero Hasmen / Diario de Avisos
Allá arriba deben andar los esquivos platillitos, agazapados entre nubes lenticulares y con la tripulación algo asustada por los especímenes que en la Tierra pululan sin ton ni son. Algo debe tener el fenómeno OVNI que tanto interés despierta. El platillo volador es democrático, gusta a mayorías absolutas, aunque entre ellas haya bufones de inciertas cortes universitarias. Lo último que hemos sabido hace apenas unas semanas -publicado en ABC-, es que el magnate Rockefeller pagó un estudio sobre el OVNI de Gáldar de 1976. Al parecer, y lejos de teorías alienígenas, este multimillonario corrió con los gastos del estudio que ahora obra en poder de la Casa Blanca y el Congreso de los EE.UU., con la finalidad de averiguar si aquel acontecimiento en el que supuestamente se estableció contacto visual con una nave esférica y sus tripulantes, tenía que ver con algún tipo de amenaza nuclear enmarcada en la incipiente Guerra Fría entre los EE.UU. y la U.R.S.S.
Sin duda estamos hablando de un hecho llamativo y relevante en el “universo ufo” ahora que se cumplen 40 años de aquel expediente canario. Una verdadera lástima que las andanzas del buen Rockefeller no hayan sido imitadas por otros cuantos magnates que no mangantes, de las altas esferas insulares. Estaría bien que el gran mandatario de la isla redonda pusiera una minúscula porción de su fortuna al servicio de los doctos en la materia para investigar las luces populares que recorren los senderos y las barranqueras que pasan por Chipude. Un trabajo de investigación platillera que pondría a disposición del Gobierno de Canarias y el Congreso de la República de San Borondón para su análisis y posterior estudio. Así, no sería difícil ver a Patricia subida en un taburete en la balconada de Presidencia junto presidente regional, mirando al cielo y preguntándose si esos platillos podrían estar tripulados por hordas de perro flautas con orejas de trompeta, y que son esas extrañas luces que se pasean al compás de la silbada melodía Aserejé, ja de je, de jebe tu de jebere seibiunouva majavi. an de bugui an de güididípi. No sé a qué esperan los “Rockefellers” canarios para invertir en el estudio del chupacabras, dedicado por estas tierras a chupar otro tipo de cosas, con menos cuernos y más lechita, que en las cosas del ordeñe, Canarias está a la vanguardia de los Expedientes X. Podríamos ver al extinto Paulino dando saltitos junto al muro de un cementerio intentando documentar las apariciones de los muertos que fue dejando por el camino… pero caray, que esta página dominical versa sobre cosas del misterio y anomalías de la Historia, y no sobre cosas anómalas protagonizadas por tétricos personajes de películas serie B. Desde aquí mis felicitaciones al yanqui que asustado por la bolita aparecida en Gáldar en el 76, aprendió donde estaba Canarias.

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