Triangulando verdades y mentiras

VOLVEMOS A LAS BERMUDAS: ERRE QUE ERRE

Triangulando verdades y mentiras

© Juanca Romero Hasmen

Resulta recurrente y de alguna forma hasta necesario, desempolvar la hemeroteca personal para airear los expedientes relacionados con el conocido como Triángulo de Las Bermudas. Y es que con la desaparición del Boeing de la compañía Malaysia Airlines han saltado todo tipo de hipótesis, teorías y un buen puñado de historietas de serie b. Como no podía ser menos, al expediente del avión desaparecido se le ha sumado también el hipotético escenario de una desaparición repentina en los fondos oceánicos, debida a la culminación de un maquiavélico plan gubernamental o terrorista. No salimos de un paquete de paranoias con azúcar, para meternos en otro aderezado con sal. Y es de este modo como he llegado hasta el punto de que en estos instantes tengo el escritorio de mi despacho lleno de carpetas, subcarpetas, archivadores y papelajos sueltos, todos ellos relacionados con desapariciones de barcos y aviones de forma más o menos extraña, y de los que al menos un 75% centran su “ecosistema natural” en la zona conocida como el Triángulo de Las Bermudas. Pero vamos a conocer –refrescar para muchos- un poco más sobre ese extraño lugar y sobre la casuística que allí se ha producido a lo largo de los años y se sigue produciendo.

Triángulo de Las Bermudas

Conocido también como Triángulo del Diablo o de la Muerte y Limbo de los Perdidos, estamos hablando de un lugar en el que el número de desapariciones de barcos y aviones de forma aparentemente extraña, se multiplica de forma casi exponencial. Esta zona ocupa un área importante del Atlántico situada entre tres puntos geográficos: las Islas Bermudas, Puerto Rico y Fort Lauderdale (Florida). La superficie que ocupa es de aproximadamente un millón, cien mil kilómetros cuadrados (1,1 millones de km2) resultantes de unir estos tres puntos con líneas imaginarias. Es cierto que este lugar del planeta se ha catalogado incluso como mítico, como resultante de las aportaciones de escritores imaginativos del género de la ciencia ficción como por ejemplo Charles Berlitz, autor de “El Triángulo de Las Bermudas” y que llegó a vender en torno a 20 millones de ejemplares en todo el mundo. No podemos negar que la casuística exista, y que el número de desapariciones en la zona sea importante; pero intentemos hacer un ejercicio lógico de reflexión y análisis. De este modo podríamos dividir en dos grandes grupos el tipo de explicaciones que se intenta dar a las extrañas desapariciones.

Comencemos por las que parecen más lógicas o realistas. En este segmento de teorías nos encontramos con la posibilidad de que muchos de estos casos se hayan debido a las condiciones climatológicas, ya que toda esta área está constantemente azotada por vientos insoportables y grandes huracanes. También hay quienes apuntan a la piratería como causante de algunas de las desapariciones (claro que en el caso de los aviones esta posibilidad queda descartada). Bombas y minas sin desactivar en la zona como fruto resultante de la época de tensión bélica también se rotulan como posibles causantes. La hipótesis del electromagnetismo es otra de las más recurridas dentro del grupo de las realistas, ya que la zona tiene importantes y peculiares campos magnéticos que suelen descontrolar a los aparatos de orientación y navegación. Pero si hay una explicación que destaca sobre las otras posibles por lo documentada y contrastada, es la que se refiere a la presencia de importantes bolsas de hidratos de metano producidos en ciertas zonas de las plataformas continentales. Las últimas investigaciones apuntan a que las burbujas de metano crecerían en progresión geométrica a media que ascienden a la superficie marina, y al llegar allí, originan enormes áreas espumosas que provocarían la pérdida de flotabilidad de los buques, induciéndoles al irremediable hundimiento de forma súbita.

¿Y qué ocurriría con los aviones desaparecidos? Estas investigaciones indican que si estas burbujas cobran el tamaño y la densidad suficiente, cruzarían la superficie del agua y conseguirían ampliar su área de influencia también en grandes espacios aéreos. Así, los aviones que en esos momentos sobrevuelen la zona, también caerían precipitados hacia el mar donde acabarían engullidos. Como he señalado, estas explicaciones encasilladas dentro de la posible lógica, no darían respuesta a todos los expedientes sobre desapariciones abierto con el membrete del Triángulo de Las Bermudas.

