TRAGEDIA DE LOS RODEOS 3.0

© Juanca Romero Hasmen

Página dominical ANGULO 13 en Diario de Avisos (27-03-2016)

Página dominical ANGULO 13 en Diario de Avisos (27-03-2016)

Hoy día 27 de marzo se cumplen 39 años desde que ocurriera la mayor tragedia aérea de la historia, precisamente en suelo patrio, en las pistas del aeropuerto de Los Rodeos, en Tenerife. Mucho se ha escrito y dicho sobre ese luctuoso acontecimiento que dejó la friolera cantidad de 583 víctimas mortales, y que ha quedado grabado en el recuerdo y subconsciente de los isleños. A pesar de que hoy en día se conocen perfectamente las claves informativas sobre cómo se produjo el accidente, cuatro décadas después aún se escuchan las voces de algunos pazguatos sabedores de todo, que señalan con el torpe dedo a unos y a otros como responsables, sin tener la más remota idea de qué factores intervinieron, ni cuáles fueron sus detonantes.
Y así, todavía hoy podemos escuchar denunciables majaderías como la de culpabilizar al controlador aéreo, que si tramas gubernamentales cogidas con pinzas, ineficacia de unos y otros… la única verdad, y resumiendo el comentario, es que dos jumbos colisionaron en la pista del aeropuerto, porque el piloto de la compañía holandesa despegó sin permiso. Que la anomalía de dos aviones circulando por la misma pista ya se había repetido esa tarde en otra ocasión para descongestionar la de rodadura, y sin problemas. Que si no hubieran puesto los de la chusma, un artefacto en el aeropuerto de Gran Canaria, no hubiera habido desvíos… y así, más de medio centenar de factores claves para que el final hubiera sido otro con tan sólo modificar uno de ellos.
Algunos de estos chupatintas sabelotodo de dudosa ética periodística, son los mismos que cuando publiqué mi libro “Catástrofe 77, el viaje interrumpido”, anulados por lo rotundo y completo del monográfico, arremetieron contra mi persona, faltos de argumentos para rebatirla, acusándome de que sonreía en el cartel promocional de la obra. El accidente de Los Rodeos del 77 ya no es un misterio, a pesar de que algunos sigan intentando enredar y confundir. Si eso de los misterios les pone como motos, podrían centrar sus inexistentes pesquisas en el ámbito de lo insólito, que a pesar de que no les gusta que lo diga, en ese aeropuerto está presente y de forma intensa. Y no seré yo quien relacione los fenómenos lumínicos o de apariciones con esa tragedia, ¡sálveme dios!, pero testimonios solventes hay unos cuantos para asignar el sello de lugar interesante en lo referido a casuísticas anómalas. Si quiere olvidamos estereotipos de niñas aparecidas y sonidos extraños, pero al menos para mí, algunos de los testimonios que apuntan hacia lo extraño, tienen más solvencia que las punzantes líneas venidas a menos, de los chabacanos de la pluma sin realengo.
Dejando a un lado los misterios del misterio, debemos estar tranquilos, porque ese es un aeropuerto seguro, tanto como lo es el de Madrid o Nueva York.

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