UNA INDESEABLE Y GIGANTESCA BOLA DE GRASA

UNA INDESEABLE Y GIGANTESCA BOLA DE GRASA
© Juanca Romero Hasmen
A riesgo de que por el titular haya podido confundir el auténtico origen de la información con la descripción de algún rocambolesco y desdichado contador de chorradas de antaño, hablamos de algo más real y siniestro si cabe, “habitante” de la ciudad de Londres. Ha sido la compañía Thames Water, responsable de la red de alcantarillado y saneamiento de la ciudad, quien ha hecho pública la cruzada que mantiene contra una monstruosa bola de grasa que está obstruyendo la red de saneamiento, produciendo grandes daños y perjuicios en el correcto funcionamiento del sistema de evacuación de aguas residuales.
Para que podamos dimensionar la gravedad del problema, esta descomunal bola pesa lo mismo que 11 guaguas (autobuses) de dos pisos, lo que vienen siendo 130 toneladas. Sus dimensiones equivalen a algo más de dos estadios de fútbol como el de Wembley. Si el peso y el tamaño suponen un problema, el gran reto está en poder destruirla, ya que su consistencia es similar a la del hormigón armado, lo que dificulta enormemente su “aniquilación”, al menos con la rapidez que se desea.
Esta masa rocosa se ha ido formando por el acumulamiento de toallitas húmedas, pañales y aceites que se tiran diariamente y sin control a través de todos los retretes de los hogares y empresas londinenses, y que han acabado su recorrido formando este tapón de dimensiones casi bíblicas –si me permite la expresión en este particular caso-. Este tipo de acumulaciones conocidas en inglés con el nombre de fatbers (iceberg de grasa), se dan con cierta frecuencia en el sistema de alcantarillado de las grandes ciudades, para las que anualmente se destinan ingentes cantidades de dinero del presupuesto. En concreto, Thames Water destina mensualmente 1,3 millones de dólares a desatascar su red, a un ritmo de dos o tres bloqueos por hora relacionados con grasas.
Bautizando al monstruo antes de su muerte
Al margen de la gravedad del problema, y siendo fieles a la particular sorna británica –nótese el sarcasmo-, la compañía responsable ha decidido hacer un concursos para que los londinenses bauticen a la enorme bola antes de que los operarios logren acabar con ellas. Aunque no puedo presumir de británico, algo que por otra parte me congratula enormemente, me gustaría proponer algunos nombres: “Scorial Ball”, “Sfera Fos”, “Roller Po”, “Chacho fuerte bola”… Las autoridades británicas han solicitado los servicios del caricaturizado y lastimero Sancho Panceta, cuentista de origen canario conocido en el mundillo de las cosas raras por su capacidad para revolcarse en la siempre bien llamada mierda, y experto en todo lo referido a este tipo de monstruosas criaturas.
Habrá que seguir atentos a la evolución de la gran “cosa”, y poner la lupa bajo nuestros pies, no vayamos a tener un susto uno de estos días. Aunque a veces, las grandes bolas de mierda vienen rodando por la superficie.
Seguiré informando.

 

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