Triángulo de Las BermudasUn poco más adelante detallaré algunas de las teorías más extrañas y surrealistas que se conocen, pero antes conozcamos un caso real relacionado con la zona, y al que quizá, y solo quizá, las explicaciones más razonables podrían dar una explicación. El Vuelo 19 es el expediente más conocido, o al menos mediático, de los que se han producido en esta porción del planeta. El 5 de diciembre de 1945, cinco bombarderos (tipo Torpedo) de los Estados Unidos, partieron desde Fort Lauderdale en un vuelo de entrenamiento, de los habituales cada día. Las condiciones meteorológicas en la zona eran inmejorables y nada hacía presagiar la resultante que poco después se produciría. Sin ningún tipo de aviso previo, los cinco aviones desaparecieron de los paneles de geo-localización, desvaneciéndose repentinamente y no volviéndose a saber nada de los aviones ni de sus ocupantes. Inmediatamente después, la Armada de los EE.UU. envía a la zona un hidroavión para buscar el rastro del escuadrón, desapareciendo también esta aeronave y no sabiéndose nunca más el destino de ella. ¿Cabría en este caso la explicación de las burbujas de metano?, parece ser que sí, aunque la Ciencia se agarre a ella sin ningún tipo de pruebas contundentes.

¿Y qué ocurre con esas otras muchas desapariciones en las que la explicación científica no es suficiente? Hay desapariciones en las que los barcos vuelven a aparecer al cabo del tiempo, pero sin tripulación y con los enseres totalmente intactos. El gas metano no podría ser la explicación, tampoco la barbarie pirata. Tampoco parece ser una buena teoría la de las olas gigantes, huracanes y remolinos, ya que las naves han aparecido sin rastros de daños. Y es aquí donde el universo de los inventores de historias o el que yo denomino “Friki World” en el que no solo entran los que se disfrazan de Star Trek, sino que también abundan los pseudocientíficos que confunden los pasillos de la Universidad con un campo del ligues y cervezas.

Aparecen las explicaciones más próximas a la ciencia ficción, navegando entre platillos voladores, bases submarinas y láseres estelares capaces de acabar con el Universo. Destaquemos algunas de estas teorías: La primera de ellas es precisamente la que apunta a que el gobierno de los EE.UU. tiene en la zona una base submarina secreta, y que las desapariciones de estos barcos y aviones responden a experimentos desarrollados por los militares estadounidenses. Estas experimentaciones irían principalmente dirigidas hacia la capacidad de establecer un tejido espacio-tiempo en el que se pone en práctica la relatividad de estos dos patrones. La teoría surrealista más extendida es la referida a los OVNIS y sus correspondientes alienígenas. Afirman que en esos fondos marinos existe una base extraterrestre que centra su actividad en el secuestro de estos barcos y aviones desaparecidos para la experimentación de la especie.

Triángulo de Las BermudasY si la teoría de los bichejos verdes es cuando menos socorrida, la que apunta a la posible existencia de algún monstruo marino similar a un calamar gigante (kraken), parece ya una extenuación de la pérdida de facultades mentales. ¿Un macro calamar con los rejos tan largos y fuertes con capacidad de hundir grandes barcos y lo que parece más alucinante, capaz de agarrar a 5 aviones en pleno vuelo? Como diría cualquiera de nuestros mayores, ¡válgame Dios! Pero si hay una teoría extraña de verdad, incluso por encima de la de los marcianitos juguetones, es la referida a que el Triángulo de Las Bermudas responde a un enclave en el que estaría sumergida la Atlántida. Dicen que esta civilización poseía poderosos cristales de fuego capaces de obtener energía.

De hecho hay postulados que señalan que fue precisamente la pérdida de control de estos cristales energéticos lo que provocó el final de la Atlántida. Al parecer, estos cristales seguirían hoy en día activos, y de forma descontrolada y anárquica, interfieren en el funcionamiento de aviones y barcos. En fin amigo lector, este caldo de cultivo resulta recurrente muy de vez en cuando, cuando las informaciones relacionadas con aviones y barcos desaparecidos vuelven a ocupar parte de los informativos y las explicaciones más coherentes tardan en llegar. Podría hacer un chiste sobre algunas alegorías a las bermudas (en este caso para el baño) y el triángulo más mundano y carnal, pero prefiero optar por mantener una línea más o menos recta en lo referido a la educación que me han inculcado.

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